Introducción
Nadie
sabe a ciencia cierta cuál será el escenario de la reacción de Estados
Unidos, pero hasta ahota todo hace suponer que será Afganistán o al menos su
gobierno controlado por los Talibanes. Poco es lo que se conoce en los países
de nuestra región sobre ese país por lo que aconsejamos asesorarse yendo por
ejemplo al The World
Facts Book de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos,
un referente obligado en temas de Atlas del Mundo y allí van a encontrar una
síntesis del primer país de su listado alfabético: Afganistán,
de la cual extrajimos el mapa que mostramos abajo. Es uno de los países más
pobres de la tierra, uno de los más inhóspitos por su clima y uno de los que
tienen la menor esperanza de vida para sus casi 26 millones de habitantes,
menos de 46 años, aunque país clave de tránsito “intercultural”. Su frontera
más amplia la tiene con Pakistán, irreconciliable enemigo de la India, con
Irán y con Uzbekistán, Tirkmenistán y Tajikstán, ex integrantes del ex bloque
soviético.
.

Hemos
incluido en éste estudio opiniones de expertos y unos mapas que muestran el despliegue
militar de Estados Unidos en esa región del mundo.
Afganistán, un país al que
sólo dominó Gengis Khan
Alberto Llano
Del diario El País de España, Desde Washington
``Afganistán se ha convertido en una amenaza a la
seguridad mundial envuelta en una catástrofe humanitaria''.
Así describía el pasado julio un artículo de la revista
británica Jane's este país de Asia Central, uno de los más pobres del mundo,
que lleva más de 20 años en guerra. Y lo peor parece que está aún por llegar.
Desde el martes, el
mundo mira a este país como el inevitable escenario de la represalia
norteamericana a los salvajes atentados que ese día destruyeron las Torres
Gemelas de Nueva York y parte del Pentágono en Washington. La protección
concedida por las autoridades afganas durante cinco años a Osama bin Laden, a
quien Washington considera el sospechoso número uno de los ataques, ha puesto
su territorio en el centro de la diana de la máquina bélica de Estados
Unidos.
Ayer, la población vivía la tensión y el miedo de un
ataque inminente, empaquetaba sus pertenencias y abandonaba a toda prisa los
núcleos urbanos.
La ONU calculaba, en un comunicado emitido ayer desde
Islamabad, en el vecino Pakistán, que la simple amenaza de Washington y la
hambruna que azota el país desde hace meses produciría hasta 1.5 millón de
nuevos desplazados, nuevos parias que se suman a los casi cuatro millones de
afganos refugiados actualmente en Irán y Pakistán.
Pero la venganza de Estados Unidos no será fácil.
En Afganistán encallaron el Imperio Británico en el
siglo XIX y la Unión Soviética en el XX (1979-1989). Tan sólo los mongoles
bajo Gengis Khan conquistaron el país. Pero eso ocurrió en el año 1219.
La situación geográfica de Afganistán, encajonado entre
cuatro gigantes -la antigua URSS, China, India e Irán-, se ha convertido en
una maldición estratégica a lo largo de su historia. Principal productor de
opio del mundo, poseedor de inmensas reservas inexplotadas de gas natural,
tierra de paso del transporte del petróleo del Golfo Pérsico, su territorio
ha sido objeto de la rebatiña de las grandes potencias y de los poderes
regionales.
Los resultados de esa codicia han sido demoledores:
además de cientos de miles de muertos, Afganistán es hoy día el país más
minado del mundo (el autor
se refiere a minas terrestres por millones), la esperanza de vida de
su población es tan sólo de 46 años y únicamente el 25% de los adultos sabe
leer.
Para empeorar las cosas, en noviembre de 1994 entraban
en escena los talibán, literalmente ``los estudiantes de la religión
musulmana'', cuyo sueño de construir en pleno siglo XX un emirato medieval
basado en la interpretación más rígida del Islam venía a dar la puntilla a
todos los esfuerzos modernizadores que diversos regímenes liberales habían
intentado poner en práctica desde la década de los veinte hasta los años
setenta.
En tan sólo dos años de continuas victorias militares
contra los distintos señores de la guerra de Afganistán, en la guerra civil
que sucedió a la retirada de las tropas soviéticas por Mijail Gorbachov en
febrero de 1989, aquel grupo de jóvenes pashtún, la etnia mayoritaria en el
sur y el este del país, reclutados y educados en los campos de refugiados y
las escuelas coránicas suníes de Pakistán, lograba en septiembre de 1996
entrar en la capital, Kabul.
El país de los talibán está en una de las
regiones de mayor riesgo atómico del planeta
Luis Prados
Del diario
El País de España, 16 de Septiembre del 2001
Un eventual ataque militar de Estados Unidos contra Afganistán tendría su
epicentro en una de las regiones con más armas nucleares del mundo. Pakistán,
India y, probablemente muy pronto, según la CIA, Irán, disponen de ingenios
atómicos. Eso sin contar la ya histórica capacidad nuclear de China o Rusia,
heredera del arsenal atómico de las antiguas repúblicas soviéticas.
La feroz rivalidad entre
India y Pakistán, marcada por las tres guerras libradas por ambos países en
1947 y 1965 por el territorio de Cachemira y en 1971, cuando la creación de
Bangladesh, se convirtió en un auténtico duelo nuclear a partir de mediados
de los años setenta. Abrió el fuego India al realizar su primera prueba
atómica en 1974. El éxito tecnológico y militar del país vecino llevó a
exclamar a Zulficar Alí Bhutto, entonces primer ministro paquistaní: 'Si India
construye la bomba, nosotros también la fabricaremos, aunque para ello
debamos comer hierba y hojas'. Pakistán se proclamó
primera potencia nuclear islámica en 1998 tras empatar con India en pruebas
atómicas
Este
empeño permitió que Pakistán alcanzara la capacidad nuclear en 1982, y
gracias a ello, según muchos analistas, evitar un nueva guerra en Cachemira
en 1989. En esta región del norte de India se libra desde hace años un
conflicto armado entre una guerrilla islámica separatista que, según Nueva
Delhi, cuenta con el apoyo de Islamabad y con veteranos de la yihad
afgana entre sus filas, y el Ejército indio, que ha causado ya más de 20.000
muertos.
El enfrentamiento volvió a
sobrecoger al mundo en mayo de 1998, cuando el Gobierno indio, formado por
los nacionalistas del Partido Bharatiya Janata, anunció la realización de
cinco pruebas nucleares. La reacción paquistaní no tardó ni tres semanas, y
contestó al desafío indio con otras cinco pruebas atómicas subterráneas. El
empate fue celebrado con manifestaciones de orgullo nacional en las calles de
las principales ciudades y con titulares en la prensa como éste del diario de
Islamabad Ausaf: 'Pakistán, primera potencia nuclear islámica del
mundo'. Según analistas norteamericanos, India ha almacenado alrededor de 370
kilos de plutonio, suficiente para construir 75 armas nucleares, frente a una
producción por parte de Pakistán de 270 kilos de uranio, con los que podría
armar una docena de artefactos atómicos. Pero la desventaja del arsenal
paquistaní es corregida por su más sofisticada tecnología -aportada por China
y Corea del Norte- y por la posibilidad de disparar sus cargas nucleares
desde mísiles y no sólo desde aviones.
Este duelo permanente ha
lanzado a los dos países a invertir ingentes sumas en defensa -el 9% del
producto nacional bruto de Pakistán frente al 5% de India, según datos del
Congreso de EE UU para 1994- y a reforzar sus alianzas internacionales.
Pakistán, que es uno de los tres países que, junto con Arabia Saudí y los
Emiratos Árabes Unidos, reconocen al régimen talibán de Afganistán, cuenta
con el apoyo de Estados Unidos, China, Irán y Turquía. India ha sido un
cliente tradicional de Rusia, al que Washington ha intentado aproximarse sólo
en los últimos años.
En el caso de Irán, su
capacidad nuclear está aún bajo sospecha. Un informe de la CIA difundido a
principios de este mes acusaba al régimen de los ayatolás de intentar
desarrollar un programa nuclear con la ayuda de Rusia, China y Corea del
Norte, que les proporcionarían la tecnología necesaria para ello.
Concretamente, la CIA
advierte contra la ayuda dada por Moscú para la construcción de un reactor
nuclear en la central iraní de Bushehr. En juego está la construcción de
otros dos reactores y una bolsa de 300.000 millones de pesetas que el
presidente ruso, Vladímir Putin, no parece dispuesto a dejar escapar tras el
acuerdo de cooperación nuclear y militar firmado con Teherán el pasado marzo.
El régimen religioso de
Irán, shií, además, aborrece y condena las herejías y la política de los talibán.
Cuadro de Situación del
Escenario
Fuente:
diario El País, de España, 16 de Septiembre del 2001
1. Mapa de los efectivos de Estados
Unidos en el Mundo

2. Distribución de Efectivos en el
Medio Oriente

3. Cuadro de Situación Nuclear del
Oriente Medio

|