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La Estrategia Militar de Estados Unidos - Golpeo y me voy

La Estrategia Militar de la Coalición

¡Evita siempre la pelea pero si tienes que pelear gana!

Juan Chamero, Editor Jefe de aunmas.com - 21 Oct. 2001

 

 

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¿Una nueva Doctrina?

 

El “Arte de la Guerra” es uno solo desde Karl Von Klausewitz a Sun Tzu, la continuación de la guerra por otros medios, un juego que no reconoce empates, teniendo en cuenta a los contendientes, el medio y las circunstancias. Estas consideraciones valen tanto para el combate entre dos personas, entre grupos de personas, como entre ejércitos o entre ejércitos y guerrillas.

 

Estados Unidos está aparentemente fundamentando su estrategia militar contra los Talibanes y al Qaeda en una nueva doctrina denominada Doctrina para Operaciones Conjuntas, según Michel Gordon del New York Times. Todo indica que es una doctrina creada para combatir a  guerrillas distribuidas en una gran área pero bien refugiada y con profundo conocimiento del terreno, casos Viet Nam, Somalia, las FARC en Colombia y ahora contra los Talibanes y los seguidores de Osama ben Laden en Afganistán.

 

Atacar a éste tipo de enemigo mediante doctrinas convencionales, por ejemplo como hizo Rusia en Afganistán a lo largo de 10 años con divisiones motorizadas instaladas en el terreno, no demostró ser aconsejable: perdieron 15.000 soldados, tuvieron centenares de miles de heridos y finalmente tuvieron que retirarse derrotados.

 

 

Golpeo y me voy

 

La doctrina parece “a priori” adecuada y de mínimo riesgo en término de pérdida de vidas humanas aunque pueda parecer demasiado lenta y enervante. Consiste en mantener al enemigo confuso y en desestabilizarlo con muchos golpes rápidos, aguijonazos dolorosos no necesariamente letales, sin darle la oportunidad de responder a los ataques. Algunos medios han impuesto un neologismo designando al actual procedimiento militar como incursiones  “Hit_and_Run”, golpeo y me voy. Para ello, necesitan primero disponer de un control absoluto del espacio aéreo, un “cielo limpio” de presencia enemiga. Luego, sobre la base de golpes comando de paracaidistas en dos niveles, primero en muy pequeños grupos de hasta 5 soldados del tipo “Boinas Verdes”, que básicamente acopian inteligencia y a lo sumo aprovechan militarmente alguna “ “puerta abierta”, seguido de Rangers en grupos de hasta 100, que son los que asestan el golpe.

 

Para Gordon, ésta estrategia podría significar para los Talibanes y al Qaeda el “Fin del Comienzo”, parafraseando a Winston Churchill, el conductor de Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial. El manual mencionado, que habría sido terminado justamente un día antes del atentado, cita a ésta etapa como de “toma de la iniciativa”, sin abandonarla hasta que el enemigo ya no atine a defenderse, etapa denominada de “Culminación Defensiva”.

 

 

 

Todo combate es enfrentamiento de doctrinas

 

Ahora bien, siempre ocurren los imponderables, lo que al ser humano acorralado se le ocurre para sobrevivir o si está absolutamente dispuesto a morir para arrastrar al “más allá” a la mayor cantidad de sus enemigos. Entre los imponderables están la imaginación y la paciencia ante la adversidad manifiesta. Es reconocido el arrojo de los Talibanes y de los seguidores de Osama ben Laden, pero eso no demuestra que son soldados eficaces, sino a lo sumo que cumplen con creces uno de los requisitos del buen soldado: morir con dignidad. Además de eso, un buen soldado debe ser imaginativo, infinitamente paciente y no sucumbir a la desmoralización del desangramiento lento y continuo, aprender a vivir con la frustración de no poder infligir bajas al enemigo, pasar hambre y penurias, presenciar deserciones y vivir en continua vigilia temiendo ser apresado sin permitírsele morir.

 

 

Interrogantes

 

Cabe entonces que nos hagamos las siguientes preguntas: ¿Cuán eficaces pueden llegar a ser estos guerrilleros?. ¿Qué pasaría, se pregunta Gordon y nos preguntamos nosotros, si el enemigo se acostumbra y mejora sus defensas?. ¿Qué pasa si el enemigo decide ignorar esos ataques y decide incluso dejarse “acorralar”, comportándose como ente pasivo ante la estrategia de acorralamiento progresivo, reservándose para una lucha-holocausto final?. ¿Qué pasa si el enemigo decide contraatacar por sorpresa en otro lado?. ¿Qué pasa si en éste caso sobreviene un sublevamiento popular en Pakistán.

 

La doctrina parece apropiada para combatir a bandas de delincuentes y de delincuentes-guerrilleros y existen sobradas experiencias de su éxito en acorralamiento de delincuentes urbanos pues es en esencia muy similar a la planteada por las fuerzas de seguridad pero no pude predecirse un éxito seguro contra fundamentalistas religiosos o contra soldados que ansían morir para cubrirse de gloria. Por otra parte, ésta estrategia necesita tener como “telón de fondo” bombardeos, lo que contribuye a crear una escalada internacional de anticuerpos de rechazo al operativo.

 

Finalmente, si los Talibanes y los seguidores de al Qaeda no son tan buenos soldados como se a dado en suponer, es probable que la doctrina los haga salir de sus refugios y puedan ser llevados a su juzgamiento como aspira el Presidente George W. Bush. Mucho dependerá de los tiempos: si se apuran las acciones antes del comienzo del Invierno o si se espera al fin del Invierno. Creemos que en el primer escenario, con la Coalición firmemente dispuesta a atacar, el tiempo conspira en contra de los Talibanes y al Qaeda, pero si congelan el ataque final para el fin del Invierno, el tiempo conspira en contra de la Coalición.

 

 

 

La Situación en Pakistán, contexto crítico

 

En función de nuestros estudios previos y en el criterioso análisis realizado por Tod Robberson del Dallas Morning News, la continuidad de los bombardeos de la Coalición contra Afganistán está debilitando día a día en forma alarmante la ya precaria situación del gobierno de Pakistán presidido por el General Pervez Musharrat. Ya el Lunes pasado Musharrat le transmitió a Colin Powell literalmente: “lo que deban hacer háganlo pero lo más rápido posible” y en particular le pidió que se suspendieran los bombardeos.

 

Al respecto, dice Robberson: el 87% del pueblo Pakistaní quiere que se detengan los bombardeos y la cúpula militar, los cuadros intermedios y soldados, más los oficiales de inteligencia han transmitido a Musharrat que opinan que el pueblo tiene razón. El General retirado Mirza Aslam Beg, ex Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas pakistaníes le transmitió a Musharrat que se estaría llegando al límite de la tolerancia y que pese a que aún el “generalato” lo apoya (a Musharrat) los cuadros medios e intermedios dicen que esto es un enfrentamiento entre El Islam y Occidente y que apoyan el sentimiento del pueblo de Pakistán.

 

En general reconocen que Estados Unidos está en su derecho de represalia pero exigen que lo haga en forma rápida. Por otra, parte no hay que olvidar que la inteligencia pakistaní es simpatizante de los Talibanes.

 

 

 

 

 



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