Acumulación de tensiones y detonantes
Realpolitik
significa política real, generalmente la política internacional, basada en
hechos políticos y materiales más que en hechos de naturaleza ideológica o
ética. A las personas interesadas en
la política y en especial en geopolítica les sugerimos desempolvar los libros
sobre estos temas que hasta el 11 de Septiembre parecían cosa del pasado. La
Realpolitik nos dice que siempre hay enormes energías latentes dispuestas a
activarse y que lo único que necesitan es un fulminante, un detonador. Un
ejemplo, el asesinato del Archiduque Franz Ferdinando, heredero del Imperio
Austro Húngaro que fuera asesinado en Sarajevo, hoy Bosnia, por el
nacionalista servio Gavrilo Princip y que diera lugar a la Primera Guerra
Mundial de 1914.
La Coalición
Los
hechos del 11 de Septiembre dieron lugar a un cambio muy pronunciado en la
política exterior de los Estados Unidos. Lo importante desde el punto de
vista de la Realpolitik es la fuerza de éste cambio en términos mundiales. Se
pone en marcha un proyecto sobre el que se “invierten” alrededor de 600.000
millones de dólares, una masa de dinero suficiente como para eclipsar a los
otros proyectos en curso. Este proyecto va a condicionar a todos los otros
proyectos nacionales y multinacionales en marcha y a todas las economías
mundiales.
Esto
puede dar respuesta a las preguntas acerca de cuánto tiempo van a estar las
tropas de la Coalición en el Golfo Pérsico y en sus alrededores: nos
atreveríamos a decir que todo el tiempo que estimen necesario los principales
actores del proyecto, hasta ahora Estados Unidos y el Reino Unido. Los
proyectos tienen su inercia en función de su masa y de su movilización y la
masa movilizada en éste caso es enorme. La inversión se va a concretar
fundamentalmente en proyectos militares y de seguridad que contarán con
unanimidad en el frente interno de Estados Unidos y algo más limitada en el
caso del Reino Unido. Nadie puede pensar que luego de semejante paso las
tropas movilizadas van a volver a sus bases.
¿De la Unipolaridad hacia la
bipolaridad?
A toda acción le corresponde una reacción igual y contraria
Esto
significa también que es altamente probable que se vaya formando por reacción
un proyecto opuesto al proyecto anglo-americano, que va a tener que movilizar
también, en dinero y/o en “especies”, una masa similar. Esto significa
también que crece la probabilidad de una Cuarta Guerra Mundial, si
consideramos que la tercera fue la Guerra Fría. En oportunidad de esa tensa
tercera guerra, las dos potencias acumularon tanto poder bélico de
destrucción masiva que si el enfrentamiento hubiera pasada de su etapa fría a
la caliente no estaríamos aquí para contarlo. La tensión llegó a ser tan
fuerte que uno de los polos, la ex Unión Soviética, se desintegró por si sola
en forma espontánea, aparentemente en la cúspide de su poder político y
militar. A partir de allí, quedó en mundo con una desorientada unipolaridad
que siguió creciendo por inercia y sin oposición, en poder económico, poder
financiero y en tecnología, dando lugar a lo que hoy conocemos como
Globalidad y a la exacerbación de formas patológicas de capitalismo.
Los actores de
las guerras son siempre los mismos
Quedó también un mundo mucho más informado
y con depósitos llenos de armas convencionales y de destrucción masiva que
fueron construidas para ser “consumidas”. El Imperio de la unipolaridad,
Estados Unidos, se vio tentado hacia una peligrosa “unilateralidad” y por
cuestiones de seguridad intentó, sin mucho éxito hasta ahora, controlar el
armamento del mundo. Dentro de éste complejo, sombrío y poco estudiado
panorama geopolítico nos vamos a encontrar con actores e intereses de todo
tipo que no son nuevos. En efecto, el papel que en las dos primeras guerras
mundiales desempeñaban los grandes empresarios de armamentos y de productos
químicos industriales, tales como Krupp y Bayer en Alemania, los vamos a ver representados hoy por
grandes corporaciones como Microsoft y Novartis respectivamente, y desde el
lado de las reacciones populares extremas vamos a ver al sabotaje y a los
anarquistas reemplazados por el terrorismo.
Hacia un Orden Mundial compartido
Hoy,
salvo apoyos nacionales erráticos, débiles y circunstanciales, puede decirse
que no hay naciones ni pueblos que se opongan abiertamente al proyecto
anglo-americano pero creo que es muy probable que se vaya formando un bloque
antagónico cada vez más visible, un segundo polo que restablezca una
“entente” mundial más equilibrada y justa, que podría llegar a ser la semilla
de un nuevo orden mundial, pero diferente del “Nuevo Orden Internacional”
imaginado por George W. Bush padre
durante su presidencia, centralizado en Estados Unidos, pues ello no
sería ya posible en un Mundo Uno. Hoy, estamos en presencia de una verdadera
“guerra asimétrica”, con Estados Nacionales por un lado y por el otro grupos
y bandas armadas, terroristas y no terroristas. La Coalición debe entender
que con o sin terrorismo, se va a formar otro polo de opinión mundial - casi podríamos decir que ya se estaba
formando previo a los hechos detonantes del 11 de Septiembre - y que la
formación de un polo visible es infinitamente mejor que un escenario de
guerra asimétrica, de pánico generalizado y sin nadie visible a quien
enfrentar.
Sería
un error que la Coalición piense - e influya en la Opinión Pública del mundo
Occidental para que comparta su pensamiento - que en un solo polo reside la libertad, la racionalidad, la
ética y en el resto del mundo, la barbarie, la irracionalidad, la esclavitud
o que piense y difunda que lucha por la superación de la especia humana en
contra de los que buscan el retorno a la edad de piedra. Por otra parte, la
guerra asimétrica juega a favor del terrorismo, que por su invisibilidad,
convierte a cada terrorista en un soldado tremendamente eficiente. Un
ejemplo, el terror provocado por el ántrax, donde unas pocas personas
enviando unos pocos sobres con o sin esporas de ántrax producen pánico
colectivo y perdidas económicas multimillonarias, en una relación de varias
decenas de mil a uno.
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