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Viernes 28 de abril del 2017
 
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Reflexiones ante la posibilidad de una Guerra Global

Reflexiones ante la posibilidad de una Guerra Global

Juan Chamero, Editor Jefe de aunmas.com

 

 

 

 

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Las guerras no son parciales

 

Ya dijimos en nuestro artículo anterior que Guerra es la continuación de la política por otros medios, básicamente los más violentos que podamos imaginar. Cuando hablamos de guerra debe entenderse como sinónimo de “Guerra Total”,  eufemismo para designar el estado al que llegan los combatientes en su punto álgido, de escalada en escalada. Hay pueblos que están acostumbrados a imaginar ese estado con mayor facilidad que otros, que se resisten siquiera a pensarlo por las consecuencias sobre su psique.

 

Recordemos la película Apocalipsis Ya, cuando el Coronel Americano se resiste a pensar en el significado de guerra total, en cómo existían personas que podían llegar a extremos propios de un dantesco infierno. En efecto, hay pueblos que por su formación, a lo largo de miles de años, aprenden a mirar a la muerte más sin temor que nosotros los Occidentales, un ejemplo el pueblo japonés. Eso no los hace distintos humanamente o pertenecientes a otra rama de ser humano sino culturalmente diferentes, con la misma inteligencia emotiva que nosotros aunque con formas de pensar ligeramente diferentes. El samurai, por ejemplo, amaba la vida, cultivaba la poesía, se extasiaba ante el amor y la naturaleza como cualquiera pero pensaba diferente que nosotros respecto a la muerte y al “ello” de la guerra y sus consecuencias.

 

Hoy el mundo quiere una Gran Paz, todas las culturas la quieren. Estamos intercomunicados e interdependientes como nunca, sabemos que nadie puede quedar afuera de los efectos terribles de una guerra global, lo que frena nuestro potencial sentimiento de egoísmo e invulnerabilidad. Estamos convencidos de que la guerra es una maldición y que debe ser evitada a toda costa. Sólo pueden hablar con euforia de guerra los que circunstancialmente han sufrido en carne propia un ataque propio de una guerra pero gracias a Dios ese sentimiento se amengua con el paso del tiempo. También pueden llegar a hablar con euforia de la guerra jóvenes confundidos, adoctrinados por belicistas o por un contexto cultural circunstancialmente belicista o por aquellos que creen que la guerra es una aventura de escaso riesgo personal y que puede cubrirlos de gloria. En la guerra no hay sino dolor.

 

El pueblo de Estados Unidos, al menos en las primeras encuestas, quiere la guerra y lo comprendemos: ha sido herido en sus sentimientos y creencias más íntimas y clama venganza. Creemos también que el resto del mundo comprende también al pueblo Americano en su dolor pero no creemos que justifique cualquier tipo y forma de reacción de venganza.

 

Es consenso que el terrorismo es un mal que nadie sensato quiere pero está distribuido por todo el mundo, de hecho convivimos con terroristas, que son una ínfima minoría pero de propósitos firmes y sin lugar a dudas compenetrados del concepto mencionado de “guerra total”.

 

Por todo ello, el asunto es cómo combatir al terrorismo, intentando primero disuadirlo como por ejemplo se ha intentado en Colombia y en México, luego enfrentarlo y en última instancia intentar destruirlo. Creemos que ese es el camino, esa la secuencia del escalamiento. Las posibles estrategias se estrechan como en un embudo trágico a medida que pasamos de las alternativas pacíficas a las guerreras. El diálogo implica el conocerlos, cosa muy importante para la prosecución de las otras etapas más drásticas y algo muy importante, el conocer sus motivaciones pues podemos llegar a eliminar esas motivaciones dejándolos sin sustento popular o disuadirlos a continuar la lucha en la arena política dentro de la democracia.

 

Veamos las opiniones mundiales sobre éste crucial tema. Estamos señalando en color turquesa los párrafos que nos han parecido más destacados.

 

Reportaje a Henry Kissinger

Ex secretario de Estado de EE.UU.

 

Publicada en el diario El País de España el 16 de Septiembre 2001-09-16

Los ataques terroristas de la envergadura de los lanzados contra Nueva York y Washington no se pueden improvisar. Exigen organización, fondos importantes, capacidad técnica, células de apoyo en el país víctima y, sobre todo, una base desde la que coordinar estas actividades. Los fugitivos vagabundos no están en condiciones de organizar ataques tan coordinados y bien concebidos. Debe ser tarea de Estados Unidos y de todos aquellos que apoyan lo que se ha convertido en una causa universal evitar más matanzas poniendo a la fuga a los grupos terroristas y destruyéndolos después.

El identificar las organizaciones capaces de tales esfuerzos globales no es seguramente algo que exceda las posibilidades de los servicios de espionaje de las democracias (y probablemente de Rusia). El número de países que los cobijan es lo bastante limitado. El reto inmediato es advertir a estos países que quedarán marginados si continúan ofreciendo asilo; que nos sentiremos libres de atacar militarmente instalaciones que amenacen la seguridad de los pueblos libres; que consideraremos a los países que proporcionan asilo responsables de los ataques lanzados por las organizaciones con las que han cooperado. Más concretamente: Estados Unidos debe solicitar a Afganistán la extradición de Osama Bin Laden o su expulsión de territorio afgano. Tanto si su grupo ha estado implicado en los ataques a Nueva York y Washington como si no, él sí ha estado implicado en otros ataques a la propiedad y las vidas estadounidenses. Y a menudo ha fomentado estos ataques. Si Afganistán se niega, nos sentiremos libres de atacar las instalaciones de Bin Laden o cualquier otra instalación afgana capaz de apoyarle. Si es expulsado, cualquier Gobierno que le ofrezca asilo deberá estar informado de la determinación de Estados Unidos (que esperamos que respalden sus aliados) de tomar medidas militares para perseguirlo, contra su organización y las instalaciones de apoyo en el país anfitrión.

Se debe publicar una lista de grupos terroristas comparables. Los gobiernos deben ser advertidos de que cualquier país que les proporcione refugio tendrá que hacer frente a un boicot económico completo y puesto en práctica de forma estricta; la retirada de visados estadounidenses (y esperamos que también de los aliados) para sus ciudadanos; la negación de las instalaciones financieras estadounidenses a sus ciudadanos; el riesgo de medidas militares contra los cuarteles generales terroristas y las instalaciones de apoyo del país que los albergue.

Apología del Terrorismo

Todos los países deberán ser advertidos de que la apología del terrorismo por los medios de comunicación estatales será considerado un acto no amistoso. Los aliados de Estados Unidos y otras naciones importantes deben ser invitadas a unirse a cualquier aspecto de estas medidas que estén dispuestos a apoyar.

La intención es dejar de esperar pasivamente el próximo golpe y pasar a extirpar la amenaza terrorista. Puede que durante un breve tiempo estos grupos reaccionen incrementando su violencia y sus ataques, aunque si se afrontan con auténtica determinación y desde un frente unido, es probable que esta violencia amaine con bastante rapidez. En cualquier caso, es preferible a una actitud pasiva que, por su misma demostración de ansiedad, anima a recurrir al terrorismo.

Estados Unidos y sus aliados deben tener cuidado de no presentar esta nueva política como un choque de civilizaciones entre Occidente y el Islam. La batalla es contra una minoría radical que deshonra los aspectos humanos que el Islam ha mostrado en sus periodos de grandeza. Contribuirá a moderar los regímenes árabes incluso si están bajo una amenaza demasiado grande como para reconocer sus temores.

Algunos han planteado la pregunta de si los ataques a Nueva York y Washington no han demostrado la inutilidad del escudo antimisiles, en vista de la amplia gama de peligros posibles. Está claro que el éxito del ataque terrorista demuestra que, aparte de los misiles hostiles, hay otros medios de hacer daño a Estados Unidos. Pero también muestra la naturaleza catastrófica de la amenaza potencial de los misiles. Hasta la más pequeña arma nuclear produciría una devastación tal que empequeñecería la catástrofe de los ataques al World Trade Center y el Pentágono. Uno no rechaza la vacuna contra la polio porque no ofrece protección contra la gripe. Lo que los ataques nos enseñan es que debemos relacionar el escudo antimisiles con otros peligros previsibles.

Buenas Relaciones

Y luego está el razonamiento de que Estados Unidos debe modificar su política exterior para eliminar los resentimientos que dan origen al terrorismo. Por supuesto que la política estadounidense debe estar sometida a una constante revisión. Y las buenas relaciones con las naciones islámicas deben ser uno de sus componentes principales. Sin embargo, la moderación es una virtud sólo en aquellos que tienen una alternativa. La percepción de que la política estadounidense u occidental se acobarda (o cede) ante la amenaza o la realidad del terrorismo no hace ningún bien ni siquiera a las naciones islámicas más moderadas. Porque las primeras víctimas de este curso de acción serían los países moderados del mundo islámico y, a la larga, todas las poblaciones de las democracias. Estados Unidos y la democracia se enfrentan no sólo a un reto sino a una oportunidad. Después de haber superado las grandes amenazas militares y tecnológicas del último medio siglo, debemos ahora dominar este peligro más indirecto, pero quizá más insidioso aún, y convertirlo en una victoria igualmente decisiva.

 

 

Los europeos dan señales de empezar a echarse para atrás

Los aliados aparentemente quieren un plan más estudiado

 

Suzanne Daley / New York  Times, desde Bruselas

Después de ofrecer expresiones de apoyo a raíz de los ataques terroristas del martes a los Estados Unidos, los aliados europeos están mostrando señales de dar marcha atrás.

Los países de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) dijeron que apoyarían alguna acción militar. Pero ahora las advertencias comienzan a llegar, mostrando que los ataques terroristas contra el World Trade Center y el Pentágono no significan un decreto incondicional para las represalias norteamericanas.

Especialmente ahora que las conversaciones en Washington se han vuelto más difíciles, los aliados han comenzado a mostrar cada vez más señales de que quieren un plan cuidadosamente estudiado para combatir el terrorismo, no-uno que se apoye solamente en una explosión de poder militar que resulte ser brutal e ineficaz.

En muchos casos los políticos aquí han comenzado rápidamente a distanciarse del ruido bélico de Washington. Aunque el presidente George W. Bush se ha referido repetidas veces a los ataques terroristas como ``actos de guerra'', los europeos están haciendo todo lo posible por evitar tal lenguaje.

Francia

Varios políticos, incluyendo el primer ministro francés Lionel Jospin y el canciller belga Louis Michel, han hecho esfuerzos específicos por distanciarse de esa frase.

En un programa radial, Michel dijo que la Unión Europea estaba ``alerta'' y ``movilizada''. Pero agregó: ``No estamos en guerra''.

En Francia, Jospin advirtió que no hay ``una guerra contra el Islam o el mundo árabe musulmán''. Además, señaló que Francia no apoyaría automáticamente una acción militar. ``Nuestra solidaridad humana, política y funcional con Estados Unidos no nos quita nuestra soberanía y libertad de tomar nuestras propias decisiones''.

El ministro del Exterior francés, Hubert Vedrine, pidió un plan antiterrorista más amplio que incorpore la acción militar, pero no descartó las redes financieras y logísticas, así como los esfuerzos políticos.

Alemania

El ministro de Defensa alemán, Rudolph Scharping también ha exhortado a una reacción ``medida'' a los ataques.

Incluso Rusia, que tomó el inusual paso de emitir un comunicado conjunto con la OTAN expresando su indignación por los ataques terroristas, dejó en claro que no desea tomar parte en un ataque contra Osama bin Laden.

Rusia

El viernes, el ministro de Defensa ruso, Sergei Ivanov, dijo durante una reunión en Armenia que Estados Unidos y sus aliados no deberían depender del Asia Central para sus golpes contra Afganistán.

Aseguró que no ve ``absolutamente ninguna base para las suposiciones hipotéticas sobre operaciones de la OTAN desde territorio de las naciones del Asia Central''.

De acuerdo a una agencia de prensa rusa, Anatoli Kvashnin, jefe de personal de las Fuerzas Armadas Rusas, expresó lo mismo.

``Las fuerzas estadounidenses son poderosas, los suficientemente poderosas como para lidiar con esta tarea por sí mismas''.

Durante los últimos días, los aliados de Estados Unidos en Europa han mostrado su solidaridad y han ofrecido de todo, desde envíos de sangre hasta especialistas en terremotos para ayudar a limpiar el área devastada en Nueva York y Washington.

Pero está claro que los aliados no están seguros de si desean participar en una acción militar. A lo largo del continente, los editoriales de los periódicos han pedido cautela, citando la compleja naturaleza del terrorismo.

 

Inglaterra

Un editorial publicado ayer en el diario británico The Guardian, pedía a Bush que se detuviera y pensara antes de ``enviar sus enormes bombas''.

``Existe otra forma. Es menos dramática, menos visceral, más de un estadista'', dijo el diario, que pidió fuerte acción diplomática, una detallada investigación, el incautamiento de los fondos que usan los terroristas, el aislamiento de estos y las sanciones económicas, además de una revisión de la política exterior de los Estados Unidos.

 

 



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