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Estados Unidos y el fin del unilateralismo

Estados Unidos y el fin del unilateralismo

Publicado el jueves, 13 de septiembre de 2001 en El Nuevo Herald

 

 

Andrés Oppenheimer

corresponsal extranjero y Columnista del Miami Herald

 

 

 

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¿Producirá el ataque terrorista de esta semana una ola aislacionista en Estados Unidos? ¿O, por el contrario, llevará a un mayor involucramiento del país en asuntos internacionales?

La reacción inicial de muchos norteamericanos será la de exigir un mayor cierre de las fronteras, y una respuesta bélica unilateral contra los responsables de las masacres de Nueva York y Washington. Sin embargo, creo que los ataques provocarán cambios importantes en la política exterior norteamericana, que probablemente lleven a George W. Bush a asumir el tipo de activismo internacional que tanto le criticó a su antecesor.

Hasta ahora, la política exterior de Bush --dirigida por veteranos de la Guerra Fría-- se centraba en crear un nuevo sistema de mísiles defensivos. Pero esta semana quedó claro que el sistema antimisiles hubiera servido de poco ante el ataque terrorista que paralizó al país.

Ahora que la seguridad nacional se convertirá, más que nunca, en la máxima prioridad del gobierno de Bush, el Presidente deberá entender que Estados Unidos no podrá ganar esta guerra sin la ayuda de viejos y nuevos amigos. Ya se trate de aumentar los intercambios de inteligencia o hacer operaciones militares conjuntas, necesitará más y mejores amigos en el mundo.

El ``Pearl Harbor del siglo XXI'', como se está dando en llamar el ataque del martes, probablemente lleve a Estados Unidos a estrechar sus vínculos con los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y con Rusia. Si el régimen talibán de Afganistán protegió a los responsables de los ataques, como se especula, Estados Unidos y Rusia tendrán un enemigo en común.

Los ex funcionarios del gobierno de Clinton y los legisladores demócratas salieron masivamente en los últimos dos días a pedir una nueva coalición internacional, y todo indica que fueron escuchados por Bush.

``Es necesaria una nueva alianza para derrotar a este villano'', dijo el ex subsecretario de Estado Strobe Talbott. Y el ex embajador de Estados Unidos en la Organización de las Naciones Unidas, Richard Holbrooke, agregó que ``necesitaremos la ayuda de China, Rusia y los países árabes moderados''.

El senador demócrata por Illinois, Richard Durbin, afirmó que ``debemos invitar a otros que no son miembros de la OTAN a que se unan a nosotros (...) Esto es un ataque contra todos nosotros''.

Hasta ahora, el gobierno de Bush se había caracterizado por una política exterior unilateralista. Había propuesto terminar con el tratado antimisiles balísticos firmado con Rusia hace tres décadas, y reemplazarlo con un sistema de defensa antimisiles. Bush también se retiró del Tratado de Kioto sobre el calentamiento global, y rechazó apoyar la Corte Criminal Internacional aprobada por la ONU hace tres años.

Sin embargo, lo que ocurrió esta semana será un recordatorio de que vivimos en un mundo interdependiente. La política exterior, que no había estado presente en las campañas electorales de Estados Unidos desde la caída del bloque soviético hace 12 años, volverá a las primeras planas.

Y se hará cada vez más claro que, en un mundo en que los terroristas pueden organizar devastadores ataques desde cualquier lugar del mundo, será difícil proteger a los ciudadanos norteamericanos sin la ayuda de gobiernos extranjeros, y cierto apoyo de la opinión pública internacional.

``Esto demuestra que no se puede vivir aislado y pensar que los horrores que ocurren en otras partes no pasarán en casa'', me señaló el ex asesor del Consejo Nacional de Seguridad Arturo Valenzuela. ``Esto reivindica una posición mucho más activista de Estados Unidos en el mundo''.

Bush ya dio señales de estar moviéndose en esa dirección. En su discurso del martes, dijo que ``los estadounidenses y sus amigos y aliados (....) estamos juntos y dispuestos a ganar la guerra contra el terrorismo''.

Según me señaló Ambler Moss, un ex embajador y experto en relaciones internacionales de la Universidad de Miami, ``no fue un discurso del tipo John Wayne. El tono de moderación que utilizó Bush es muy esperanzador''.

El miércoles, el vocero presidencial Ari Fleischer afirmó que Bush está organizando una coalición para dar una ``respuesta conjunta'' al terrorismo internacional. Y lo que es aún más significativo, dijo que Bush habló en dos oportunidades el mismo día con el presidente ruso, Vladimir Putin.

Quizás, el Pearl Harbor del siglo XXI produzca el mismo efecto en Estados Unidos que el ataque japonés de 1941: sacó al país del aislacionismo, y lo convirtió en un actor clave en el escenario mundial.

 

 

 

 



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