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Introducción
A poco de perpetrado el ataque a Estados
Unidos, el mundo que ya es UNO, preocupado por su suerte ante las posibles
reacciones que éste acto de guerra genera, comienza a opinar. Hemos tratado
de recoger y difundir algunas de esas opiniones y comentarlas brevemente pues
nadie puede permanecer ajeno a éste problema. Hemos reproducido también
opiniones con las cuales disentimos pero las hemos incluido para que Ustedes
tengan una muestra del espectro de opiniones posibles. Hemos remarcado con
color a los párrafos que nos han parecido más significativos.
El Traumatismo de nuestra Vulnerabilidad, por Norman Birbaum,
Profesor emérito de la Universidad de Georgetown y Asesor del Comité
Progresista del Congreso de los Estados Unidos hace una autocrítica muy aguda
en éste momento crítico, que a nuestro entender le hace muy bien a la modernización
de la Opinión Pública Americana. Hay que tener mucha autoridad y coraje para
decir lo que dice Birbaum en éste preciso momento. (Ver artículo relacionado
de Andrés Oppenheimer).
Creemos con Birbaum que
Estados Unidos debe ir saliendo poco a poco de su “autismo” político lindante
a veces con actitudes de soberbia hacia las culturas y naciones del resto del
mundo. Al respecto dice Birbaum: los perpetradores de tan criminales actos lo que han librado es una
acción de guerra, en el sentido más contemporáneo de la palabra, contra la
nación estadounidense. Está claro que la utilización de un vocabulario
denigratorio y criminalizador pretende dar la explicación política más
realista posible de por qué ha ocurrido algo que parecía imposible. Pero si
seguimos por ese camino, ello nos condenará como nación a instalarnos cada
vez más firmemente en la convicción de que Estados Unidos siempre tiene razón,
y de que sus críticos y enemigos pueden estar en ocasiones equivocados, pero
siempre sufren de una conducta irreductiblemente patológica.
Hacia el choque de culturas, por Enrique Gil Calvo Profesor
titular de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, nos presenta
una correcta definición de “terrorismo” estrategia de guerra tan vieja como
el mundo. Gil
Calvo plantea la posibilidad de un salto cualitativo de esa estrategia, yendo
hacia un “terrorismo global” que aprovecha justamente las posibilidades
tecnológicas de la Globalidad. (Ver al respecto nuestro artículo sobre Globalidad).
Gil Calvo propone “aplicar la ley y
esperar”, de lo cual en lo primero estamos de acuerdo pero en cuanto a lo
segundo esperar a qué?. Luego aclara que no hay en vigencia una Ley
Internacional y que justamente Estados Unidos con su reciente política
unilateral ha desvirtuado a Las Naciones Unidas y a su Consejo de Seguridad y
se lamenta de ésta actitud, que a su entender, es caldo de cultivo de un estado
“Hobessiano” sin orden internacional, de lucha de todos contra todos.
Carga
luego las tintas sobre el Estado de Israel al que presenta como una Eva que
invita a comer la manzana a Adán. Es cierto que el Estado de Israel surge
como pro ahijado de Inglaterra primero y ahora de Estados unidos y que ello
fue producto de la mala conciencia europea con la nación judía, pero también
es cierto que muchas naciones árabes quieren la extinción de la nación judía.
Golpe a nuestra civilización es una editorial de El País, de España del
12 Septiembre 2001, expresa la preocupación común de la Comunidad Europea: Lo que ha pasado en Estados Unidos
puede repetirse en Europa, ya que el factor de emulación del terrorismo, como
ha demostrado la historia reciente, es muy grande en un mundo mediatizado.
Luego expresa una preocupación generalizada respecto a la prioridad y
necesariedad de Paz en el Medio Oriente, diciendo: El conflicto árabe israelí tiene un efecto
contaminante global, que hace tiempo se debió atajar. Arafat fue rápido en
distanciarse de los ataques y expresar sus condolencias a EE UU. Ariel Sharon
debe sacar lecciones de lo ocurrido, y avanzar hacia una distensión.
Con respecto a las
profecías seudo científicas y agoreras de Hungtington dice: Es preciso desterrar la idea de
que estamos ante una prueba brutal del choque de civilizaciones que
pronosticaba Huntington, cuando la sociedad estadounidense, pese a todos sus
problemas, es esencialmente pluralista y multicultural. Alejar esa tentación
es parte de la complejidad de una sociedad avanzada y plural, una
característica con la que no hay que limitarse a convivir, sino de la que
cabe sacar fuerza.. Como colofón acuña dos nuevos neologismos:
hiperterrorismo y terrorismo globalizado.
La política del odio, de Juan
Luis Cebrián, del Foro sobre el ataque del diario El País de España, habla de la
condición necesaria para que se produzcan hechos de ésta macabra naturaleza:
el odio. Y al respecto dice: para que existan pilotos suicidas y
lunáticos criminales capaces de cometer una agresión tan salvaje e inhumana,
es precisa la existencia de un caldo de cultivo previo, en el que el odio
constituye el motor principal de las decisiones. Las imágenes difundidas por
la televisión de un puñado de niños palestinos aplaudiendo y jaleando el
derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York son la nauseabunda consecuencia
de una política basada en el enfrentamiento entre los pueblos y el desprecio
a los derechos humanos, en muchas latitudes del planeta.
Con respecto a la
Globalización expresa: La
globalización alcanza ya a todos los habitantes del planeta, aunque a unos
como víctimas y a otros como verdugos.
Cierra su artículo con el siguiente colofón:
Es preciso un esfuerzo
coordinado y persistente de los gobiernos, y que los ciudadanos de los países
ricos no contemplen los programas de solidaridad como una manía de los
tiempos, sino como el único antídoto posible contra el odio. Para que nunca
más veamos a nadie, niños o mayores, celebrar el asesinato de ningún inocente
Estados Unidos y el fin del unilateralismo, es una editorial de Andrés
Oppenheimer, un analista argentino que es corresponsal extranjero y
columnista del Miami Herald y que últimamente ha lanzado una serie de
artículos muy valientes incitando al gobierno del Presidente Bush a una
autocrítica en cuanto a sus relaciones internacionales, fundamentalmente con
sus vecinos de América. Oppenheimer se ha pronunciado sobre lo que podríamos
denominar el tema del momento en las relaciones internacionales: la necesidad
de terminar con el unilateralismo. Oppenheimer destaca la prioridad de las
relaciones internacionales en la política de Estados Unidos que estaba
dirigiéndose hacia un aislacionismo duro y hasta soberbio a lo John Wayne.
Con
respecto a posibles reacciones dice: La reacción inicial de muchos norteamericanos será
la de exigir un mayor cierre de las fronteras, y una respuesta bélica
unilateral contra los responsables de las masacres de Nueva York y
Washington.
Y con respecto a
referencias concretas del actual unilateralismo de la política exterior de
los Estados Unidos expresa: Bush
también se retiró del Tratado de Kioto sobre el calentamiento global, y
rechazó apoyar la Corte Criminal Internacional aprobada por la ONU hace tres
años. Sin embargo, lo que ocurrió esta semana será un recordatorio de que
vivimos en un mundo interdependiente.
La Guerra ha comenzado ya. La misma fuente, el Miami
Herald publica un artículo de otro de sus columnistas, Vicente Echerri
preñado de mensajes estremecedores y a nuestro entender peligrosos para el
momento que estamos viviendo todos los que habitamos éste hermoso planeta
color esmeralda. Primero cita a las conocidas profecías de Nostradamus.
Desgraciadamente mucha gente está echando a volar su imaginación en éste
sentido apocalíptico, haciendo incluso referencias a proféticas coincidencias
de dudosa validez estadística tales como las que ya han sido extensamente
difundidas por algunos medios, sobre el significado del número 911, que en
Estados Unidos es el código de emergencias policiales y al mismo tiempo el
mes y día del ataque.
Luego
el autor involucra con ligereza a toda una cultura, en éste caso la árabe, y
propicia la semilla de irreconciliación de culturas, justamente todo lo
contrario del resto del mundo que trata de conciliar diferencias culturales y
religiosas. Vamos decididamente a un Mundo Uno, profundamente interdependiente
y en lo económico a una Globalidad que no se muestra muy acogedora para la
gran masa pero que no es el producto diabólico de nadie sino simplemente un
resultado del crecimiento humano al que podemos y debemos modelar en forma
conjunta y civilizada. Cita el autor como ejemplo “irrefutable” a los dichos
de Cristo en los cuales según él estaba la semilla de la Inquisición, el
Gulag ruso en las teorías de Marx y los ataques terroristas en el Corán. Nos
parecen sencillamente conclusiones equivocadas de terrorismo cultural.
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