Nota de la Redacción: Las guerras deben ser evitadas a ultranza, nada hay peor
que eso. Si no eres parte de ella en absoluto elúdela; si por el contrario,
estás involucrado, no rehuyas tu responsabilidad, y si tienes que luchar
hazlo. No obstante, siempre las guerras nos dejan enseñanzas cruciales, lo
que hay que evitar, lo sublime lo perverso, lo que hay que cultivar. La
situación en ambos frentes no ha cambiado sustancialmente a lo largo de la
última semana. Aprovechamos entonces para tratar algunos temas estratégicos,
éticos y morales.
Opiniones
Cómo eliminar Hormigueros
La impiedad de los Fundamentalistas
Frente
Biológico
Esterilización de lugares contaminados con Ántrax
Detección rápida del Ántrax
Sí, vamos a tratar de algunas cuestiones
éticas que son fundamentales para la “memoria” de los pueblos. En pleno ardor
de la Guerra se pierden los escrúpulos y se reducen prácticamente a cero los
umbrales de lo permitido y cada bando justifica sus respuestas con una
monstruosidad igual o mayor. No obstante, la historia nos enseña que incluso
en esos momentos los gobernantes y los comandantes de la guerra deben
extremar su prudencia, pensando a muy largo plazo, en las generaciones
posteriores.
Los
extremos, los delitos de “lesa humanidad”, los genocidios, no se olvidan
jamás y siempre se pagan: es el equivalente del “karma” o carga que soportan
los pueblos, algo mucho más complejo y trascendente que el “ojo por ojo,
diente por diente”.
Ya hemos visto cómo trabajan las bombas racimo y su terrible poder
destructor para las fuerzas de infantería enemiga. Fueron diseñadas para
producir bajas a “campo abierto” en las filas del enemigo: caen pequeñas
bombas en pequeños paracaídas dispersando cargas explosivas dentro de un área
igual a varias canchas de fútbol, y equivale a una lluvia de granadas. El
problema es que un 5% de las pequeñas bombas no explotan y quedan en el
terreno como “minas”, que además tienen el aspecto de latas de sodas o jugos
de color naranja.
El mes pasado, la Villa de Shaker Qala,
después del ataque con bombas racimo quedó con unas 200 de esas bombas sin
explotar. Los oficiales Americanos respondieron a las críticas de las
Naciones Unidas diciendo que los Afganos deberían apilar sacos de arena
alrededor de cada mina y permanecer a distancia (?). Además de su peligro
para la población civil y en particular para los niños, su presencia muchas
veces oculta, impedirá a la gente cultivar su tierra.
Opiniones
El Pentágono
considera a las bombas racimo como un arma que cuando es dirigida al blanco
correcto debilita al enemigo sin pérdida de vidas.
El arrojar bombas racimo
contra blancos de escaso valor táctico o estratégico es un crimen de guerra dice
Owen Cote, Director del Programa de Estudios
Asociados del MIT, quien trabaja
frecuentemente con militares. La cuestión ética en las bombas pasaría por el
tiempo de permanencia del peligro. Por ejemplo Afganistán, es considerado el
país más minado del mundo después de casi 20 años de Guerra, ¡con varias
muertes de civiles diarias!.
Estados Unidos se ha
opuesto terminantemente al la firma de tratados para no poner minas
terrestres, arguyendo que de hacerlo estaría en debilidad ante enemigos que
siembran el terreno de cazabobos. Al respecto, los Americanos alegan que sus
minas son más humanitarias que otras pues pierden su efectividad después de
un tiempo relativamente corto (no hemos podido averiguar cuánto es ese tiempo
corto).
Las pequeñas bombas,
sembradas y esparcidas por las bombas racimo en Afganistán, han sido
preparadas para explotar a poco de tocar tierra pero no están diseñadas para
“morir sin explotar” y a criterio de
algunos investigadores, como Robert Sherman, Director del
Proyecto de Seguridad Estratégica de la Federación de Científicos
Americanos, su tasa de no-explosión es demasiado alta, configurando un
peligro potencial para la población civil.
“Kill boxes” – Cajas de muerte
La robotización permite realizar tareas
humanas con mínimo riesgo, pero por ahora en forma bastante poco eficiente, a
costos muy altos. Un ejemplo son los “kill boxes”, zonas terrestres dentro de las cuales operan unidades
enemigas. Se trata de destrozar unidades enemigas, por ejemplo tanques de los
Talibanes. Los tanques son elementos pesados, lentos y de poca visibilidad, y
para compensar esta deficiencia son guiados por radio, conformando el
binomio: infantería-tanques o infantería motorizada - tanques.
Una vez
que se dispone del dominio del aire, las ondas de radio son detectadas por
aviones espías, pero no pueden determinar la posición de los tanques en el terreno.
Para lograrlo, entran en juego los “drones”, aviones autónomos sin
tripulación, que mediante cámaras de video localizan el blanco, en éste caso
el o los tanques. Esta información vital, obtenida localmente, es captada por
un comando terrestre equipado con las tecnologías más avanzadas, incluyendo
una computadora portátil que capta la información local y la retransmite a la
base de aviones de combate, por ejemplo a un portaviones, del cual despega un
avión de combate encargado de destruir el blanco.
A todo esto hagamos mentalmente un cálculo
de los recursos asignados a ésta tarea: aviones espía tripulados realizando
el barrido continuo de las zonas de combate, una flotilla de drones, equipos
comandos terrestres especialmente entrenados y equipados, un portaaviones y
aviones de combate. Evidentemente todo esto configura un procedimiento bélico
tácticamente eficaz, pulverizando el blanco en muy poco tiempo, unos pocos
minutos, pero terriblemente ineficiente en términos de costo-beneficio.
Por otra parte, estos procedimientos de
alta tecnología apuntan a un modelo de destrucción masiva del enemigo con
mínimo riesgo, algo “prima facie” atractivo pero que a la larga conlleva la
posibilidad de apretar un botón para eliminar al enemigo o al adversario. En
esa línea, tecnológicamente evolutiva aunque humanamente involutiva, marchan
las armas nucleares y las bacteriológicas, solo se diferencian en su quantum
destructivo. El problema reside en la deformación de nuestra naturaleza: el
hombre educado a ser valiente tiende además a ser altruista mientras que el
educado a ser temeroso tiende además a ser egoísta y a eliminar todo lo que a
su concepto extremo de seguridad represente un peligro. Paradójicamente,
pueden llegar a ser más peligrosos para la supervivencia humana los temerosos
que los valientes.
Cómo en
el caso anterior, seguimos opinando que se están usando viejas metodologías
de devastación masiva que han fracasado en el pasado reciente, la Guerra
Ruso-Afgana y Vietnam, y que no
reemplazan a la inteligencia militar ni a la acción del combate terrestre
“cara a cara”.
Estados Unidos está abocado a desalojar a
los Talibanes de sus cuevas hormigueros mediante acción bélica cien por cien
segura, “a distancia”. Desde el cielo, la tecnología militar disponible
permite distinguir agujeros pequeños, rodeados de pisadas o hacia el cual
convergen ruedas de vehículos o a través de los cuales salen pequeñas
columnas de humo. La red subterránea de los “karez”,
que ya hemos descrito, se abre hacia la superficie en decenas de miles de
esos agujeros y en uno de ellos puede encontrarse Osama ben Laden o parte de
sus cuadros o el Mullah Omar o un importante sector de los Talibanes.
Visto desde afuera parecería que Estados
Unidos no descarta una trivial metodología “brute force”, que consiste en
lanzar bombas a través de todos esos agujeros en forma sistemática, por lo
menos es lo que se deduce de algunas expresiones del Secretario de Defensa
Donald H. Rumsfeld.
Dentro de la labor de inteligencia, Estados
Unidos está apelando al conocimiento de geólogos, como es el caso de John F.
Schroder Jr, profesor del Departamento de
Geología de la Universidad de Nebraska en Omaha,
cuyos estudios datan de 1978 y confirma lo que se sabe sobre la red de karez:
Que no-solo son espaciosos y con múltiples vías de escape sino que son muy
habitables, con agua potable suficiente y con una agradable temperatura
constante, algo muy importante ante el crudo invierno Afgano. Justamente fue
Schroder quién orientó a la inteligencia militar norteamericana acerca de la
probable ubicación de la cueva que aparece detrás de Osama ben Laden en el
video de su declaración de guerra a Estados Unidos, distribuida
posteriormente a los ataques del 11 de Septiembre.
Desde el punto de vista operativo, el
Pentágono, en la voz del Contra Almirante John Stufflebeem, según una emisión de
la BBC de Londres, opina que los agujeros son difíciles de ver desde el aire,
no más que una sombra sobre la tierra, aunque John Pike, analista del Tanque
de Cerebros de GlobalSecurity.org, opina que mediante
“bombas topo”, guiadas por láser, se puede dar en la boca de esos túneles y
destruir poco a poco la estructura de la red de karez.
Lo concreto es que todos están pensando en cómo
destruir a los Talibanes y por ende a Osama ben Laden y sus seguidores,
mediante armas estratégicas “a distancia”, sin arriesgar vidas. Al respecto,
David H. Hackworth,. un Coronel retirado del Ejército y uno de los soldados
de infantería más condecorados que peleó en la Segunda Guerra Mundial, Corea
y Vietnam (Ver el sitio de los soldados más condecorados de la Guerra de
Vietnam), expresó que entrar a esos túneles con infantes
es demasiado peligroso. Sugiere continuar bombardeándolos y arrojarles
explosivos combustibles, con bombas que difunden una nube de combustible en
aerosol, el cual al entrar en combustión produce un efecto devastador, con
eliminación del oxígeno y asfixiantes oleadas de calor.
Si no
fuera por lo trágico de la situación éstas especulaciones nos recuerdan los
dibujos animados del coyote y el correcaminos, con el coyote imaginando y
poniendo en marcha complejos mecanismos para atrapar al insensato y
despreocupado aunque de rápidos reflejos correcaminos. Opinamos que si
Estados Unidos quiere vencer en forma relativamente rápida y eficiente a los
Talibanes debe arriesgarse a entrar en la red de túneles, conjuntamente y
casi “empujando” a la Alianza del Norte, para establecer al menos una “cabeza
de puente”. Los Talibanes son fanáticos fundamentalistas pero buenos
guerreros, que han demostrado ser pacientes, y no se los debe confundir con
delincuentes comunes. Los delincuentes comunes ante tanta movilización y
amenazas ciertas de extinción ya se hubieran entregado.
Impresionante historia de impiedad, injusticia y
odio
Fuente:
Anthony Loyd reportero de The Times,
Reino Unido, 1 de Noviembre desde Golbahar
Karimullah es un Afgano
que no quiere contar su historia de la Guerra en una tierra donde todos están
prontos a contar las suyas. Notoriamente silencioso, permanecía solo en el
patio del hospital cuando lo vi, antes de ayer, con una mezcla de furia y
pálida desesperación mientras cojeaba en el Centro Ortopédico que la Cruz
Roja Internacional tiene en Goldahar.
Aún mezclado con los otros
amputados su condición sobresalía pues normalmente las amputaciones
producidas por los campos minados destrozan ambas piernas o ambos brazos o la
pierna y brazo de un lado o simplemente una pierna o un brazo, pero el severo
traumatismo de Karimullah tenía otra causa. Cuando finalmente se decidió a
contar cómo había perdido su mano derecha y su pierna izquierdo nada podía
hacerse, salvo dejarlo sumido en su mirada
dura y distante.
Hijo de padres Tajik,
ahora de 26 años de edad, abandonó Kabul
en 1996 cuando fue tomada por los Talibanes, yéndose al Norte, a una
villa en territorio de la Alianza del Norte, con su esposa y sus dos hijos, y
encontró trabajo en un viñedo. Perdió su trabajo y su hogar cuando se produjo
el avance Taliban en 1998, uniéndose a los Mujaidín.
Una Granada de obús cayó
sobre su puesto en las Planicies
Samali en 1999 matando a cuatro de sus camaradas. Karimullah escapó hacia un
poblado Pashtun, cuyos habitantes lo entregaron a los Talibanes. Fue juzgado
por un tribunal militar en Kabul y luego de ser torturado fue enviado a la
cárcel de Pulecharkhi, por haber servido a la Alianza del Norte.
“Llevaba allí 12 semanas
cuando tres Talibanes entraron en mi celda, me llamaron por mi nombre y me
comunicaron que iba a ser liberado”. Desconcertado aunque aliviado fue
conducido a una pickup Datsun y llevado al estadio Ghazi. Al reconocerlo se
atrevió a preguntar: ¿Qué es esto?, ¿Qué hay de mi liberación?. “Me
respondieron que esperara, que iba a ser liberado.”
La pickup se dirigió al
centro del estadio repleto de gente que lo miraba en silencio, mientras en el
medio del campo de juego estaban sentados en línea de 10 a 14 Mullahs. Fue
sacado de la pickup y se le pidió que se pusiera sobre el césped con piernas
y brazos abiertos.
“Los Mullahs estaban
silenciosos mientras siete doctores se me aproximaron con uniformes grises,
mascaras quirúrgicas y guantes. Pude ver a uno de ellos llorando. Me
inyectaron y luego de unos cinco minutos mi cuerpo se adormeció aunque estaba
plenamente consciente. Luego, aferraron mi mano y mi pierna con grampas y
comenzaron a cortarlos con sierras especiales. No sentía dolor aunque podía
ver claramente lo que estaban haciendo.” Le pregunté si miró hacia el cielo y
me respondió que no podía dejar de mirar su pierna que estaba siendo
amputada.
Se sintió un rumor desde
las tribunas cuando la amputación terminó, la cual demoró unos cinco minutos.
Los Talibanes me arrojaron a la parte trasera de la pickup y uno de ellos
estaba llorando. Nadie dijo nada. Aún ahora no sé porque fui elegido para ser
amputado.
“Fui llevado al hospital
Wazir Akbar de Kabul”. Después de una semana, ocho de los guardias de la
prisión donde había estado prisionero, le llevaron manzanas y 600.000
Afganis, unos 25 dólares. “Se disculparon, me dijeron que no sabían lo qué
había sucedido. Les tire las manzanas y el dinero, gritándoles que me
prometieron liberarme y en cambio me cortaron mi pie y mi mano sin haberlo
merecido. Se fueron.”
Al décimo día fue dado de
alta y un taxi lo llevó a la casa de sus padres, los que no tenían idea de lo
que le había sucedido. Su hermana de ocho años, Razia, fue la que respondió
cuando el taxista golpeó la puerta y estalló en llanto cuando lo vio tirado
en el taxi. Peor fue lo que siguió: “mi madre, que había estado enferma desde
hace un tiempo estaba muy débil y cuando me vio entró en colapso. Recuperó la
conciencia una pocas horas después pero murió enseguida de un ataque al
corazón.”
“Ÿo creía que el peor día
de mi vida era el de la amputación en el estadio pero el peor fue el día del
regreso a mi casa. Mi madre se llamaba Masherin y murió a los 42 años.”
Se convirtió en un
pordiosero, arrastrando además una mutilación destinada normalmente a los
ladrones. Hace unas semanas, un sobrino, un Comandante Mujaidín, le envió un
mensaje ofreciéndole ayuda. Adquiriendo prestada una pierna ortopédica de una
víctima de una mina en Kabul, Karimullah caminó cojeando hacia el norte
durante varios días, cruzando el frente con otros refugiados. Ahora, la Cruz
Roja está preparando una pierna ortopédica para él, pero algunas heridas
jamás podrán ser curadas.
“Estoy terminado, no tengo
futuro”, dice. “Todo lo que tenía me lo sacaron los Talibanes. Antes de que
ellos llegaran a Kabul yo era un estudiante de décimo grado, una persona
educada con ciertas chances de progreso ante mí.”
“Alguien me dijo que un
rico Pashtun había cometido un crimen y pagó a los corruptos Mullahs para que
usaran un prisionero de guerra para una amputación pública en su lugar. No sé
si eso es cierto pero los odio”.
“Mi sueño es volver a
tener mi mano para poder portar un arma, ir al frente de combate y matar y
matar. Los mataría absolutamente a todos, a todo Taliban, a todo mullah”.
Ántrax
Ante la necesidad de tratamiento
masiva con antibióticos en Estados Unidos, fundamentalmente con Cipro,
comienzan a tenerse datos estadísticos sobre sus efectos colaterales
peligrosos. Ya antes de ésta experiencia se sabía que el 23% de los pacientes
que toman Cipro experimentan ardores en el estómago y episodios neurológicos
y musculares. Al respecto, se han reportado casos de desgarramientos y
roturas de tendones como si fueran gomas elásticas.
A la brevedad será publicado un
artículo, en la edición de Diciembre de los Anales de Farmacoterapia,
donde se mencionan los posibles efectos colaterales experimentados al cabo de
unas pocas dosis. No obstante, algunas autoridades como el Dr. Landis
Crockett, Director del DCC,
del Departamento de Salud, dicen que
para las personas que que han estado expuestas, la protección que brinda
Cipro eclipsa sobradamente sus posibles efectos colaterales y que pese a todo
Cipro es la mejor “apuesta” ante la emergencia.
En la jerga médica y farmacéutica Cipro es un
“arma pesada”, un súper antibiótico creado para destruir a las bacterias más
poderosas y por eso fue elegido como la droga adecuada para el tratamiento de
los primeros expuestos al Ántrax. Sin embargo, ante la aparición de
problemas, los centros de salud y de prevención de enfermedades están recomendando otros antibióticos de menor
poder tales como la Doxicilina e incluso la Penicilina con una probada
historia de escasas complicaciones. Por otra parte, muchos médicos sostienen
que si otros medicamentos pueden lograr los mismos efectos, ¿porqué optar por el más fuerte?. ¿Qué va
a suceder si las cepas comienzan a acostumbrarse a los antibióticos más
fuertes?.
El Dr. Jay Cohen,
Profesor Asociado de Medicina Familiar y Preventiva de la Universidad de
California en San Diego, expresa que erróneamente muchos médicos comienzan
recomendando las drogas más fuertes contra problemas menores tales como
sinusitis e infecciones prostáticas, influenciados por un marketing demasiado
agresivo de parte de los laboratorios que buscan vender sus productos. Para
Cohen, los vendedores de Cipro han sido los responsables de que haya sido
elegido como la droga número uno contra el Ántrax, asunto peligroso sobre
todo si los pacientes no responden a esa droga pues ya han quemado el arma
más poderosa.
La firma Bayer, la creadora de Cipro, a través del Dr. Paul Lannini, Profesor de
Medicina de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, informó que a
lo largo de 14 años han alimentado una base de datos con más de 250 millones
de registros que hablan de la seguridad y eficacia de la droga, agregando que
todos los antibióticos tienen efectos colaterales, algunos graves que deben
ser tenidos en cuenta por los médicos, quienes son los que finalmente sopesan
riesgos versus beneficios.
Esterilización de lugares
contaminados con Ántrax
Las esporas de ántrax, que pueden permanecer en estado
latente por más de un siglo sin perder su potencial virulencia, las convierte
de hecho en micro minas invisibles, a la espera de una situación favorable
para transformarse en bacterias vivas productoras de toxinas letales.
Estados Unidos está a la búsqueda de métodos eficientes
para decontaminar las áreas afectadas y en particular para esterilizar la
correspondencia. Los científicos,
(Ver Calvin Chue del Centro
para Estudios de la Biodefensa Civil del Instituto Johns Hopkins)
no garantizan que existan métodos que eliminen a las esporas en su totalidad.
Dióxido Clorine
La EPA,
Agencia para la Protección del Ambiente de Estados Unidos, realizó la semana
pasada un ensayo piloto con éste producto químico, un gas de color amarillo
verdoso usado como bactericida y propuesto para ser empleado en la
contaminación parcial del Capitolio. Inyectaron gas a presión en una oficina
simulada pero completamente equipada. Todos los muebles y materiales fueron
luego examinados para ver cómo habían sido afectados. Sólo algunas
fotografías se habían decolorado. Todo fue controlado excepto una especie
perteneciente a una familia de ántrax inofensiva que aparecía sobre las tiras
de papel que rodeaban el cuarto. Todas las esporas murieron.
Aceleradores de partículas elementales
Se están haciendo pruebas con espumas, gases y hasta
con aceleradores de partículas elementales que destruyen todo DNA que
encuentran con electrones de alta velocidad. No obstante, todos reconocen que
es un campo de estudio completamente nuevo y como tal va a estar lleno de
sorpresas. Tampoco existen estándares para poder determinar cuando un
determinado edificio es seguro o cuando es inseguro y debe ser “curado”..
Las metodologías que están siendo probadas pueden ser
clasificadas del siguiente modo:
Técnicas de irradiación:
son técnicas que van de “adentro hacia fuera”. Existe ya una amplia cultura de irradiación de alimentos
aprobados por la FDA, por
ejemplo para frutas y carnes. También existe amplia experiencia en
irradiación de residuos y de material de descarte quirúrgico. La efectividad
de éste tipo de técnicas depende en alto grado de la intensidad del haz
electrónico y de la densidad del blanco. La esterilización mediante ésta técnica
en el ámbito nacional para el correo tiene un costo estimado de 2500 millones
de dólares (hasta ahora se llevan gastados alrededor de 200 millones de
dólares). .
Gases: son técnicas que van de
“afuera hacia adentro”. El gas provoca una oxidación que destruye a los
agujeros en la capa exterior de las esporas, interrumpiendo su metabolismo e
impidiéndoles transformarse en las bacterias. Este tipo de técnicas tiene a
su favor su facilidad de diseminación a través de las más diversas
estructuras aunque algunos temen que puede dejar esporas activas.
Espumas anti QB:
usadas tanto para combatir tanto armas químicas como bacteriológicas (con
técnicas desarrolladas por la compañía estatal Sandia Corporation). La espuma
trabaja en forma similar al clorine, mediante reacción de oxidación.
Detección rápida del
Ántrax
El Laboratorio Nacional de Los Álamos, el famosos lugar
que fue cuna de la Bomba Atómica, esta liderando una crucial investigación
para detectar eficientemente el Ántrax mediante sofisticadas tecnologías de
detección del DNA, como las huellas biológicas de los microbios.
En Los Álamos, existe la base de datos de información
genética más grande del mundo en cuestiones referentes al bacilo del Ántrax.
Están registradas más de 1.200 cepas, a la que año a año se agregan unas 100
adicionales
Ya en el año 1994 ese laboratorio encontró
una explicación a unas muertes misteriosas acontecidas a personas que vivían
cerca de una fábrica de armamentos en Rusia, que fallecieron de golpe en
1979. Para ese entonces, las autoridades soviéticas descubrieron que había
sido vendida carne contaminada en Sverdlovksk, hoy Yekaterinburg. En 1992, el
presidente ruso Boris Yetsin dijo que habían sido atacados con Ántrax, en
clara violación de los tratados internacionales. Dos años más tarde, el
laboratorio de Los Álamos examinó tejidos de las víctimas confirmando que
habían estado infectadas con cepas artificiales de Ántrax, probablemente
aspiradas de pérdidas de la planta de armamentos rusa.
En Sandia se han
desarrollado métodos 100 veces más rápidos y 200.000 veces más sensibles que
los tests de DNA convencionales, siendo requerido solo 2 trillonésimas de
gramo de DNA para pode realizar el análisis.
El bacilo del
Ántrax pertenece a una familia de bacterias que incluyen microbios del suelo
y agentes patógenos que causan envenenamientos de los alimentos, con escasas
diferencias entre ellos. Dentro del Ántrax incluso, existen cientos de cepas
alrededor del mundo que son muy similares entre si. El laboratorio de Los Álamos
ha aprendido a distinguirlas.
El poder de
resolución con el que trabajan en los genomas de microbios es del orden de
una milésimo del 1%. Entre sus estudios han identificado las cepas empleadas
por los programas biológicos iraquíes y dentro de su actividad eminentemente
comercial realizan seguimientos de brotes de Ántrax como en el caso de un
brote ocurrido en Australia hace ya 145 años causado por una importación de
ganado procedente de La India.
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