Nota del Editor
Presentamos en éste parte un ensayo sobre la
unipolaridad del actual sistema de poder mundial, sus graves consecuencias y
un breve análisis de situaciones similares ocurridas en el pasado.
Paradójicamente, se presenta una comparación con la expansión del Islam
inmediatamente posterior a la muerte del Profeta Mahoma. Como corolario, se
plantea la necesidad de retornar a una situación de equilibrio multipolar,
como mínimo a una bipolaridad que ofrezca a todos los países del Mundo Uno
más de una opción.
Introducción
Enseñanzas para Latinoamérica de la Nueva Guerra de
América contra el Terrorismo
La
extensión y penetración del Sistema Americano
Nasser
Irán, Los Mujaidín, Afganistán y los
Talibanes
Introducción
Unipolaridad
Este parte trata de los problemas generados por
la Unipolaridad de poder en el mundo. Los sistemas, incluidos los
políticos, para estar en equilibrio
necesitan de al menos dos polos. A lo largo de la historia de la humanidad se
han presentado muchos casos de Unipolaridad pero en ámbitos mas reducidos,
zonas y regiones geográficas, no la totalidad del planeta. Hoy estamos
presenciando un desequilibrio a nivel planetario por la inexistencia de un
segundo polo geopolítico fuera del conformado por Estados Unidos y sus pocos
aliados “carnales” y circunstanciales.
Existen otras potencias, tales como Rusia,
China, la reciente y poderosa Unidad Europea, Japón, pero no están aún
geopolíticamente organizadas como para poner freno a la expansión Americana.
En situaciones históricas comparables, la potencia dominante tiende o es
tentada a expandirse sin freno en busca de espacio vital y de recursos para
alimentar el crecimiento y afirmación de su poderío.
El deseo de satisfacer a ultranza ese
requerimiento los lleva incluso a despreciar vidas y/o a considerar que los
conquistados, invadidos, atacados, pertenecen a una civilización inferior.
Estas actitudes han demostrado a lo largo de la historia de la humanidad que
desestabilizan peligrosamente al “mundo civilizado” de ese momento histórico,
inducen la formación de frentes de contención y paradójicamente conducen a su
propio debilitamiento. Un ejemplo reciente ha sido la expansión del Eje en la
Segunda Guerra Mundial y ejemplos más antiguos la expansión abrupta y
desordenada del Imperio Mogol con Gengis Kahn, las Campañas de Alejandro
Magno y la expansión del Islam.
Curiosamente, la expansión de Estados Unidos,
que está decidido a invadir varios importantes países Islámicos, tiene
históricamente algunos puntos comunes con la expansión Islámica comenzada
luego de la muerte del Profeta Mahoma. Mahoma, que era además de un líder
religioso un estadista, creó las bases de una gran nación político religiosa.
Desde Medina, unas pocas tribus Árabes comienzan una expansión en búsqueda de espacio vital, como una
estrategia para lograr más espacio físico para sus ganados y para poner fin a
las “razzias” y guerras entre tribus
que impedían su crecimiento. Esta estrategia se desarrolla en un momento
histórico de gran debilidad de sus vecinos, los otrora poderosos, Irak, Irán,
Siria, Egipto, y el Imperio Otomano y eso les permite expandirse en forma muy
rápida llegando prácticamente hasta Los Pirineos.
Expansiones del Islam y de Estados Unidos
Su comparación
Histórica – Protegidos y Clientes
Estados Unidos, ha encontrado una estrategia
singular que le ha permitido crecer enormemente, tanto en lo interno como
hacia el mundo, lo que podríamos definir como un “Sistema Político
Empresario” que proporciona bienestar material a todo el que se subordina
a él aceptando sus reglas de juego. Este sistema es implacable, quien se hace
su “cliente”, crece materialmente y asegura su porvenir, quien se le opone,
se desliza vertiginosamente hacia la miseria.
En lo religioso, El Islam invadía de la
siguiente forma: si los conquistados eran afines racialmente o culturalmente
eran aceptados como Musulmanes luego de optar por ser clientes de alguna
tribu importante pero a la larga eran considerados Musulmanes de segunda
categoría, caso los Beréberes. A los vencidos locales que poseían otra
religión, y más si eran Cristianos o Judíos que compartían su monoteísmo, se
les permitía seguir con su religión, como “Protegidos”, con sus costumbres y
hasta poseyendo sus tierras, a condición de pagar un tributo. Si de estos
algunos decidían convertirse, eran bien aceptados como Musulmanes de primera
categoría. El incentivo para la clase de los soldados, el motor de la
expansión, era el reparto del botín. (Ver Montgomey Watt)
Los beneficiarios directos de la expansión
Americana son las grandes empresas. En una economía que tiende a saturarse
por sobreproducción, en paralelo con una continua disminución del consumo
mundial básico per capita, repartirse el botín significa equilibrar y
alimentar la rentabilidad de las empresas que pese a los avances tecnológicos
tiende a ser cada vez menor. Si el sistema no se expande, baja la
rentabilidad de las empresas, si las empresas bajan su rentabilidad, peligra
la economía de Estados Unidos, luego hay que expandirse, por ejemplo, para
bajar costos o para tener mayores mercados cautivos.
Hoy podemos distinguir quienes llenan el papel
de protegidos y de clientes. Por ejemplo, son protegidos los ejecutivos de
las grandes empresas, estén donde estén, y en general quienes han optado por
subordinarse al sistema. Son clientes todos aquellos que sin estar
debidamente preparados para ser protegidos o sin fuerzas como para oponerse
al sistema u optar por medios de vida independientes, se subordinan al
sistema. Dentro de ésta categoría
están los que reciben los mayores beneficios materiales relativos, oprimiendo
a su gente. El resto es enemigo o peor aún, gente inadaptada al inexorable avance
de la civilización.
Benevolencia Civil
La benevolencia civil y la magnanimidad han
sido virtudes de imperios exitosos. Roma se extendió y perduró en base a su
política de benevolencia civil con vencidos y asimilados. El Islam, acosado
hoy por ciertos sectores radicalizados de Occidente, que ignorando su
historia lo tildan de bárbaro, como imperio demostró ser comparativamente
magnánimo a la luz de la historia universal.
Fuente: William Watt Montgomey, Profesor Emérito de Estudios Arábicos e Islámicos de la
Universidad de Edimburgo. Ha escrito más de 1400 obras sobre El Islam, y
sobre El Corán, misticismo, filosofía medieval y sobre las relaciones entre
el Cristianismo y El Islam.
'Es un
error muy extendido el pensamiento de que la guerra santa implicara que los
musulmanes obligaran a sus oponentes a elegir entre 'el Islam o la espada'.
Así fue en algunos casos pero sólo cuando los oponentes eran politeístas y
adoradores de ídolos. Para judíos, cristianos y otros 'Pueblos del
Libro'…..había una tercera posibilidad. Podían convertirse en un 'grupo
protegido', pagando una tasa o tributo a los musulmanes pero disfrutando de
autonomía interna'.
Montgomery Watt. 'Historia de la España islámica'.
Edinburgo. University Press.
Respecto al mismo tema Ernesto de Serdio, publica en Diciembre 2001.
Ahora
que el mundo musulmán, por culpa de unos pocos endemoniados, se enfrenta a un
acoso ignorante por parte de la intelectualidad más radical de Occidente, es
casi de recibo que de alguna manera se recuerde y explicite algo de la
historia musulmana que deje sin sentido el ataque chovinista impuesto desde
los extremistas occidentales hacia una cultura considerada por ellos harto
inferior. Creo sinceramente que la península puede jugar aquí un papel
importante, que pudo desempeñar antaño y que el fundamentalismo cristiano, en
su día, intentó borrar sus huellas como si se tratara de una mácula en la
gloriosa historia de nuestro exacerbado catolicismo. Bien cierto es que ocho
siglos de presencia viva del Islam en Iberia se estudian casi de soslayo en
escuelas lusas e hispanas y que su legado cultural, político, filosófico,
científico, agrícola y social no sea más que un inconexo conjunto de
anécdotas y eventos que pocos íberos pueden, con algo de lógica, rememorar
como historia propia.
El Sistema Político Empresario
Una forma de
religión
La UniPolaridad, provoca reacciones de tipo religioso,
que suelen ser “irracionales” e
incontrolables. Si bien el Cristianismo ha generado movimientos extremos en
su seno, sin necesidad de ser provocado por “polos”, es muy probable que Las
Cruzadas hayan sido provocadas por la expansión Islámica. Dentro de
Occidente, quizá como consecuencia del vacío producido por el colapso del ex
Bloque Soviético, se cristaliza en su seno un Sistema Político Empresario que
bien puede ser considerado una forma de religión, donde la fe es reemplazada
por una subordinación a un “ello” poderoso, ubicuo, que brinda bienestar si
se cumplen al pie de la letra ciertas reglas de juego.
La única condición es considerar el cumplimiento de esas reglas
como primordial. El individuo es libre de tener sus ideas, sus creencias, su
religión, en la medida que éstas no interfieran con el objetivo del sistema
que es la rentabilidad. A todas luces es ésta una religión de pies de
barro, sin consideraciones espirituales y ni siquiera emotivas pero muy
eficiente. Y es perfectamente lógico que hoy sean las iglesias de las grandes
religiones las que se opongan a ésta forma de religión que amenaza además con
la miseria extrema a los que a ella no se adhieran.
Su “Justificación” surge del uso equívoco que hace de la ciencia.
De la misma forma que la Ciencia estaba limitada por las religiones
tradicionales, (recordemos el clásico grito de protesta contenido “e per
si muove” de Galileo Galilei ante el Tribunal de la Santa Inquisición que
lo obligó a negar en juicio que la Tierra era la que se movía alrededor del
Sol), la ciencia de hoy está limitada por las empresas. Solo es aceptado
aquello que permita el crecimiento continuo de éstas. Estar en contra del
sistema es estar en contra de la ciencia y de la racionalidad y se corre el
peligro de ser considerado o un ignorante, o un necio, o un abanderado del
demonio.
Tendencia al abuso del poder
De la seguridad excesiva de los sistemas Uni polares al abuso de
poder
En la mutipolaridad o incluso en la estructura más elemental de
equilibrio geopolítico, la bi-polaridad, existen dos opciones, dos escudos
protectores bajo los cuales refugiarse en caso de seria disidencia. Entonces,
al no existir esa posibilidad, aparece como respuesta extrema la religión en
defensa de los valores humanos básicos.
Otra grave consecuencia de la unipolaridad es la seguridad
excesiva. El que invade y no encuentra un frente opositor se envicia, crece
desmesuradamente como las plantas que “se van en vicio”. Por otra parte el
invasor tiene cada vez misiones más difíciles, a lugares más remotos,
inseguros, desconocidos y como el invasor se considera superior al invadido
considera que hay que eliminar en forma absoluta, implacable, todo foco de
resistencia, corriendo el menor riesgo posible. En un escenario bipolar, en
cambio, siempre esta latente el ataque de un enemigo comparable en fuerzas y
ambos bandos en pugna tienen plena conciencia de que en caso extremo hay que
brindar la propia vida para sobrevivir.
Los escollos ante una invasión considerada “a priori” fácil,
alientan medidas directas e indirectas de exterminio masivo, desde masacres a
la aplicación indiscriminada de doctrinas de exterminio tales como la
defoliación, el “alfombramiento” con bombas y la utilización de ejércitos de
“clientes” para ir al frente sin arriesgar la propia tropa. Y más aún se
agudiza el sentimiento de “exterminio merecido” si se lucha en contra de
supuestas fuerzas del mal. Esta excesiva cuota de seguridad, a la larga,
debilita económicamente al sistema y contribuye a minar el ánimo de sus adherentes
si el triunfo no ocurre con la facilidad esperada. Por ejemplo, para invadir
la España Visigoda El Islam recurrió a los bravos Beréberes a los que
previamente había convertido en clientes, al igual que los Ingleses
recurrieron en diversas oportunidades a los Gurkas, Estados Unidos a las
fuerzas del Vietcong en la Guerra de Vietnam y recientemente a la Alianza del
Norte en Afganistán. Esta falta de acción directa tiene un altísimo costo
material y moral que termina debilitando al sistema.
Enseñanzas para Latinoamérica de
la Nueva Guerra de América contra el Terrorismo
Fuente: bin Laden, El Islam y la Nueva Guerra de América contra el
Terrorismo, de As’ ad Abukhalil, presentada en el proyecto Medio
Progresivo.
Nota:
As’ad Abukhalil es un Libanés, nacido en Tiro, que luego de obtener su master
en Ciencias Políticas en la Universidad de Beirut, se trasladó a Estados
Unidos donde obtuvo su Ph.D. en Ciencias Políticas Comparadas en la
Universidad George Washington. Ha dictado cursos de Ciencia Política en
Georgetown y en otras importantes universidades de Estados Unidos.
Actualmente es Profesor Asociado de
Ciencia Política en la Universidad del Estado de California e Investigador
Asociado del Centro de Estudios del Cercano Oriente de la Univesidad de
California en Berkeley. Sus trabajos han sido publicados en Inglés. Español,
Alemán y Árabe.
En
particular ésta obra aclara muy bien las diferencias entre ser Árabe y ser
Musulmán y explica las distintas corrientes políticas de esos dos mundos cada
vez más superpuestos, así como las raíces del resentimiento hacia Occidente y
en particular hacia el Judeocristianismo.
Lo
que ha estado ocurriendo en las naciones del Mundo Musulmán no difiere
demasiado de lo que ha estado ocurriendo en Latinoamérica: gobiernos títeres
y corruptos apoyados por los intereses de las potencias de turno, democracias
tibias, inestables y en formación, que alientan movimientos nacionalistas,
caudillismo y movimientos hacia el socialismo. El autor centra sus análisis
en lo ocurrido en el mundo luego de la Segunda Guerra Mundial, en plena
“bipolaridad”, donde dos grandes superpotencias buscan, sin llegar a una
nueva Guerra, quedarse con la mayor cantidad de poder posible, dando lugar a
la “Guerra Fría”.
Fin de la
Bipolaridad
Comienzo del desequilibrio
La
transformación del escenario bipolar en unipolar -por un extraño colapso aún
sin explicación - el mundo se desequilibra, ya no hay dos opciones políticas:
O se está con el que impone o pretende imponer las reglas o se está en
contra. Los excesos verbales del Presidente Bush y su maniqueísmo, expresan
en una forma brutal, inmisericorde, esa situación. Durante la bipolaridad
había extremismos y terrorismos y existía lo que hoy llamamos fundamentalismo
pero nunca llegaron a constituirse en potenciales polos políticos dominantes.
América
Latina tuvo esas experiencias, pero cuando aparecía una guerrilla de
izquierda aparecía como contrapeso una de derecha o “paramilitar” y
viceversa. Los movimientos revolucionarios presentaban casi siempre una
componente nacional: por ejemplo, crear una Patria Socialista o una Patria
Nacionalista.
La Unipolaridad
favorece el fundamentalismo religioso
En
cambio, y más allá de una posible tendencia cultural, el fundamentalismo
religioso se agudiza en un escenario unipolar. Incluso en nuestra región,
ante la falta de respuesta de las clases políticas para encontrar formas
dignas de convivencia con una potencia que pretende dominar el mundo, las
Iglesias comienzan a tomar partido en defensa de las masas populares y de los
valores culturales. ¡Y cuidado!, de allí al nacimientos de milicias
religiosas solo hay un paso.
La
Multipolaridad necesaria
Estados
Unidos versus El Sistema Americano
Creemos que naturalmente se va a ir conformando otro polo
y ya se avizoran los posibles actores: Rusia, China, el Islam, la Unidad
Europea, Japón y Corea (las dos). Los componentes son muy disímiles, salvo el
rechazo al “Sistema Americano”. Todas esos grupos humanos valoran enormemente
la cultura y la tradición, a diferencia del sistema impulsado por Estados
Unidos, que pretende llevar a la arena de la política internacional las
reglas de juego de las grandes corporaciones empresarias. La reacción primaria
está focalizada hacia Estados Unidos como nación, que trata de imponer al
mundo, sin distinciones, tanto en lo interno o doméstico cuanto a lo externo
o mundial un sistema excesivamente materialista y reduccionista que todo lo
convierte en dinero a cuyo crecimiento se subordina.
De ésta reacción muy posiblemente surgirá un equilibrio,
el encuentro de un “camino del medio”, quizá un nuevo tipo de sociedad más
justa, algo intermedio entre la ‘Sociedad de Intereses” y la “Sociedad
Corporativa”.
La extensión y penetración del
Sistema Americano
El sistema americano tiene como adeptos a gran parte de
la clase política y dirigente mundial, atraída por el poder y los beneficios
materiales que proporciona a quienes siguen al pie de la letra sus reglas y
eso tiene su atractivo. Por eso, la multipolaridad que se avecina va a ser
extremadamente compleja. En efecto, en todos los países del mundo y en
particular en los países mencionados como actores potenciales de un frente
bipolar o multipolar, hay adeptos al Sistema Americano que ocupan posiciones
expectantes dentro de sus respectivas comunidades.
Teologocentrismo
de Estados Unidos y del Islam histórico
Veamos
ahora algunas consideraciones de Abukhalil acerca del Islam que pueden
resultar útil para nuestro análisis. Plantea que existe en Occidente,
centrado en Estados Unidos, una fuerte “Islamofobia” y participamos de esa
opinión. El autor se explaya en el tratamiento llamativamente preferencial
dado a Israel y lo explica en parte por el conservadorismo intrínseco del
Islam, algo que los hace seguir hoy la “fascinación del Corán” que se
extiende al Islam.
El estudioso francés Maxim Robinson lanzó el neologismo
“Teologocentrismo”, para calificar el comportamiento del Islam refiriendo
absolutamente todo en términos teológicos. Abukhalil reconoce el
teologocentrismo como cierto y llama la atención sobre los estandartes de
muchas naciones Islámicas figuran en
lugar destacado sentencias y principios religiosos fundamentales tales como “hay un solo Dios que es Alá y
Mahoma su Profeta”. Pero Estados Unidos no se queda corto pues la
frase “In God We Trust”,
(En Dios Confiamos), figura en el clásico
emblema del poderío del sistema: el billete de un dólar y en los
discursos de casi todos sus presidentes.
El Islam es presentado
históricamente por autores Occidentales como un imperio expansivo y
peligroso, constituido por pueblos belicosos e indisciplinados, peleados
entre sí y difíciles de manejar. Según el autor, como en tiempos de las
cruzadas, los árabes son estereotipados como crueles, falsos, salvajes,
atrasados, raros e ineptos desde un punto de vista civilizado. Esto es, por
otra parte, la vieja historia de Hollywood: ¿quién no ha visto alguna
película de Peter Lorre personificando a un Oriental con el mismo perfil
ahora asignado de oficio al Musulmán?. ¿Y qué decir de las viejas películas
del lejano oeste donde el papel de villano era llenado siempre por
Mejicanos?. El sistema ha probado ser muy eficiente para difundir en las
generaciones más jóvenes una imagen demoníaca, perversa, del enemigo de
turno: Chinos, Hindúes, Mejicanos, Alemanes, Japoneses, Rusos, Musulmanes.
Israel
Abukhalil
dice que la alianza entre Estados Unidos e Israel se remonta a la Guerra
fría, donde Israel fue clave para frenar la expansión soviética en el Cercano
Oriente, cuando países como Siria, Egipto e Irán, se volcaban hacia el
Comunismo. Complementariamente, para muchos liberales, demócratas y
simpatizantes de izquierda Americanos, Israel era mirado con entusiasmo como
una experiencia de socialismo moderado.
Arabia Saudita
en el Ojo de la Tormenta
La “Conexión Saudita”
Según
Abukhalil, la clase dirigente de Arabia Saudita, la realeza, es fiel a los
dictados de Estados Unidos y por ello tiene asegurada su continuidad y la
protección de su territorio, vital para la marcha ascendente de su economía.
Es una clase cómoda y corrupta, que paradójicamente apoya un conservadorismo
religioso extremo. En lo interno ha logrado mantenerse en el poder cediendo a
los líderes religiosos el control del bienestar popular y la formación de los
jóvenes.
Curiosamente, Arabia Saudita sería no
solo un modelo de nación Islámica sino que de allí salieron las facciones
históricamente más radicalizadas y desde allí reciben desde apoyo espiritual,
logístico y económico las facciones más radicalizadas actuales.
Nasser
También
en plena Guerra Fría, Estados Unidos y otras potencias de Occidente
alimentaron desde allí el fundamentalismo para frenar a la Unión Soviética.
En tiempos de Jamal Abdul Nasser, el líder nacionalista Egipcio quería un
mundo pan Árabe sin fronteras, y para ello proponía eliminar a los gobiernos
títeres, pro colonialistas. Ante ese peligro, y para lograr lo que se llamó
“La Estabilidad del Golfo Pérsico”, Estados Unidos se alía con la realeza de
Arabia Saudita para abortar el proyecto de socialismo nacional de Nasser.
Para ello, tejen la estrategia de crear un frente religioso conservador pero
ese frente fue rápidamente desarmado por Nasser que tenía un modelo de
nacionalismo Árabe progresivo más atractivo para las masas.
Frente Islam Tradicional
Wahahabismo
– Osama ben Laden
No
obstante, ese frente embrionario tuvo oportunidad de crecer ante la derrota
de los Árabes en 1967, que obligo a las tres naciones anteriormente
mencionadas, Egipto, Siria e Irán, a replantearse hacia donde dirigirse, o
hacia el comunismo o hacia un retorno al Islam tradicional. Este frente luego
comenzó a extenderse al resto del Mundo Árabe apoyado por Arabia Saudita.
Es justamente en Arabia Saudita donde florece
una de las formas más duras del Islamismo, el Wahahabismo, al cual perteneció
inicialmente Osama ben laden. Fue justamente, ben Laden quien rompió con el jefe de esa
organización religiosa, bin Baz, cuando éste último tolera el asentamiento de
las tropas de Estados Unidos en oportunidad de la invasión de Irak a Kuwait.
A su vez, cuando se crea el estado de Arabia Saudita, se elige al Wahahabismo
como religión oficial y siguiendo la escuela Hanbalita, creada por uno de los
religiosos sunnitas más duros y ortodoxos de la historia del Islam. El
Wahabiyyah es la forma más extrema de práctica Islámica, en la cual se teme
el progreso, las infiltraciones culturales y los cambios en general.
Nota:
Según Abukhalil, Arabia Saudita es un estado Islámico fundamentalista en el
que el clero ha transado con la realeza, dinero para estos y el control de la
educación para aquellos. Según Abukhalil, el oscurantismo de el que fue su
máximo jefe religioso, Abdu Asís bin Baz, es tal que murió (1999) creyendo
que la Tierra era plana, que el aterrizaje del hombre en La Luna era una
conspiración y que los Ángeles no entran en una casa que tiene pinturas o
fotografías.
Irán,
Los Mujaidín, Afganistán y los Talibanes
El
autor cita como hito muy importante en ésta historia la victoria del
Ayatollah Komeini derrocando al Shah de Irán, pues eso, aunque ocurrido en
una nación eminentemente Shiita, enfervorizó a los jóvenes de las corrientes
fundamentalistas y produjo también un cambio en la política colonialista que ahora debía atender a esos sectores.
Aquí entra en escena Afganistán, donde extrañamente los intereses del clero
de Arabia Saudita principalmente, y de Estados Unidos coinciden para expulsar
al comunismo de esa región. Arabia
Saudita fue uno de los pilares del nacimiento de los Mujaidín, y los clérigo
se complacían viendo a hermanos en armas luchar contra el ruso infiel.
Incluso para los intereses económicos Americanos era muy importante contar
con los Talibanes (muy bien vistos
por Arabia Saudita) para asegurar la continuidad del futuro gasoducto a
través de Afganistán.
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