El World Trade Center convertido en el
centro de los ataques terroristas
Por
James Barron
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En lo que parece un ataque coordinado piratas
aéreos estrellaron aviones en las torres gemelas del World Trade Center, un
verdadero símbolo del Comercio y del poder económico mundial, y en el Pentágono,
otro símbolo del poder de los Estados Unidos de América.

Secuencia del segundo ataque a las
Torres Gemelas
En
lo que pareció como ataques paralelos a la quintaesencia del poder financiero
y militar Americano, piratas aéreos suicidas se estrellaron hoy contra las
torres gemelas del Centro del Comercio Mundial en Manhattan y contra el
Pentágono en las afueras de Washington poco menos de una hora después.
Las
torres de 110 pisos del centro, colapsaron pronto en una terrible tormenta de
escombros y vidrios. El mayor de una serie de edificios complementarios del
complejo, una estructura de 47 pisos que había sido arrasada por los
escombros del colapso de las torres gemelas, se derrumbó a la tarde.

Una
pared del pentágono, la estructura tipo fortaleza del Departamento de Defensa
a través del río Potomac en Washington,
construida al comienzo de la IIa Guerra Mundial, se derrumbó
estrepitosamente.
No
es claro aún cuanta gente fue herida o muerta en el Pentágono, mientras en Nueva
York, su Alcalde Rudolph W. Giuliani dijo que la nómina de los muertos no
será conocida hasta dentro de unos días pero que "seguramente será mucho
más de lo que podemos soportar".
En los cuatro aviones secuestrados perecieron 266 personas, incluyendo
la aeronave que cayó en Pensilvania, donde los piratas aéreos habrían
intentado impactar Camp David, el retiro presidencial en Maryland.
A lo
largo y ancho del país, procedimientos de emergencia que nunca fueron usados
durante la guerra fría fueron invocados, no como una ejercitación sino en la
realidad. Por primera vez en la historia, fueron suspendidos todos los vuelos
civiles mientras autoridades civiles y militares se conferían telefónicamente
sobre ubicaciones seguras.
En
el Pentágono, aún en estado de tensión, el Secretario de Defensa Donald H.
Rumfeld dijo, "El Pentágono está funcionando. Mañana estaremos en
función plena". El y el Procurador General John Ashcroft, condenaron el
ataque y aseguraron que sus agencias harán todo lo posible para llevar a los
culpables a la justicia.
El
Presidente Bush, que comenzó su día en La Florida y que fue llevado a una
base aérea en Luisiana para luego trasladarse a la Central del Comando
Estratégico del Aire en Nebraska, retornó a la Casa Blanca ésta tarde para
hablar a la nación a las 8:30 PM horas.
Ninguno
se ha adjudicado hasta ahora los ataques. No obstante, teniendo en cuenta la
extraordinaria planificación necesaria, la aparente familiaridad de los piratas
aéreos con la modalidad de los vuelos comerciales, y la historia de los
ataques recientes a blancos Americanos, lleva a especular que el ataque fue
dirigido por Osama bin Laden, el militante islámico que se cree opera
desde Afganistán. Los Talibanes, la línea dura de Afganistán, rechazaron
la idea, pero los oficiales Americanos ven esto como una medida defensiva.

Un Grupo de Bomberos mirando
asombrados lo que quedó luego del colapso de las torres
Un
pasajero de la aeronave que se estrelló en el Pentágono fue Barbara Olson,
cuyo esposo, el Solicitador General Theodore Olson, dijo que ella lo había
llamado dos veces desde su celular antes del choque. Dijo que ella iba a
tomar el mismo vuelo el Lunes, pero demoró un día su viaje para celebrar su
cumpleaños con él el Martes a la mañana.
La
Señora Olson, que había sido investigadora del Congreso y ayuda del encargado de disciplina de la minoría del
Congreso, Don Nickles, quien ahora es un comentarista de la CNN, dijo que los
pasajeros, el piloto y el resto de la tripulación, habían sido amontonados en
la parte trasera de la aeronave. Olson dijo que las únicas armas que ella
mencionó fueron cuchillos y cortaplumas.
En Nueva
York, la gente observó sin creerlo, como primero una torre y luego la otra
parecían explotar, piso a piso y luego comenzó una avalancha de escombros,
bloqueando el brillo del sol de fin del verano y cubriendo las calles del
bajo Manhattan con una gruesa capa de polvo grisáceo.
El
Presidente Bush, que estaba en Sarasota, estado de La Florida, cuando los dos
aviones entraron a las torres alrededor de las 9 de la mañana, tiempo del
Este, definió a la destrucción como
un "aparente ataque terrorista en nuestro país" y ordenó una
investigación a toda escala para "dar caza a los responsables de éste acto".
Más tarde, en la base aérea de Barksdale en Luisiana, en su camino a
Nebraska, dijo que su gobierno "ha tomado los pasos adecuados para
proteger a los Americanos".
"No
cometeremos errores", dijo el Presidente en Luisiana, "los Estados
Unidos darán caza y castigarán a los responsables de estos cobardes actos".
El Almirante Robert J. Natter, Comandante de la flota del Atlántico, ordenó
que portaviones y destructores porta mísiles protejan a Nueva York y
Washington.
"Hemos
sido atacados como cuando Pearl Harbor", dijo. El Almirante Natter
también fletó buques anfibios transportando Marines y marineros para
asistir con equipos de seguridad y de
apoyo quirúrgico a los heridos.
Los
oficiales responsables de armar el rompecabezas de la secuencia destructiva
dijeron que cuatro aeronaves fueron secuestradas y usadas en los ataques. El
vuelo 11 de American Airlines, un Boeing 767 que había salido de Boston, fue
el que se estrelló primero contra una de las torres.
Fue
seguido 20 minutos más tarde por el vuelo 75 de United Airlines, también un
Boeing 767, que había sido desviado de un vuelo Boston-Los Angeles.
El
vuelo 77 de American Airlines, un Boeing 757 que había despegado del
Aeropuerto Internacional Dulles, cerca de Washington, fue el que se estrelló
en el Pentágono, mientras un vuelo de United que salió de Newark hacia San
Francisco se estrelló a 80 millas al sur de Pittsburg.
El
Representante de Virginia, James Moran, dijo después de atender una reunión
en Washington que el blanco del avión que se estrelló en Pensilvania podría
haber sido Camp David, el retiro presidencial en Maryland. El choque fue a 85
millas de allí.
En Nueva
York, trabajadores de emergencias informaron que se estaban preparando para
transportar por ferry a través del río Hudson los cadáveres hacia Ciudad Jersey ésta tarde.
Associated
Press a su vez informó que un oficial de policía de Ciudad Jersey estaba
dirigiendo el tráfico gritando: "Váyanse de aquí!, Tenemos que pasar a
los cadáveres por aquí".
El
Gobernador Actuante Donald T. Di Francesco de New Jersey declaró estado de
emergencia, lo cual le posibilita movilizar a la policía del estado a la Guardia
Nacional y a otras unidades de emergencia. En Nueva York, la Oficina de
Administración de Emergencias del Estado abrió su centro de operaciones de
emergencias en Albany mientras el Gobernador George E. Pataki denominó al
ataque "un ataque sobre Nueva York, un ataque sobre América, un ataque
sobre nuestro modo de vida".
Los
oficiales de la ciudad de Nueva York cancelaron el llamado a votaciones
primarias a Demócratas y Republicanos para candidatos a Alcalde, el Consejo
de la Ciudad y otros cargos. Pataki dijo que fue pospuesto en parte a causa de que varias escuelas que estaban
preparadas para lugares de votación habían sido preventivamente cerradas.
Durante
la mayor parte del día fue prácticamente imposible entrar o abandonar
Manhattan. La mayor parte de los puentes y túneles hacia y desde Manhattan
fueron clausurados.
La
estación Pensilvania, una boca de conexiones de Amtrak en el Noreste, así
como una central de conmutación de trenes para Long Island y New Jersey,
fueron transitoriamente clausuradas. Fueron reabiertos los servicios a las 2
PM, con servicios limitados a la Estación Terminal Gran Central también
cerrada brevemente. Fue también reabierto con servicios limitados para las
conmutaciones vía el Metro del Norte y Connecticut.
Algunas
líneas de subterráneos pararon por problemas de energía, dijeron oficiales
aunque muchas estaban operativas por la tarde. El Gobernador Pataki ordenó
que no se cobrara en los subterráneos de Long Island y Metro del Norte.
Las
autoridades de las compañas telefónicas dijeron que sus sistemas estuvieron
congestionados con llamadas, las más
de gente desesperada tratando de comunicarse con parientes y amigos que
trabajaban en las torres gemelas o en sus cercanías, luego que fueran
perforadas por enormes agujeros en sus partes superiores.
El
impacto del segundo avión, 18 minutes después del primero, fue transmitido en
vivo por las estaciones de TV, cuyos helicópteros, los que son usualmente
empleados para seguir las congestiones de tráfico, convergieron sobre el bajo
Manhattan luego del primer impacto.
Varios
testigos dijeron que vieron cuerpos que se caían y cuerpos que se arrojaban
desde el primero de los edificios impactados que entraba en colapso, en una
inmensa nube de escombros y humo. La
otra torre se derrumbó de la misma forma media hora después.
El
número de muertos y heridos en las torres gemelas no pudo ser inmediatamente
determinado. Lo que se sabe es que la gente que diariamente entraba a las
torres en esa hora fue sorprendida mientras se trasladaba a sus respectivas oficinas, de miles de
empresas a cientos de pies sobre el nivel de la calle.
En
la hora entre los dos impactos, la gente estaba en pleno proceso de lenta
evacuación de esos dos edificios de casi cincuenta años de antigüedad. Una
vez evacuada la mayoría de la gente las autoridades comenzaron a tratar de
evacuar supervivientes.
Wall
Street cerró sus puertas inmediatamente seguido a las colisiones y el Señor
Giuliani, cuyo centro de comando de la ciudad está ubicado en uno de los
edificios menores adyacente a las torres gemelas, ordenó la evacuación del
bajo Manhattan.
Los
trabajadores fueron enviados a sus casas en Washington, donde un área de dos
manzanas alrededor de la Casa Blanca era clausurada. Varios aviones
supersónicos de la Fuerza Aérea
fueron vistos volando sobre la capital a medida que la gente
abandonaba masivamente en orden sus lugares de trabajo.
Declaraciones de Testigos
Testigos
describieron la escena de ésta mañana en el bajo Manhattan, cuando un avión
de American Airlines pasó volando bajo por las oficinas. "Todo ocurrió
de golpe, parecía como si de pronto las turbinas aceleraban", dijo
Vincent Gardino, un ejecutivo de la radio WNYC, cuya oficina está ubicada
sobre el piso 25 del Edificio Municipal, ubicado a cuatro cuadras de las
torres gemelas.
Marc
Siegel, otro oficial de la radio WNYC, fue a su oficina en el piso 24 para
hacer una llamada telefónica. Mientras estaba al teléfono, vio un segundo
avión enfilando hacia la segunda torre. "Venía como un misil", dijo
y "ocurrió una tremenda explosión".
American
dijo que su vuelo 11 de Boston llevada 81 pasajeros, 9 auxiliares de a bordo
y 2 pilotos.
United
dijo que su vuelo 75 desde Boston llevada 56 pasajeros, 7 auxiliares y 2
pilotos.
"Estamos
horrorizados con estos trágicos eventos", dijo Donald J. Carty,
presidente y jefe ejecutivo de la Corporación AMR, la madre de American
Airlines. "Nuestros pensamientos y ruegos están dirigidos a las familias
de todos los involucrados".
United
dijo que estaba enviando un equipo a Pesnilvania, donde uno de sus aviones
cayó en su vuelo desde Newark a San Francisco. Llevaba 38 pasajeros, 5
auxiliares y 2 pilotos.
En
los minutos previos a la desaparición de las torres gemelas, detrás de nubes
de humo espeso, Barbara Geanne Mensch, una fotógrafa que vive cerca del
puente de Brooklyn en el bajo Manhattan, dijo que escuchó el ruido como de un
camión sobre el puente, pero más fuerte que lo usual. "Corría a las ventanas y ví las
torres incendiadas”, dijo. Fue a la terraza de su edificio. "Vi llamas.
Yo sabía que en su interior, me lo decía mi reacción visceral, estoy viendo
gente muriendo". Luego vino el segundo avión. "Viró hacia la
derecha y hacia la torre, y luego una inmensa bola de fuego".
Nicholas
Gasper, un empleado de tránsito que estaba en el lado de Brooklyn del puente
homónimo dijo que el segundo avión "hacía una suerte de deslizamiento
dentro del edificio. Desde mi posición lo que veía parecía como si el avión
se deslizaba dentro de la torre". El edificio tembló. "Yo estoy aún
temblando", agregó unos minutos más tarde.
Terrance
Phillips, que estaba a tres a cuatro cuadras, dijo que estaba mirando el
fuego del primer “crash” cuando vio al segundo avión aproximándose.
"Chocó y explotó. La gente se quedó mirando y luego comenzó una
estampida".
Sobre
las calles del bajo Manhattan, la gente gritaba a la vista del segundo avión,
dijo Mark N. Vamos, quien recién estaba saliendo del subte en Broadway y Wall
Street en su camino al trabajo. "Quedamos todos detenidos por unos
segundos y nos dimos cuenta de que toneladas de escombros caían sobre
nosotros". Entramos de vuelta al subterráneo.
James
Wang, un estudiante de la Universidad del Noroeste quien estaba en Manhattan
para las elecciones primarias, estaba tomando fotos en un parque cercano a
las torres gemelas cuando la primera torre entró en llamas. Cuando la segunda
torre fue impactada, "metales y escombros y vidrios comenzaron a
caer", dijo. ""Caían desde tan alto que podía uno verlos caer
lentamente hacia uno".
Cerca
a las torres, Ross Milanytch describió la escena como "pequeñas
explosiones en cada piso". "Y luego que todo se aclaró, lo que
quedó de los edificios, uno podía ver las barandas de metal de las
escaleras", dijo Milanytch, quien estaba en su oficina del piso 22 a un
par de cuadras distante. "La estructura desapareció por completo".
En
las próximas horas, ambulancias y carros de bomberos corrían hacia el bajo
Manhattan, desde todos los puntos de la ciudad y comenzaron a transportar la
gente a los hospitales. En el Hospital Nueva York University-Downtown,
Kathleen Zichy, su VicePresidenta ejecutiva para el desarrollo, dijo
"durante los 90 minutos posteriores al primer impacto vinieron muchas
personas, pero agregó que a causa de la nube de humo y escombros del colapso
de las torres era imposible ver lo que ocurría a más de dos metros."
El
Hospital de St. Vincent's puso una unidad de apoyo en la calle en Greenwich
Village. El Gobernador Pataki llegó al hospital de St. Vincent's alrededor de las
6:40 p.m. para visitar al personal y a pacientes. Luego dijo a los
periodistas. "Los terroristas no van a tener la última palabra. Miren
detrás de mí y verán la fuerza de Nueva York."
Atrás
de él había más de 100 médicos, enfermeras y otros auxiliares médicos. A las
6:50 p.m., había más de 319 pacientes
en ese hospital, de los cuales entre
50 y 55 estaban en condiciones críticas, y aproximadamente 45 eran bomberos y
policías. Las autoridades del hospital dijeron que tres personas habían sido
declaradas muertas.
El
Cardenal Edward Egan, el Arzobispo de la Iglesia Católica Romana de Nueva
York, dijo después de una misa especial en la Catedral de San Patricio, que
había administrado la extrema unción a 12 a 15 heridos que fueron trasladados
al Hospital de St. Vincent. Dijo estar impresionado por la velocidad y
eficiencia de los médicos de ese hospital y de todos su equipo humano. Rogó
además por los bomberos y policías que están en plena tarea de ayuda a sus
semejantes. "He visto a lo mejor de Nueva York ", dijo, "he
visto a bomberos y policías ignorando su propia seguridad ayudando a la
gente. He visto a muchos de ellos sangrando de cuello y brazos. Ellos son lo
mejor de Nueva York". El Cardenal dijo que en un momento, mientras
estaba en el hospital, vio a la segunda torre entrar en colapso. "Fue
una pesadilla", dijo, "una pesadilla para ésta ciudad de gente
noble y decente".
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