|
¿Producirá el ataque terrorista de esta
semana una ola aislacionista en Estados Unidos? ¿O, por el contrario, llevará
a un mayor involucramiento del país en asuntos internacionales?
La reacción inicial
de muchos norteamericanos será la de exigir un mayor cierre de las fronteras,
y una respuesta bélica unilateral contra los responsables de las masacres de
Nueva York y Washington. Sin embargo, creo que los
ataques provocarán cambios importantes en la política exterior
norteamericana, que probablemente lleven a George W. Bush a asumir el tipo de
activismo internacional que tanto le criticó a su antecesor.
Hasta ahora, la política exterior de Bush --dirigida
por veteranos de la Guerra Fría-- se centraba en crear un nuevo sistema de
mísiles defensivos. Pero
esta semana quedó claro que el sistema antimisiles hubiera servido de poco
ante el ataque terrorista que paralizó al país.
Ahora que la seguridad nacional se convertirá, más que
nunca, en la máxima prioridad del gobierno de Bush, el Presidente deberá
entender que Estados Unidos
no podrá ganar esta guerra sin la ayuda de viejos y nuevos amigos. Ya
se trate de aumentar los intercambios de inteligencia o hacer operaciones
militares conjuntas, necesitará más y mejores amigos en el mundo.
El ``Pearl Harbor del siglo XXI'', como se está dando
en llamar el ataque del martes, probablemente lleve a Estados Unidos a
estrechar sus vínculos con los países de la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN) y con Rusia. Si el régimen talibán de Afganistán
protegió a los responsables de los ataques, como se especula, Estados Unidos y
Rusia tendrán un enemigo en común.
Los ex funcionarios del gobierno de Clinton y los
legisladores demócratas salieron masivamente en los últimos dos días a pedir
una nueva coalición internacional, y todo indica que fueron escuchados por
Bush.
``Es necesaria una nueva alianza para derrotar a este
villano'', dijo el ex subsecretario de Estado Strobe Talbott. Y el ex
embajador de Estados Unidos en la Organización de las Naciones Unidas,
Richard Holbrooke, agregó que ``necesitaremos la ayuda de China, Rusia y los
países árabes moderados''.
El senador demócrata por Illinois, Richard Durbin,
afirmó que ``debemos invitar a otros que no son miembros de la OTAN a que se
unan a nosotros (...) Esto es un ataque contra todos nosotros''.
Hasta ahora, el
gobierno de Bush se había caracterizado por una política exterior
unilateralista. Había propuesto terminar con el tratado
antimisiles balísticos firmado con Rusia hace tres décadas, y reemplazarlo
con un sistema de defensa antimisiles. Bush también se retiró del Tratado de Kioto sobre el calentamiento
global, y rechazó apoyar la Corte Criminal Internacional aprobada por la ONU
hace tres años.
Sin embargo, lo que
ocurrió esta semana será un recordatorio de que vivimos en un mundo
interdependiente. La política exterior, que no había
estado presente en las campañas electorales de Estados Unidos desde la caída
del bloque soviético hace 12 años, volverá a las primeras planas.
Y se hará cada vez más claro que, en un mundo en que
los terroristas pueden organizar devastadores ataques desde cualquier lugar
del mundo, será difícil proteger a los ciudadanos norteamericanos sin la
ayuda de gobiernos extranjeros, y cierto apoyo de la opinión pública
internacional.
``Esto demuestra que no se puede vivir aislado y pensar
que los horrores que ocurren en otras partes no pasarán en casa'', me señaló
el ex asesor del Consejo Nacional de Seguridad Arturo Valenzuela. ``Esto
reivindica una posición mucho más activista de Estados Unidos en el mundo''.
Bush ya dio señales de estar moviéndose en esa
dirección. En su discurso del martes, dijo que ``los estadounidenses y sus
amigos y aliados (....) estamos juntos y dispuestos a ganar la guerra contra
el terrorismo''.
Según me señaló Ambler Moss, un ex embajador y experto
en relaciones internacionales de la Universidad de Miami, ``no fue un
discurso del tipo John Wayne. El tono de moderación que utilizó Bush es muy
esperanzador''.
El miércoles, el vocero presidencial Ari Fleischer
afirmó que Bush está organizando una coalición para dar una ``respuesta
conjunta'' al terrorismo internacional. Y lo que es aún más significativo,
dijo que Bush habló en dos oportunidades el mismo día con el presidente ruso,
Vladimir Putin.
Quizás, el Pearl Harbor del siglo XXI
produzca el mismo efecto en Estados Unidos que el ataque japonés de 1941:
sacó al país del aislacionismo, y lo convirtió en un actor clave en el
escenario mundial.
|