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Domingo 22 de octubre del 2017
 
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Guerra bacteriológica (NYT)

Guerra bacteriológica – Sus dificultades

Fuente: New York Time

 

Juan Chamero, Editor Jefe de aunmas.com

 

 

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Avión fumigando cultivos de algodón cerca de Clarksdale, Missoury, foto de Spencer Tirey

 

 

 

Nota de la Redacción de aunmas: Acerca del temor a la Guerra Bacteriológica, John Butler en su reciente libro “Forensic DNA Typing”, dice que si bien las armas bacteriológicas son terribles son difíciles de manejar. Por ejemplo, para diseminar gérmenes del Ántrax con un avión de fumigación, los terroristas tendrían que superar escollos de todo tipo clasificados en Tecnológicos, Científicos y Operacionales.

 

 

El polvo de gérmenes

 

El ántrax seco tiene un mayor alcance que la variedad húmeda, pero es mucho más difícil de hacer. Ya sea húmedo o seco, las partículas de ántrax son de un tamaño microscópico, alrededor de una centésima del espesor de un cabello humano, penetrando profundamente en los pulmones, donde deben acumularse de 8.000 a 10.000 gérmenes para dar inicio a una infección letal.

 


 

 

En la figura, se muestra el tamaño que deben tener las partículas para poder alojarse en: la faringe, en la tráquea, en los bronquios y en los alvéolos.

 

 

El estado de los gérmenes

 

De todas las variedades de ántrax, los terroristas deberían seleccionar y cultivar unas pocas variedades letales. Luego, el frágil bicho debería ser cuidadosamente manipulado en esporas, todo un proceso ingenioso de alta tecnología.

 


 

 

En la figura de arriba se aprecian las esporas en racimos, con una magnificación de 200 veces.

 

 

 

Tamaño del “rociado”

 

Los aparatos de fumigación usualmente dispersan el líquido con inyectores que producen grandes gotas que caen fácilmente. Los terroristas deberían adaptar esos inyectores a fin de producir una niebla extremadamente fina.

 


 

 

Por ejemplo arriba se aprecia un camión de fumigación antimosquitos para prevenir el Virus del Nilo del Oeste. 

 

 

El problema del calor urbano y de los vientos

 

Las ciudades generan usualmente calor y corrientes de aire que transportan a los gérmenes en el aire, diluyendo las nubes de microbios. A su vez, los vientos cambiantes pueden desviar al ataque de su blanco específico.


 

 

 

Arriba se ve una la aparición de focos calientes en Sacramento, California.

 

 

 

 



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