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Matar mosquitos con cañones - El karma de la guerra

Parte de Guerra 013

Juan Chamero, Editor Jefe de aunmas.com, 6 de Noviembre 2001-11-05

 

 

 

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Nota de la Redacción: Las guerras deben ser evitadas a ultranza, nada hay peor que eso. Si no eres parte de ella en absoluto elúdela; si por el contrario, estás involucrado, no rehuyas tu responsabilidad, y si tienes que luchar hazlo. No obstante, siempre las guerras nos dejan enseñanzas cruciales, lo que hay que evitar, lo sublime lo perverso, lo que hay que cultivar. La situación en ambos frentes no ha cambiado sustancialmente a lo largo de la última semana. Aprovechamos entonces para tratar algunos temas estratégicos, éticos y morales.

 

 

 

Frente de Combate

 

Cuestiones Éticas – El “karma” de la Guerra

 

La memoria de los Pueblos

Bombas Racimo que no explotan

Opiniones

 

Matar mosquitos con cañones

Cómo eliminar Hormigueros

La impiedad de los Fundamentalistas

 

Frente Biológico

 

Efectos colaterales del Cipro

Esterilización de lugares contaminados con Ántrax

Detección rápida del Ántrax

 

 

Frente de Combate

 

Cuestiones Éticas – El “karma” de la Guerra

 

 

La memoria de los Pueblos

 

Sí, vamos a tratar de algunas cuestiones éticas que son fundamentales para la “memoria” de los pueblos. En pleno ardor de la Guerra se pierden los escrúpulos y se reducen prácticamente a cero los umbrales de lo permitido y cada bando justifica sus respuestas con una monstruosidad igual o mayor. No obstante, la historia nos enseña que incluso en esos momentos los gobernantes y los comandantes de la guerra deben extremar su prudencia, pensando a muy largo plazo, en las generaciones posteriores.

 

Los extremos, los delitos de “lesa humanidad”, los genocidios, no se olvidan jamás y siempre se pagan: es el equivalente del “karma” o carga que soportan los pueblos, algo mucho más complejo y trascendente que el “ojo por ojo, diente por diente”.

 

 

Bombas Racimo que no explotan

 

Ya hemos visto cómo trabajan las bombas racimo y su terrible poder destructor para las fuerzas de infantería enemiga. Fueron diseñadas para producir bajas a “campo abierto” en las filas del enemigo: caen pequeñas bombas en pequeños paracaídas dispersando cargas explosivas dentro de un área igual a varias canchas de fútbol, y equivale a una lluvia de granadas. El problema es que un 5% de las pequeñas bombas no explotan y quedan en el terreno como “minas”, que además tienen el aspecto de latas de sodas o jugos de color naranja.

 

El mes pasado, la Villa de Shaker Qala, después del ataque con bombas racimo quedó con unas 200 de esas bombas sin explotar. Los oficiales Americanos respondieron a las críticas de las Naciones Unidas diciendo que los Afganos deberían apilar sacos de arena alrededor de cada mina y permanecer a distancia (?). Además de su peligro para la población civil y en particular para los niños, su presencia muchas veces oculta, impedirá a la gente cultivar su tierra.

 

Opiniones

El Pentágono considera a las bombas racimo como un arma que cuando es dirigida al blanco correcto debilita al enemigo sin pérdida de vidas.

El arrojar bombas racimo contra blancos de escaso valor táctico o estratégico es un crimen de guerra dice Owen Cote, Director del Programa de Estudios Asociados  del MIT, quien trabaja frecuentemente con militares. La cuestión ética en las bombas pasaría por el tiempo de permanencia del peligro. Por ejemplo Afganistán, es considerado el país más minado del mundo después de casi 20 años de Guerra, ¡con varias muertes de civiles diarias!.

Estados Unidos se ha opuesto terminantemente al la firma de tratados para no poner minas terrestres, arguyendo que de hacerlo estaría en debilidad ante enemigos que siembran el terreno de cazabobos. Al respecto, los Americanos alegan que sus minas son más humanitarias que otras pues pierden su efectividad después de un tiempo relativamente corto (no hemos podido averiguar cuánto es ese tiempo corto).

Las pequeñas bombas, sembradas y esparcidas por las bombas racimo en Afganistán, han sido preparadas para explotar a poco de tocar tierra pero no están diseñadas para “morir  sin explotar” y a criterio de algunos investigadores, como Robert Sherman, Director del Proyecto de Seguridad Estratégica de la Federación de Científicos Americanos, su tasa de no-explosión es demasiado alta, configurando un peligro potencial para la población civil.

 

 

Matar mosquitos con cañones

“Kill boxes” – Cajas de muerte

 

 

La robotización permite realizar tareas humanas con mínimo riesgo, pero por ahora en forma bastante poco eficiente, a costos muy altos. Un ejemplo son los “kill boxes”, zonas terrestres  dentro de las cuales operan unidades enemigas. Se trata de destrozar unidades enemigas, por ejemplo tanques de los Talibanes. Los tanques son elementos pesados, lentos y de poca visibilidad, y para compensar esta deficiencia son guiados por radio, conformando el binomio: infantería-tanques o infantería motorizada - tanques.

 

Una vez que se dispone del dominio del aire, las ondas de radio son detectadas por aviones espías, pero no pueden determinar la posición de los tanques en el terreno. Para lograrlo, entran en juego los “drones”, aviones autónomos sin tripulación, que mediante cámaras de video localizan el blanco, en éste caso el o los tanques. Esta información vital, obtenida localmente, es captada por un comando terrestre equipado con las tecnologías más avanzadas, incluyendo una computadora portátil que capta la información local y la retransmite a la base de aviones de combate, por ejemplo a un portaviones, del cual despega un avión de combate encargado de destruir el blanco.

 

A todo esto hagamos mentalmente un cálculo de los recursos asignados a ésta tarea: aviones espía tripulados realizando el barrido continuo de las zonas de combate, una flotilla de drones, equipos comandos terrestres especialmente entrenados y equipados, un portaaviones y aviones de combate. Evidentemente todo esto configura un procedimiento bélico tácticamente eficaz, pulverizando el blanco en muy poco tiempo, unos pocos minutos, pero terriblemente ineficiente en términos de costo-beneficio.

 

Por otra parte, estos procedimientos de alta tecnología apuntan a un modelo de destrucción masiva del enemigo con mínimo riesgo, algo “prima facie” atractivo pero que a la larga conlleva la posibilidad de apretar un botón para eliminar al enemigo o al adversario. En esa línea, tecnológicamente evolutiva aunque humanamente involutiva, marchan las armas nucleares y las bacteriológicas, solo se diferencian en su quantum destructivo. El problema reside en la deformación de nuestra naturaleza: el hombre educado a ser valiente tiende además a ser altruista mientras que el educado a ser temeroso tiende además a ser egoísta y a eliminar todo lo que a su concepto extremo de seguridad represente un peligro. Paradójicamente, pueden llegar a ser más peligrosos para la supervivencia humana los temerosos que los valientes.

 

 

 

 

Cómo eliminar Hormigueros

 

Cómo en el caso anterior, seguimos opinando que se están usando viejas metodologías de devastación masiva que han fracasado en el pasado reciente, la Guerra Ruso-Afgana y Vietnam,  y que no reemplazan a la inteligencia militar ni a la acción del combate terrestre “cara a cara”.

 

Estados Unidos está abocado a desalojar a los Talibanes de sus cuevas hormigueros mediante acción bélica cien por cien segura, “a distancia”. Desde el cielo, la tecnología militar disponible permite distinguir agujeros pequeños, rodeados de pisadas o hacia el cual convergen ruedas de vehículos o a través de los cuales salen pequeñas columnas de humo. La red subterránea de los “karez”, que ya hemos descrito, se abre hacia la superficie en decenas de miles de esos agujeros y en uno de ellos puede encontrarse Osama ben Laden o parte de sus cuadros o el Mullah Omar o un importante sector de los Talibanes.

 

Visto desde afuera parecería que Estados Unidos no descarta una trivial metodología “brute force”, que consiste en lanzar bombas a través de todos esos agujeros en forma sistemática, por lo menos es lo que se deduce de algunas expresiones del Secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld.

 

Dentro de la labor de inteligencia, Estados Unidos está apelando al conocimiento de geólogos, como es el caso de John F. Schroder Jr, profesor del Departamento de  Geología de la Universidad de Nebraska en Omaha, cuyos estudios datan de 1978 y confirma lo que se sabe sobre la red de karez: Que no-solo son espaciosos y con múltiples vías de escape sino que son muy habitables, con agua potable suficiente y con una agradable temperatura constante, algo muy importante ante el crudo invierno Afgano. Justamente fue Schroder quién orientó a la inteligencia militar norteamericana acerca de la probable ubicación de la cueva que aparece detrás de Osama ben Laden en el video de su declaración de guerra a Estados Unidos, distribuida posteriormente a los ataques del 11 de Septiembre.

 

Desde el punto de vista operativo, el Pentágono, en la voz del Contra Almirante John Stufflebeem, según una emisión de la BBC de Londres, opina que los agujeros son difíciles de ver desde el aire, no más que una sombra sobre la tierra, aunque John Pike, analista del Tanque de Cerebros de GlobalSecurity.org, opina que mediante “bombas topo”, guiadas por láser, se puede dar en la boca de esos túneles y destruir poco a poco la estructura de la red de karez.

 

Lo concreto es que todos están pensando en cómo destruir a los Talibanes y por ende a Osama ben Laden y sus seguidores, mediante armas estratégicas “a distancia”, sin arriesgar vidas. Al respecto, David H. Hackworth,. un Coronel retirado del Ejército y uno de los soldados de infantería más condecorados que peleó en la Segunda Guerra Mundial, Corea y Vietnam (Ver el sitio de los soldados más condecorados de la Guerra de Vietnam), expresó que entrar a esos túneles con infantes es demasiado peligroso. Sugiere continuar bombardeándolos y arrojarles explosivos combustibles, con bombas que difunden una nube de combustible en aerosol, el cual al entrar en combustión produce un efecto devastador, con eliminación del oxígeno y asfixiantes oleadas de calor.

 

Si no fuera por lo trágico de la situación éstas especulaciones nos recuerdan los dibujos animados del coyote y el correcaminos, con el coyote imaginando y poniendo en marcha complejos mecanismos para atrapar al insensato y despreocupado aunque de rápidos reflejos correcaminos. Opinamos que si Estados Unidos quiere vencer en forma relativamente rápida y eficiente a los Talibanes debe arriesgarse a entrar en la red de túneles, conjuntamente y casi “empujando” a la Alianza del Norte, para establecer al menos una “cabeza de puente”. Los Talibanes son fanáticos fundamentalistas pero buenos guerreros, que han demostrado ser pacientes, y no se los debe confundir con delincuentes comunes. Los delincuentes comunes ante tanta movilización y amenazas ciertas de extinción ya se hubieran entregado.

 

 

 

La impiedad de los fundamentalistas

Impresionante historia de impiedad, injusticia y odio

Fuente: Anthony Loyd reportero de The Times, Reino Unido, 1 de Noviembre desde Golbahar

Karimullah es un Afgano que no quiere contar su historia de la Guerra en una tierra donde todos están prontos a contar las suyas. Notoriamente silencioso, permanecía solo en el patio del hospital cuando lo vi, antes de ayer, con una mezcla de furia y pálida desesperación mientras cojeaba en el Centro Ortopédico que la Cruz Roja Internacional tiene en Goldahar.

Aún mezclado con los otros amputados su condición sobresalía pues normalmente las amputaciones producidas por los campos minados destrozan ambas piernas o ambos brazos o la pierna y brazo de un lado o simplemente una pierna o un brazo, pero el severo traumatismo de Karimullah tenía otra causa. Cuando finalmente se decidió a contar cómo había perdido su mano derecha y su pierna izquierdo nada podía hacerse, salvo dejarlo sumido en su mirada  dura y distante.

Hijo de padres Tajik, ahora de 26 años de edad, abandonó Kabul  en 1996 cuando fue tomada por los Talibanes, yéndose al Norte, a una villa en territorio de la Alianza del Norte, con su esposa y sus dos hijos, y encontró trabajo en un viñedo. Perdió su trabajo y su hogar cuando se produjo el avance Taliban en 1998, uniéndose a los Mujaidín.

Una Granada de obús cayó sobre su puesto  en las Planicies Samali en 1999 matando a cuatro de sus camaradas. Karimullah escapó hacia un poblado Pashtun, cuyos habitantes lo entregaron a los Talibanes. Fue juzgado por un tribunal militar en Kabul y luego de ser torturado fue enviado a la cárcel de Pulecharkhi, por haber servido a la Alianza del Norte.

“Llevaba allí 12 semanas cuando tres Talibanes entraron en mi celda, me llamaron por mi nombre y me comunicaron que iba a ser liberado”. Desconcertado aunque aliviado fue conducido a una pickup Datsun y llevado al estadio Ghazi. Al reconocerlo se atrevió a preguntar: ¿Qué es esto?, ¿Qué hay de mi liberación?. “Me respondieron que esperara, que iba a ser liberado.”

La pickup se dirigió al centro del estadio repleto de gente que lo miraba en silencio, mientras en el medio del campo de juego estaban sentados en línea de 10 a 14 Mullahs. Fue sacado de la pickup y se le pidió que se pusiera sobre el césped con piernas y brazos abiertos.

“Los Mullahs estaban silenciosos mientras siete doctores se me aproximaron con uniformes grises, mascaras quirúrgicas y guantes. Pude ver a uno de ellos llorando. Me inyectaron y luego de unos cinco minutos mi cuerpo se adormeció aunque estaba plenamente consciente. Luego, aferraron mi mano y mi pierna con grampas y comenzaron a cortarlos con sierras especiales. No sentía dolor aunque podía ver claramente lo que estaban haciendo.” Le pregunté si miró hacia el cielo y me respondió que no podía dejar de mirar su pierna que estaba siendo amputada.

Se sintió un rumor desde las tribunas cuando la amputación terminó, la cual demoró unos cinco minutos. Los Talibanes me arrojaron a la parte trasera de la pickup y uno de ellos estaba llorando. Nadie dijo nada. Aún ahora no sé porque fui elegido para ser amputado.

“Fui llevado al hospital Wazir Akbar de Kabul”. Después de una semana, ocho de los guardias de la prisión donde había estado prisionero, le llevaron manzanas y 600.000 Afganis, unos 25 dólares. “Se disculparon, me dijeron que no sabían lo qué había sucedido. Les tire las manzanas y el dinero, gritándoles que me prometieron liberarme y en cambio me cortaron mi pie y mi mano sin haberlo merecido. Se fueron.”

Al décimo día fue dado de alta y un taxi lo llevó a la casa de sus padres, los que no tenían idea de lo que le había sucedido. Su hermana de ocho años, Razia, fue la que respondió cuando el taxista golpeó la puerta y estalló en llanto cuando lo vio tirado en el taxi. Peor fue lo que siguió: “mi madre, que había estado enferma desde hace un tiempo estaba muy débil y cuando me vio entró en colapso. Recuperó la conciencia una pocas horas después pero murió enseguida de un ataque al corazón.”

“Ÿo creía que el peor día de mi vida era el de la amputación en el estadio pero el peor fue el día del regreso a mi casa. Mi madre se llamaba Masherin y murió a los 42 años.”

Se convirtió en un pordiosero, arrastrando además una mutilación destinada normalmente a los ladrones. Hace unas semanas, un sobrino, un Comandante Mujaidín, le envió un mensaje ofreciéndole ayuda. Adquiriendo prestada una pierna ortopédica de una víctima de una mina en Kabul, Karimullah caminó cojeando hacia el norte durante varios días, cruzando el frente con otros refugiados. Ahora, la Cruz Roja está preparando una pierna ortopédica para él, pero algunas heridas jamás podrán ser curadas.

“Estoy terminado, no tengo futuro”, dice. “Todo lo que tenía me lo sacaron los Talibanes. Antes de que ellos llegaran a Kabul yo era un estudiante de décimo grado, una persona educada con ciertas chances de progreso ante mí.”

“Alguien me dijo que un rico Pashtun había cometido un crimen y pagó a los corruptos Mullahs para que usaran un prisionero de guerra para una amputación pública en su lugar. No sé si eso es cierto pero los odio”.

“Mi sueño es volver a tener mi mano para poder portar un arma, ir al frente de combate y matar y matar. Los mataría absolutamente a todos, a todo Taliban, a todo mullah”.

 

 

 

Frente Biológico

Ántrax

Efectos colaterales del Cipro

Ante la necesidad de tratamiento masiva con antibióticos en Estados Unidos, fundamentalmente con Cipro, comienzan a tenerse datos estadísticos sobre sus efectos colaterales peligrosos. Ya antes de ésta experiencia se sabía que el 23% de los pacientes que toman Cipro experimentan ardores en el estómago y episodios neurológicos y musculares. Al respecto, se han reportado casos de desgarramientos y roturas de tendones como si fueran gomas elásticas.

 

A la brevedad será publicado un artículo, en la edición de Diciembre de los Anales de Farmacoterapia, donde se mencionan los posibles efectos colaterales experimentados al cabo de unas pocas dosis. No obstante, algunas autoridades como el Dr. Landis Crockett, Director del DCC, del Departamento de Salud,  dicen que para las personas que que han estado expuestas, la protección que brinda Cipro eclipsa sobradamente sus posibles efectos colaterales y que pese a todo Cipro es la mejor “apuesta” ante la emergencia.

 

En la jerga médica y farmacéutica Cipro es un “arma pesada”, un súper antibiótico creado para destruir a las bacterias más poderosas y por eso fue elegido como la droga adecuada para el tratamiento de los primeros expuestos al Ántrax. Sin embargo, ante la aparición de problemas, los centros de salud y de prevención  de enfermedades están recomendando otros antibióticos de menor poder tales como la Doxicilina e incluso la Penicilina con una probada historia de escasas complicaciones. Por otra parte, muchos médicos sostienen que si otros medicamentos pueden lograr los mismos efectos,  ¿porqué optar por el más fuerte?. ¿Qué va a suceder si las cepas comienzan a acostumbrarse a los antibióticos más fuertes?.

 

El Dr. Jay Cohen, Profesor Asociado de Medicina Familiar y Preventiva de la Universidad de California en San Diego, expresa que erróneamente muchos médicos comienzan recomendando las drogas más fuertes contra problemas menores tales como sinusitis e infecciones prostáticas, influenciados por un marketing demasiado agresivo de parte de los laboratorios que buscan vender sus productos. Para Cohen, los vendedores de Cipro han sido los responsables de que haya sido elegido como la droga número uno contra el Ántrax, asunto peligroso sobre todo si los pacientes no responden a esa droga pues ya han quemado el arma más poderosa.

La firma Bayer, la creadora de Cipro, a través del Dr. Paul Lannini, Profesor de Medicina de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, informó que a lo largo de 14 años han alimentado una base de datos con más de 250 millones de registros que hablan de la seguridad y eficacia de la droga, agregando que todos los antibióticos tienen efectos colaterales, algunos graves que deben ser tenidos en cuenta por los médicos, quienes son los que finalmente sopesan riesgos versus beneficios.

 

Esterilización de lugares contaminados con Ántrax

Las esporas de ántrax, que pueden permanecer en estado latente por más de un siglo sin perder su potencial virulencia, las convierte de hecho en micro minas invisibles, a la espera de una situación favorable para transformarse en bacterias vivas productoras de toxinas letales.

Estados Unidos está a la búsqueda de métodos eficientes para decontaminar las áreas afectadas y en particular para esterilizar la correspondencia. Los científicos,  (Ver Calvin Chue del Centro para Estudios de la Biodefensa Civil del Instituto Johns Hopkins) no garantizan que existan métodos que eliminen a las esporas en su totalidad.

Dióxido Clorine

La EPA, Agencia para la Protección del Ambiente de Estados Unidos, realizó la semana pasada un ensayo piloto con éste producto químico, un gas de color amarillo verdoso usado como bactericida y propuesto para ser empleado en la contaminación parcial del Capitolio. Inyectaron gas a presión en una oficina simulada pero completamente equipada. Todos los muebles y materiales fueron luego examinados para ver cómo habían sido afectados. Sólo algunas fotografías se habían decolorado. Todo fue controlado excepto una especie perteneciente a una familia de ántrax inofensiva que aparecía sobre las tiras de papel que rodeaban el cuarto. Todas las esporas murieron.

Aceleradores de partículas elementales

Se están haciendo pruebas con espumas, gases y hasta con aceleradores de partículas elementales que destruyen todo DNA que encuentran con electrones de alta velocidad. No obstante, todos reconocen que es un campo de estudio completamente nuevo y como tal va a estar lleno de sorpresas. Tampoco existen estándares para poder determinar cuando un determinado edificio es seguro o cuando es inseguro y debe ser “curado”..

Las metodologías que están siendo probadas pueden ser clasificadas del siguiente modo:

Técnicas de irradiación: son técnicas que van de “adentro hacia fuera”.  Existe ya una amplia cultura de irradiación de alimentos aprobados por la FDA, por ejemplo para frutas y carnes. También existe amplia experiencia en irradiación de residuos y de material de descarte quirúrgico. La efectividad de éste tipo de técnicas depende en alto grado de la intensidad del haz electrónico y de la densidad del blanco. La esterilización mediante ésta técnica en el ámbito nacional para el correo tiene un costo estimado de 2500 millones de dólares (hasta ahora se llevan gastados alrededor de 200 millones de dólares). .

Gases: son técnicas que van de “afuera hacia adentro”. El gas provoca una oxidación que destruye a los agujeros en la capa exterior de las esporas, interrumpiendo su metabolismo e impidiéndoles transformarse en las bacterias. Este tipo de técnicas tiene a su favor su facilidad de diseminación a través de las más diversas estructuras aunque algunos temen que puede dejar esporas activas.

Espumas anti QB: usadas tanto para combatir tanto armas químicas como bacteriológicas (con técnicas desarrolladas por la compañía estatal Sandia Corporation). La espuma trabaja en forma similar al clorine, mediante reacción de oxidación.

 

Detección rápida del Ántrax

El Laboratorio Nacional de Los Álamos, el famosos lugar que fue cuna de la Bomba Atómica, esta liderando una crucial investigación para detectar eficientemente el Ántrax mediante sofisticadas tecnologías de detección del DNA, como las huellas biológicas de los microbios.

En Los Álamos, existe la base de datos de información genética más grande del mundo en cuestiones referentes al bacilo del Ántrax. Están registradas más de 1.200 cepas, a la que año a año se agregan unas 100 adicionales

Ya en el año 1994 ese laboratorio encontró una explicación a unas muertes misteriosas acontecidas a personas que vivían cerca de una fábrica de armamentos en Rusia, que fallecieron de golpe en 1979. Para ese entonces, las autoridades soviéticas descubrieron que había sido vendida carne contaminada en Sverdlovksk, hoy Yekaterinburg. En 1992, el presidente ruso Boris Yetsin dijo que habían sido atacados con Ántrax, en clara violación de los tratados internacionales. Dos años más tarde, el laboratorio de Los Álamos examinó tejidos de las víctimas confirmando que habían estado infectadas con cepas artificiales de Ántrax, probablemente aspiradas de pérdidas de la planta de armamentos rusa.

 

En Sandia se han desarrollado métodos 100 veces más rápidos y 200.000 veces más sensibles que los tests de DNA convencionales, siendo requerido solo 2 trillonésimas de gramo de DNA para pode realizar el análisis.

El bacilo del Ántrax pertenece a una familia de bacterias que incluyen microbios del suelo y agentes patógenos que causan envenenamientos de los alimentos, con escasas diferencias entre ellos. Dentro del Ántrax incluso, existen cientos de cepas alrededor del mundo que son muy similares entre si. El laboratorio de Los Álamos ha aprendido a distinguirlas.

El poder de resolución con el que trabajan en los genomas de microbios es del orden de una milésimo del 1%. Entre sus estudios han identificado las cepas empleadas por los programas biológicos iraquíes y dentro de su actividad eminentemente comercial realizan seguimientos de brotes de Ántrax como en el caso de un brote ocurrido en Australia hace ya 145 años causado por una importación de ganado procedente de La India.

 

 

 

 



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