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Frente de Combate
Fuentes:
1. Michael Zielenziger y Karl Schoenberger del Grupo Knight Ridder, con la colaboración de los
corresponsales Andrew Maykuth, Warren
P. Strobeld y Tom Infield.
2. Anatol
Lieven, de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional: Carnegie Endowment for international peace.
3. La BBC
de Londres, noticias del Sudeste Asiático.:
4. Mensaje de Ahmad Massoud al Pueblo Norteamericano
5. Agencia Afgha.com
Dos Héroes Afganos
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Ahmad Shah Massoud
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Abdul Haq
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Fuente: AFP, foto reciente
de Haq
La actitud quijotesca y en menor grado la
actitud de árbitro voluntarioso son actitudes loables y sinónimos de amor por
la justicia y por los semejantes aunque suelen ser conductas muy riesgosas en
tiempos de guerra pues sin “quererlo ni beberlo” sus actores se ganan la
enemistad de las partes en conflicto. Hasta ahora el dios de la guerra en
Afganistán se ha devorado dos actores clave, dos héroes nacionales Afganos
que deberían haber sido más cuidados, mejor usados para la pacificación de su
patria y, a la larga, para la paz del mundo.
Cuando
dos pueblos se enfrentan lo hacen a través de sus ejércitos, lo que de
hecho fragmenta los frentes en tres:
el frente de combate de ejército contra ejército y los frentes internos
constituidos por ambos pueblos, en esencia civiles, expuestos a los ataques
de “distracción y exterminio masivo”
de los ejércitos en pugna. Por ahora existen: un frente de combate,
por un lado la denominada Coalición, fundamentalmente Estados Unidos con el
decidido apoyo del reino Unido, y por el otro los Talibanes y dos frentes
internos constreñidos por ahora a sus respectivos recintos domésticos, a
saber, la población civil de Estados Unidos y de países de la Coalición, en
“pie de guerra” ante el temor de un ataque biológico, y por el otro, el
pueblo Afgano, que está huyendo del frente de combate hacia las fronteras de
los países vecinos, básicamente hacia Pakistán y que corre el peligro de
morirse de hambre ante la llegada del invierno y las destrucción de sus ya
quebrantados recursos económicos.
Aún
a la distancia del frente de combate, ser pacifista, quijote o comedido tiene
también sus peligros, por ejemplo, ser mal visto, considerado
colaboracionista cuando no espía y en casos extremos encarcelado u obligados
a exiliarse, casos Noam Chomsky, Ralph Nader y algunos intelectuales en
Estados Unidos, pero ser pacifista, quijote o comedido en el frente de
combate es casi siempre mortal. Digo casi siempre pues la historia nos habla
de quijotes que han tenido éxito en sus cometidos en frentes de combate,
casos la Madre Teresa de Calcuta en su guerra contra la extrema miseria en un
ambiente cultural y religioso paradójicamente hostil, y el Mahatma Ghandhi
derrotando también paradójicamente por la vía “pacífica” al Imperio
Británico.
Hoy
la prensa del mundo y en particular la de Estados Unidos y del reino Unido se
lamenta por la muerte del Comandante Abdul Haq, al que comparan con Lawrence
de Arabia. Lo concreto es que Abdul Haq, héroe nacional Afgano, entra
subrepticiamente a Afganistán, con unos pocos seguidores, supuestamente
también acompañado por un Americano, prácticamente sin armas y con el
conocimiento tanto de Estados Unidos como del Reino Unido, en una misión de
paz prácticamente imposible. La impresión que uno tiene viéndolo desde afuera
es que Haq contaba a lo sumo con la bendición de compromiso que se suele dar
a los valientes: “¡anímese y vaya!”, y “haciendo mutis por el foro”, como se
dice en la jerga teatral: que Dios lo proteja....si triunfa, allá estaremos
prestos con Usted pero si fracasa... no espere demasiado de nosotros…..
Algo
similar ocurrió hace muy poco, el 9 de Septiembre con Ahmad Shah Massoud,
otro héroe de la resistencia Afgana, al que curiosamente también se lo
compara con Lawrence de Arabia y que cuenta ya con un libro y con una
película lista para ser lanzada a la brevedad titulados: Massoud El Afgano
del periodista francés Christophe de Ponfilly y que pueden ver en nuestra
Serie sobre El Islam, Islam I. El citado periodista, a pocos días del ataque a
Estados Unidos, le envía una carta abierta al pueblo norteamericano
planteando la misma pregunta que nos estamos ahora haciendo nosotros con el
caso del Comandante Haq: ¿Porqué no ayudó Estados Unidos a Massoud?.
Si
realmente la actual Coalición siente que perdió a dos hombres muy importantes
y de gran valor estratégico, lo cual creemos, cabe preguntarse: ¿porqué se
los dejó solos?. Ya en nuestro Parte de Guerra 010,
decíamos que Haq no podía confiar en la inteligencia Pakistaní, que en su
mayoría simpatiza con los Talibanes pese a las últimas depuraciones
efectuadas en su seno, y por otro lado, Haq tampoco contaba con la simpatía
de la CIA en virtud de sus últimos comentarios en los cuales les reprocha el
haber traído a “esos árabes”, en clara referencia a los Talibanes, Islámicos
fundamentalistas no Pashtun, la mayoría étnica Afgana a la cual pertenecía
Haq.
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