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Más de cincuenta expertos en antiterrorismo estadounidense y un número no
divulgado de fuerzas especiales, incluyendo miembros de la Delta Force o el
US Navy Seals, aterrizaron ayer en Pakistán. Con el visto bueno de las
autoridades de Islamabad, el objetivo de estas fuerzas es preparar el terreno
para un eventual ataque contra Afganistán. Unos 900 marines que se
encontraban en Kosovo han sido desplazados hacia un buque estadounidense que
se encuentra en el Mediterráneo y serán traslados hacia el área del Golfo
Pérsico.
De hecho, Estados Unidos ya tiene en esa región unos 25.000 soldados, y dos
portaaviones que tienen a bordo un total de 5.000 hombres más. Todas éstas
fuerzas están listas para entrar en acción. Pero la pregunta es: ¿cuándo
recibirán la orden? y ¿para hacer qué? Todos los estrategas consultados por
Clarín dijeron que planear un ataque contra Afganistán es una verdadera
pesadilla.
Actualmente el presidente
George Bush tiene sobre su escritorio al menos tres opciones: un ataque
aéreo, una invasión por tierra y el uso de fuerzas especiales en operaciones
clandestinas y/o una combinación de la tres.
El Pentágono calcula que el régimen talibán cuenta con 45.000 soldados,
incluyendo 12.000 extranjeros que provienen de Pakistán, de países árabes y
Uzbekistán. El armamento que tiene proviene fundamentalmente de la Unión
Soviética. Se trata de tanques T 59 y T 55 que el ejército soviético dejó en
territorio afgano en 1989, cuando el Kremlin puso fin a la ocupación de
Afganistán.
Las milicias talibán también tienen artillería, mísiles antitanques y
antiaéreos, algunos cazadores soviéticos Mig en muy mal estado, aviones
Sukoi, morteros y miles de armas pequeñas.
Recientemente, Osama bin Laden los equipó con ametralladoras y morteros más
modernos. Más allá del armamento, que comparado al de otros países de la
región es pobre y viejo, la gran fuerza de la milicia afgana talibana es que
la mayoría de sus miembros fueron entrenados por la CIA en métodos
guerrilleros para poder enfrentar a un ejército regular. Y no hay dudas que
los métodos funcionaron porque el ejército ruso tuvo que retirarse y los
talibanes tomaron el gobierno en 1994.
La experiencia demuestra que es muy difícil ganarle a un ejército de ese tipo
con bombardeos."Sería un error bombardear Afganistán", le dijo al
Washington Post el ex jefe de Servicio de seguridad federal ruso, la actual
KGB, Nikolai Kovalyov. "Jamás hemos podido ganarle al terrorismo con un
bombardeo."
En Afganistán no hay carreteras, pozos de petróleo, base militares que
podrían representar buenos blancos para una ataque aéreo. Según fuentes de
inteligencia paquistaní, los talibanes ya vaciaron todos sus campos de
entrenamiento y el gobierno está funcionando desde un lugar no identificado.
El propio secretario de Estado, Colin Powell, confesó que todavía no saben
con certeza dónde está Bin Laden.
Las dificultades para lanzar un ataque masivo por tierra son tan numerosas
como las dificultades de un bombardeo aéreo. El problema principal es la
geografía. "Los milicianos viven en las montañas y se esconden en
cuevas. Hay miles de cuevas en todos lados", dijo Kovalyov.
Además, la invasión terrestre tendría un costo político elevadísimo en países
moderados. Si bien los gobiernos de países como Egipto y Arabia Saudita están
apoyando ciento por ciento a Estados Unidos, si hay una invasión es muy
probable que se vean confrontados a una gran oposición en el seno de sus
respectivas sociedades, donde ya hay grupos extremistas islámicos muy bien
organizados.
A Estados Unidos no le conviene fracasar en Afganistán como fracasó en
Vietnam y, a juzgar por lo que le ocurrió a la Unión Soviética durante la
ocupación, las probabilidades de un resultado negativo son muy altas.
Por último, está la posibilidad de realizar raids con fuerzas especiales, que
si bien no serían muy simples, parecen en principio más razonables que las
otras dos opciones. Se trataría de operaciones de "cirugía", con
objetivos muy concretos, realizadas en la clandestinidad y con métodos no
siempre muy limpios. Pero también es cierto que la CIA tiene orden de
capturar a Bin Laden desde 1998 y todavía no lo ha logrado.
Según Robert Hunter, un estratega
de un think tank que hace investigaciones para el Pentágono, dijo que a él no
le sorprendería si en este momento se está desarrollando un gran debate en el
seno del gobierno de Bush. Hunter piensa que el general Colin Powell está en
favor de una operación más pequeña con fuerzas especiales mientras que el
secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, estaría en favor de una estrategia
más agresiva.
De hecho, durante una conferencia de prensa que dio ayer, cuando un
periodista le preguntó si estaba de acuerdo con que Estados Unidos debía
eliminar los estados que protegen a los terroristas, Powell dijo
"tenemos que eliminar a los terroristas".
En un programa de TV, Rumsfeld dijo que "la era de la guerra aséptica
—aviones que lanzan bombas a 20.000 pies de altitud, mísiles crucero
nocturnos, ningún herido del lado estadounidense o aliado— todo eso no
funcionará con este enemigo"
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