Falso Patriotismo
Robert Steinback,
un columnista del diario Miami Herald, publica en la edición del Miami Herald
de día de hoy, 7 de Noviembre del 2001, un valiente artículo titulado: Patriotismo
forzado es opresión. Es una clara y temprana advertencia al peligro del
rebrote de un nacionalismo triunfalista barato. Aconsejamos leerlo.
Este artículo trae a mi memoria imágenes
de situaciones similares donde supuestas razas, grupos étnicos o culturas
autotitulados “superiores”, gozan estéticamente al escuchar los sones
triunfales de Aída o de la Tetralogía Wagneriana, que los reciben después de
haber derrotado (en su imaginación) fácilmente a los “inferiores”.
Desdichadamente, las mentes superficiales y obtusas deforman a su antojo las
inspiraciones de los artistas y de los pensadores
Reproduzco
el párrafo final de un interesante artículo sobre la Tetralogía de Wagner
publicado en el sitio Internet de la Hemeroteca Wagneriana, editada por Francisco
Javier Gordillo de Barcelona y redactado por Ramón Bau, quien justamente analiza los
mensajes de un artista como Wagner y la distorsión de los mismos:
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.....Pero en
Nietzsche, la Voluntad de Poder está a servicio del individuo, del egoísmo,
del Yo. Yo combato la idea de que el egoísmo sea nocivo y perjudicial (La
Voluntad de Poder). Y lo que es más contrario a Wagner, esa Voluntad de
Poder está al servicio de los fuertes para desprecio de los débiles, sin
distinción, sin compasión por los que son débiles sin culpa, los que sufren
la tragedia de la vida, los que padecen la dureza inmisericorde de la
Naturaleza.
“Que los débiles y fracasados perezcan, primer
principio de nuestro amor a los hombres. Y que se les ayude a morir”.
Deseando destruir a los débiles culpables, a los
rencorosos de la bajeza, a los que quieren entronizar la decadencia para
justificar su debilidad, reduce la fuerza a brutalidad y falta de
sensibilidad.
Wagner destruye
esta visión cruel de la vida con su Arte, aceptando la esencia del Hombre
Nuevo, de la Fuerza y la Alegría, de la ruptura con la moral establecida y
la creación de Valores nuevos, pero todo basado en la sensibilidad y la
compasión, el sacrificio y el Amor.
Sin Wagner, la
Voluntad de Poder quedaba en manos de los héroes bárbaros, del
individualismo de las élites. La obra wagneriana ha sabido dejar un camino
a esa Voluntad de Poder, guardando su esencia y su fuerza, en manos del
Héroe compasivo, del que comprende lo que el mismo Wagner escribió en ‘Arte
y Revolución’:
“La Belleza
y fuerza como atributos de la vida social no pueden conseguir una
estabilidad venturosa sino cuando son patrimonio de todos los hombres”.
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El Mundo preocupado
Hoy
6000 millones de personas estamos una vez más a la expectativa del resultado
del enfrentamiento entre un fundamentalismo Islámico, que propone cocinar al
mundo “a fuego rápido” y una Coalición presionada y severamente influenciada
en lo político y en lo económico por lo que podríamos denominar un
Fundamentalismo Capitalista, que propone cocinar al mundo de una forma más
refinada, “a fuego lento”. No nos llamemos
a engaño ni nos dejemos engañar, ambas facciones son grupos minoritarios
dentro de sus respectivas culturas. Los mensajes propuestos por esas dos
facciones son idénticos: “O están con nosotros o están con el enemigo”.
Nota de la R: El Fundamentalismo
Islámico es visible mientras que el Fundamentalismo Capitalista es una
entidad difusa, que no tiene “Cartas Orgánicas’”, no tiene Iglesias, no tiene
logias y ni siquiera tiene ideólogos, estando representado fundamentalmente
por los “Señores del Capitalismo”, especie de “Señores Feudales” que operan
en forma similar a los antiguos “Señores de la Guerra” de las sociedades
medievales y posmedievales.
Hasta
no hace mucho, el capitalismo se mantuvo moderado buscando como siempre
rentabilidades positivas pero subordinado a las políticas nacionales de las
naciones del mundo, lo cual garantizaba su continuidad política como sistema.
Poco a poco, en su crecimiento desmesurado y aliado con una tecnología cada
vez más condicionada a su servicio, fue escapando al control de las naciones
más débiles y ya está entrando en una etapa de colisión con los intereses de
las grandes potencias. Los principios de sus líderes son los mismos que los
de hace un siglo salvo que ahora ejercen mayor poder. Sus razonamientos son
pragmáticos y simples viciando y dejando de hecho vacía de principios a la
Globalidad. Ver al respecto nuestros artículos sobre la Globalidad.
La
Opinión Pública Americana ya manifiesta sus disidencias con esa forma de
fundamentalismo, aunque todavía apoya su crecimiento desmesurado en la medida
que no choque ostensiblemente con los intereses del pueblo Americano y de sus
instituciones básicas. La inmensa mayoría comparte los valores de libertad de
los fundadores de la nación pero al mismo tiempo ha sido educada en el modelo
capitalista. Como la colisión se ha dado hasta ahora en la “periferia”, sin
efectos sensibles sobre el bienestar “doméstico”, el apoyo directo o
indirecto a las causas de los Señores del Capitalismo va a continuar. La
actuación de estos nuevos señores feudales en la periferia ha sido tan
insensible que su ideología implícita ha sido tildado de “capitalismo feroz”.
Ya el
concepto clave “fundamentalismo económico” buscado en Google trae 5.610 documentos en Español y
más de 46.000 en su versión en Inglés “economic fundamentalism”. “Capitalismo
feroz” registra 3.650 documentos en Español y su equivalente “savage
capitalism” en Inglés 14.600.
Esto es
planteado con sencillos casos de la vida cotidiana por Steinback en su
artículo y de cuya lectura se infiere que se pretende difundir el siguiente
mensaje: el que no está dispuesto a eliminar a los débiles y retrógrados o es
un agente de ellos o es un socialista extremista que sustenta valores
opuestos a la cultura de Occidente. Como reflejados en un espejo de “Alicia
en el País de las Maravillas”, los Talibanes y Osama ben Laden le plantean al
Mundo Musulmán una opción equivalente: no estar con ellos es ser apóstata al
Islam y además traidor a la causa del Mundo Árabe. Las consecuencias para los
pecadores son distintas en cada lado pues distintas son sus culturas y sus
tiempos, pero de una u otra forma son marginados del sistema.
Aconsejamos
volver a la historia, a leer crónicas e historias de lo que ha ocurrido en otros
enfrentamientos similares. Los “valientes de desfile”, son conocidos en todas
partes del mundo. En Latinoamérica, donde Gracias a Dios no hemos tenido
grandes guerras, salvo las guerras de nuestras respectivas independencias,
hemos vivido y seguimos viviendo bajo formas de patriotismo y nacionalismo
barato, un nacionalismo de desfile, al que los latinoamericanos hemos
bautizado con el neologismo de “patrioterismo”, al que desgraciadamente la
gente se suma fácilmente pues ofrece no ya dinero y bienestar sino algo muy
preciado por todos: gloria individual y colectiva, fácilmente accesible: solo
hay que asociarse, demostrar en forma bien visible que se está con la “causa”
, cantar y loar sus consignas.
Esto se
refleja también en los medios, sobre todo en el periodismo. Una cosa es
opinar estando lejos de la acción de los centros del “patriotismo forzado”,
que estando cerca, por los peligros que ello entraña. Esto es lo que
convierte en muy valientes las declaraciones de Steinback.
Confío
que llegará un momento en el que estará vigente el ideal de una democracia
planetaria donde cada habitante pueda emitir su voto ante cuestiones que
hacen a la seguridad integral del planeta. Supongamos por un instante que
cada un o de nosotros tuviera acceso a Internet y que pudiéramos emitir
nuestro voto en forma segura sobre plebiscitos mundiales que hacen a la
seguridad de todos. Seguramente los políticos se sorprenderían.
Esto
que digo no es una especulación utópica sino el reflejo de propuestas
concretas que nos están haciendo llegar a nuestra redacción, sobre todo gente
joven de Latinoamérica y por ahora restringido a los pocos que tienen acceso
a Internet.
Valentía en serio
Traigo
a colación dos anécdotas contadas por el general Americano Bernard Loeffke,
ahora retirado, politólogo experto en Rusia y China, políglota, héroe de
Vietnam, y ahora convertido en médico misionario que ha estado además
ayudando en esa nueva actividad humanitaria al pueblo de Afganistán, en
oportunidad de un Seminario sobre Excelencia dado en Buenos Aires, Argentina
en el año 1994.
Larry: Si estás involucrado, ¡lucha!.
Un alma noble que odiaba la guerra. Lo opuesto a un
“valiente de desfile”
Larry aparece en la
"tercera guerra" del general, en ocasión de luchar con los
"suyos", en su mayoría jóvenes civiles norteamericanos que
conformaban el 95% de la dotación. En esa oportunidad, Loeffke revistaba como
Teniente Coronel.
Uno de sus hombres era un chico
llamado "Larry", de religión mormona y muy creyente. Larry odiaba
la guerra y muy en particular odiaba esa guerra. No obstante, se presentó
como voluntario. Loeffke lo indaga acerca de ésta aparente incoherencia que
Larry justificó así: esto es una cosa horrible, una basura dijo, pero los que
creemos en Dios no podemos abrirnos, permanecer ajenos a esta horrible
suciedad y debemos ser los que más nos ensuciemos, tratando de que todo
acabe.
Larry y su verbo eran de una
sola pieza. Al poco tiempo, en virtud de su abnegación y valor fue ascendido
a sargento. Murió en una emboscada por ser demasiado leal al prójimo, por
darle demasiadas oportunidades al enemigo en una guerra sucia. Loeffke ama a
Larry y a todo lo que ello significa. Los que escuchamos su conferencia
pensamos que Loeffke tuvo dos grandes
maestros en Vietnam: el Coronel
Vietnamita Vessi y Larry.
Las responsabilidades compartidas
¡Oh Señor, que las balas sean
distribuidas al igual que la paga, Y que los oficiales reciban la mayor parte
de ellas!.
En la Conferencia arriba
mencionada, le preguntaron al general Loeffke acerca de como haba sido el
"reparto" en Vietnam y comentó que haba habido muy pocos generales
muertos. Esta realidad y la
adecuación de la doctrina militar a nuestros tiempos obligan a un serio
replanteo: por lógica deben morir muchísimos menos generales que soldados,
pero al mismo tiempo, la historia indica que el asumir altos riesgos en los
niveles superiores es lo que ha desequilibrado la balanza de muchas guerras.
Ver al respecto nuestro artículo La Ética de la Guerra.
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