|
Juan
Chamero, Editor Jefe de aunmas.com
Sí, realmente es una cifra muy alta de “kamikazes” para
cualquier nación guerrera y es posible que ese sea el número, pero no caigamos
en el error de pensar que todos ellos son además guerreros súper entrenados
tipo Ninja. Por otra parte, está sobradamente demostrado que los soldados
“normales”, a medida que crece la adrenalina de la guerra, pueden también
inmolarse en aras de un ideal y con sus mentes no obnubiladas por un
entrenamiento con anteojeras. Los kamikazes son harto peligrosos, hay que
tenerlos en cuenta y estar preparados para hacerles frente, pues como todo
ser humano tienen sus debilidades, pero no hay que exagerar.
Las Madrazas “Jihadi”
El ejército de los talibán en el poder en Afganistán
quizás suscite sonrisas en Estados Unidos, pero dispone de un arma que jamás
tendrán los norteamericanos: 40,000 hombres dispuestos a morir para defender
su fe, formados en las escuelas coránicas, las madrassas.
Según fuentes
allegadas a los talibán, interrogadas por la AFP, esa cifra representa el
número total de hombres que prestaron juramento -el ``bait ul almaut''- de
morir si la orden les es dada por el molá Mohammad Omar, líder supremo de los
talibán en Afganistán.
Esos hombres son el producto de las madrassas
``jihadi'', verdaderas escuelas de guerra santa donde sólo son selecciondos
los mejores.
``Son musulmanes convencidos, fieles a Amir Momineen
(el comandante de los creyentes Omar) y dispuestos a morir por el Islam'',
asegura un responsable talibán.
Existen miles de madrassas en Afganistán que forman
aldrededor de 1.2 millones de estudiantes, pero sólo 35 de ellas son
``jihadi''.
¿Se trata acaso de esos campos de entrenamiento de
terroristas que Washington juró destruir? Ese responsable talibán se niega a
confirmarlo, pero reconoce que las escuelas fueron creadas para formar una
“red de musulmanes fieles y profundamente comprometidos''.
La mayoría de esos
alumnos son afganos, pero algunos vienen de otros países musulmanes y árabes.
Estudian el Corán, pero reciben un entrenamiento físico severo que debe
permitirles sobrevivir varios días sin agua ni alimentos.
Rehmatullah Kakazada, cónsul general del poder talibán
en Karachi (sur de Pakistán) no niega la existencia de esas madrassas
``jihadi''.
“Sí, por supuesto, existen entre 30 y 35 madrassas
jihadi'', afirma. Cada una de esas escuelas de la guerra santa forman entre
mil y dos mil estudiantes, según ese diplomático talibán. En Pakistán, las
10,000 madrassas diseminadas en el país formaron batallones islamistas, pero
ninguna de esas escuelas se asemeja a las existentes en Afganistán, según
responsables religiosos.
Pakistán “no necesita madrassas jihadi porque no se
halla en una situación de crisis como nosotros'', subraya Kakazada.
Ninguna de las madrassas pakistaníes forma
combatientes, insiste Maulana Fazlur Rehman, que dirige uno de los partidos
islamistas radicales en Pakistán.
Sin embargo es
frecuente que profesores paquistaníes viajen a Afganistán para dar cursos en
las madrassas vinculadas a la secta musulmana sunnita de los Deobandi, a la
cual pertenecen la mayoría de los afganos. La mayoría de los talibán en
Afganistán, incluido los miembros del gobierno, estudiaron en esas madrassas
paquistaníes.
“La Yihad forma parte de la enseñanza islámica, pero
las madrassas (paquistaníes) se limitan a formar buenos musulmanes y dejan a
los estudiantes decidir qué tipo de vida privilegiarán'', acota Rehman.
|