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Parte 035 - ¿Hacia una Bipolaridad?

Parte de Guerra 035 - Unipolaridad y Desestabilizaciòn

Editor Jefe, Juan Chamero, 19 de Abril 2002

 

 

 

       
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Hilo de Lectura: Desestabilización Mundial

Geopolítica posterior al 11 de Septiembre, l Nueva Doctrina Militar de Estados Unidos, l Opción Nuclear - ¿Cruzadas?, (Ver Ética y Estética de la Guerra), l Desestabilización Mundial, l Afganistán, el Terrorismo y El Islam, l El Islam I, l El Islam II, l El Islam III, Islam y Ciencia, l El Islam IV - El Corán, l El Islam V, Arabismo e Hispanismo, l Falso Patriotismo, l Globalidad, Septima Editorial, l El Hombre de Neanderthal versus el hombre de Cro Magnon



Nota del Editor

 

Presentamos en éste parte un ensayo sobre la unipolaridad del actual sistema de poder mundial, sus graves consecuencias y un breve análisis de situaciones similares ocurridas en el pasado. Paradójicamente, se presenta una comparación con la expansión del Islam inmediatamente posterior a la muerte del Profeta Mahoma. Como corolario, se plantea la necesidad de retornar a una situación de equilibrio multipolar, como mínimo a una bipolaridad que ofrezca a todos los países del Mundo Uno más de una opción.

 

 

 

Introducción

Unipolaridad

Expansiones del Islam y de Estados Unidos

Benevolencia Civil

El Sistema Político Empresario

Una forma de religión

Tendencia al abuso del poder

Enseñanzas para Latinoamérica de la Nueva Guerra de América contra el Terrorismo

Fin de la Bipolaridad

La Unipolaridad favorece el fundamentalismo religioso

La Multipolaridad necesaria

La extensión y penetración del Sistema Americano

Teologocentrismo de Estados Unidos y del Islam histórico

Israel

 Arabia Saudita en el Ojo de la Tormenta

Nasser

Frente Islam Tradicional

Irán, Los Mujaidín, Afganistán y los Talibanes

 

 

 

Introducción

 

Unipolaridad

 

Este parte trata de los problemas generados por la Unipolaridad de poder en el mundo. Los sistemas, incluidos los políticos,  para estar en equilibrio necesitan de al menos dos polos. A lo largo de la historia de la humanidad se han presentado muchos casos de Unipolaridad pero en ámbitos mas reducidos, zonas y regiones geográficas, no la totalidad del planeta. Hoy estamos presenciando un desequilibrio a nivel planetario por la inexistencia de un segundo polo geopolítico fuera del conformado por Estados Unidos y sus pocos aliados “carnales” y circunstanciales.

 

Existen otras potencias, tales como Rusia, China, la reciente y poderosa Unidad Europea, Japón, pero no están aún geopolíticamente organizadas como para poner freno a la expansión Americana. En situaciones históricas comparables, la potencia dominante tiende o es tentada a expandirse sin freno en busca de espacio vital y de recursos para alimentar el crecimiento y afirmación de su poderío.

 

El deseo de satisfacer a ultranza ese requerimiento los lleva incluso a despreciar vidas y/o a considerar que los conquistados, invadidos, atacados, pertenecen a una civilización inferior. Estas actitudes han demostrado a lo largo de la historia de la humanidad que desestabilizan peligrosamente al “mundo civilizado” de ese momento histórico, inducen la formación de frentes de contención y paradójicamente conducen a su propio debilitamiento. Un ejemplo reciente ha sido la expansión del Eje en la Segunda Guerra Mundial y ejemplos más antiguos la expansión abrupta y desordenada del Imperio Mogol con Gengis Kahn, las Campañas de Alejandro Magno y la expansión del Islam.

 

Curiosamente, la expansión de Estados Unidos, que está decidido a invadir varios importantes países Islámicos, tiene históricamente algunos puntos comunes con la expansión Islámica comenzada luego de la muerte del Profeta Mahoma. Mahoma, que era además de un líder religioso un estadista, creó las bases de una gran nación político religiosa. Desde Medina, unas pocas tribus Árabes comienzan una expansión  en búsqueda de espacio vital, como una estrategia para lograr más espacio físico para sus ganados y para poner fin a las “razzias”  y guerras entre tribus que impedían su crecimiento. Esta estrategia se desarrolla en un momento histórico de gran debilidad de sus vecinos, los otrora poderosos, Irak, Irán, Siria, Egipto, y el Imperio Otomano y eso les permite expandirse en forma muy rápida llegando prácticamente hasta Los Pirineos.

 

 

Expansiones del Islam y de Estados Unidos

Su comparación Histórica – Protegidos y Clientes

 

Estados Unidos, ha encontrado una estrategia singular que le ha permitido crecer enormemente, tanto en lo interno como hacia el mundo, lo que podríamos definir como un “Sistema Político Empresario” que proporciona bienestar material a todo el que se subordina a él aceptando sus reglas de juego. Este sistema es implacable, quien se hace su “cliente”, crece materialmente y asegura su porvenir, quien se le opone, se desliza vertiginosamente hacia la miseria.

 

En lo religioso, El Islam invadía de la siguiente forma: si los conquistados eran afines racialmente o culturalmente eran aceptados como Musulmanes luego de optar por ser clientes de alguna tribu importante pero a la larga eran considerados Musulmanes de segunda categoría, caso los Beréberes. A los vencidos locales que poseían otra religión, y más si eran Cristianos o Judíos que compartían su monoteísmo, se les permitía seguir con su religión, como “Protegidos”, con sus costumbres y hasta poseyendo sus tierras, a condición de pagar un tributo. Si de estos algunos decidían convertirse, eran bien aceptados como Musulmanes de primera categoría. El incentivo para la clase de los soldados, el motor de la expansión, era el reparto del botín. (Ver Montgomey Watt)

 

Los beneficiarios directos de la expansión Americana son las grandes empresas. En una economía que tiende a saturarse por sobreproducción, en paralelo con una continua disminución del consumo mundial básico per capita, repartirse el botín significa equilibrar y alimentar la rentabilidad de las empresas que pese a los avances tecnológicos tiende a ser cada vez menor. Si el sistema no se expande, baja la rentabilidad de las empresas, si las empresas bajan su rentabilidad, peligra la economía de Estados Unidos, luego hay que expandirse, por ejemplo, para bajar costos o para tener mayores mercados cautivos.

 

Hoy podemos distinguir quienes llenan el papel de protegidos y de clientes. Por ejemplo, son protegidos los ejecutivos de las grandes empresas, estén donde estén, y en general quienes han optado por subordinarse al sistema. Son clientes todos aquellos que sin estar debidamente preparados para ser protegidos o sin fuerzas como para oponerse al sistema u optar por medios de vida independientes, se subordinan al sistema.  Dentro de ésta categoría están los que reciben los mayores beneficios materiales relativos, oprimiendo a su gente. El resto es enemigo o peor aún, gente inadaptada al inexorable avance de la civilización.

 

 

Benevolencia Civil

 

La benevolencia civil y la magnanimidad han sido virtudes de imperios exitosos. Roma se extendió y perduró en base a su política de benevolencia civil con vencidos y asimilados. El Islam, acosado hoy por ciertos sectores radicalizados de Occidente, que ignorando su historia lo tildan de bárbaro, como imperio demostró ser comparativamente magnánimo a la luz de la historia universal.

 

Fuente: William Watt Montgomey, Profesor Emérito de Estudios Arábicos e Islámicos de la Universidad de Edimburgo. Ha escrito más de 1400 obras sobre El Islam, y sobre El Corán, misticismo, filosofía medieval y sobre las relaciones entre el Cristianismo y El Islam.

 

'Es un error muy extendido el pensamiento de que la guerra santa implicara que los musulmanes obligaran a sus oponentes a elegir entre 'el Islam o la espada'. Así fue en algunos casos pero sólo cuando los oponentes eran politeístas y adoradores de ídolos. Para judíos, cristianos y otros 'Pueblos del Libro'…..había una tercera posibilidad. Podían convertirse en un 'grupo protegido', pagando una tasa o tributo a los musulmanes pero disfrutando de autonomía interna'.

 

Montgomery Watt. 'Historia de la España islámica'. Edinburgo. University Press.

 

 

Respecto al mismo tema Ernesto de Serdio, publica en Diciembre 2001.

 

Ahora que el mundo musulmán, por culpa de unos pocos endemoniados, se enfrenta a un acoso ignorante por parte de la intelectualidad más radical de Occidente, es casi de recibo que de alguna manera se recuerde y explicite algo de la historia musulmana que deje sin sentido el ataque chovinista impuesto desde los extremistas occidentales hacia una cultura considerada por ellos harto inferior. Creo sinceramente que la península puede jugar aquí un papel importante, que pudo desempeñar antaño y que el fundamentalismo cristiano, en su día, intentó borrar sus huellas como si se tratara de una mácula en la gloriosa historia de nuestro exacerbado catolicismo. Bien cierto es que ocho siglos de presencia viva del Islam en Iberia se estudian casi de soslayo en escuelas lusas e hispanas y que su legado cultural, político, filosófico, científico, agrícola y social no sea más que un inconexo conjunto de anécdotas y eventos que pocos íberos pueden, con algo de lógica, rememorar como historia propia.

 

El Sistema Político Empresario

 

Una forma de religión

 

La UniPolaridad, provoca reacciones de tipo religioso, que suelen ser “irracionales”  e incontrolables. Si bien el Cristianismo ha generado movimientos extremos en su seno, sin necesidad de ser provocado por “polos”, es muy probable que Las Cruzadas hayan sido provocadas por la expansión Islámica. Dentro de Occidente, quizá como consecuencia del vacío producido por el colapso del ex Bloque Soviético, se cristaliza en su seno un Sistema Político Empresario que bien puede ser considerado una forma de religión, donde la fe es reemplazada por una subordinación a un “ello” poderoso, ubicuo, que brinda bienestar si se cumplen al pie de la letra ciertas reglas de juego.

 

 

La única condición es considerar el cumplimiento de esas reglas como primordial. El individuo es libre de tener sus ideas, sus creencias, su religión, en la medida que éstas no interfieran con el objetivo del sistema que es la rentabilidad. A todas luces es ésta una religión de pies de barro, sin consideraciones espirituales y ni siquiera emotivas pero muy eficiente. Y es perfectamente lógico que hoy sean las iglesias de las grandes religiones las que se opongan a ésta forma de religión que amenaza además con la miseria extrema a los que a ella no se adhieran.

 

Su “Justificación” surge del uso equívoco que hace de la ciencia. De la misma forma que la Ciencia estaba limitada por las religiones tradicionales, (recordemos el clásico grito de protesta contenido “e per si muove” de Galileo Galilei ante el Tribunal de la Santa Inquisición que lo obligó a negar en juicio que la Tierra era la que se movía alrededor del Sol), la ciencia de hoy está limitada por las empresas. Solo es aceptado aquello que permita el crecimiento continuo de éstas. Estar en contra del sistema es estar en contra de la ciencia y de la racionalidad y se corre el peligro de ser considerado o un ignorante, o un necio, o un abanderado del demonio.

 

 

Tendencia al abuso del poder

De la seguridad excesiva de los sistemas Uni polares al abuso de poder

 

En la mutipolaridad o incluso en la estructura más elemental de equilibrio geopolítico, la bi-polaridad, existen dos opciones, dos escudos protectores bajo los cuales refugiarse en caso de seria disidencia. Entonces, al no existir esa posibilidad, aparece como respuesta extrema la religión en defensa de los valores humanos básicos.

 

Otra grave consecuencia de la unipolaridad es la seguridad excesiva. El que invade y no encuentra un frente opositor se envicia, crece desmesuradamente como las plantas que “se van en vicio”. Por otra parte el invasor tiene cada vez misiones más difíciles, a lugares más remotos, inseguros, desconocidos y como el invasor se considera superior al invadido considera que hay que eliminar en forma absoluta, implacable, todo foco de resistencia, corriendo el menor riesgo posible. En un escenario bipolar, en cambio, siempre esta latente el ataque de un enemigo comparable en fuerzas y ambos bandos en pugna tienen plena conciencia de que en caso extremo hay que brindar la propia vida para sobrevivir.

 

Los escollos ante una invasión considerada “a priori” fácil, alientan medidas directas e indirectas de exterminio masivo, desde masacres a la aplicación indiscriminada de doctrinas de exterminio tales como la defoliación, el “alfombramiento” con bombas y la utilización de ejércitos de “clientes” para ir al frente sin arriesgar la propia tropa. Y más aún se agudiza el sentimiento de “exterminio merecido” si se lucha en contra de supuestas fuerzas del mal. Esta excesiva cuota de seguridad, a la larga, debilita económicamente al sistema y contribuye a minar el ánimo de sus adherentes si el triunfo no ocurre con la facilidad esperada. Por ejemplo, para invadir la España Visigoda El Islam recurrió a los bravos Beréberes a los que previamente había convertido en clientes, al igual que los Ingleses recurrieron en diversas oportunidades a los Gurkas, Estados Unidos a las fuerzas del Vietcong en la Guerra de Vietnam y recientemente a la Alianza del Norte en Afganistán. Esta falta de acción directa tiene un altísimo costo material y moral que termina debilitando al sistema.

 

 

Enseñanzas para Latinoamérica de la Nueva Guerra de América contra el Terrorismo

 

Fuente: bin Laden, El Islam y la Nueva Guerra de América contra el Terrorismo, de As’ ad Abukhalil, presentada en el proyecto Medio Progresivo.

 

Nota: As’ad Abukhalil es un Libanés, nacido en Tiro, que luego de obtener su master en Ciencias Políticas en la Universidad de Beirut, se trasladó a Estados Unidos donde obtuvo su Ph.D. en Ciencias Políticas Comparadas en la Universidad George Washington. Ha dictado cursos de Ciencia Política en Georgetown y en otras importantes universidades de Estados Unidos. Actualmente es Profesor Asociado  de Ciencia Política en la Universidad del Estado de California e Investigador Asociado del Centro de Estudios del Cercano Oriente de la Univesidad de California en Berkeley. Sus trabajos han sido publicados en Inglés. Español, Alemán y Árabe.

 

En particular ésta obra aclara muy bien las diferencias entre ser Árabe y ser Musulmán y explica las distintas corrientes políticas de esos dos mundos cada vez más superpuestos, así como las raíces del resentimiento hacia Occidente y en particular hacia el Judeocristianismo.

 

 

Lo que ha estado ocurriendo en las naciones del Mundo Musulmán no difiere demasiado de lo que ha estado ocurriendo en Latinoamérica: gobiernos títeres y corruptos apoyados por los intereses de las potencias de turno, democracias tibias, inestables y en formación, que alientan movimientos nacionalistas, caudillismo y movimientos hacia el socialismo. El autor centra sus análisis en lo ocurrido en el mundo luego de la Segunda Guerra Mundial, en plena “bipolaridad”, donde dos grandes superpotencias buscan, sin llegar a una nueva Guerra, quedarse con la mayor cantidad de poder posible, dando lugar a la “Guerra Fría”.

Fin de la Bipolaridad

Comienzo del desequilibrio

 

La transformación del escenario bipolar en unipolar -por un extraño colapso aún sin explicación - el mundo se desequilibra, ya no hay dos opciones políticas: O se está con el que impone o pretende imponer las reglas o se está en contra. Los excesos verbales del Presidente Bush y su maniqueísmo, expresan en una forma brutal, inmisericorde, esa situación. Durante la bipolaridad había extremismos y terrorismos y existía lo que hoy llamamos fundamentalismo pero nunca llegaron a constituirse en potenciales polos políticos dominantes.

 

América Latina tuvo esas experiencias, pero cuando aparecía una guerrilla de izquierda aparecía como contrapeso una de derecha o “paramilitar” y viceversa. Los movimientos revolucionarios presentaban casi siempre una componente nacional: por ejemplo, crear una Patria Socialista o una Patria Nacionalista.

La Unipolaridad favorece el fundamentalismo religioso

 

En cambio, y más allá de una posible tendencia cultural, el fundamentalismo religioso se agudiza en un escenario unipolar. Incluso en nuestra región, ante la falta de respuesta de las clases políticas para encontrar formas dignas de convivencia con una potencia que pretende dominar el mundo, las Iglesias comienzan a tomar partido en defensa de las masas populares y de los valores culturales. ¡Y cuidado!, de allí al nacimientos de milicias religiosas solo hay un paso.

La Multipolaridad necesaria

Estados Unidos versus El Sistema Americano

 

Creemos que naturalmente se va a ir conformando otro polo y ya se avizoran los posibles actores: Rusia, China, el Islam, la Unidad Europea, Japón y Corea (las dos). Los componentes son muy disímiles, salvo el rechazo al “Sistema Americano”. Todas esos grupos humanos valoran enormemente la cultura y la tradición, a diferencia del sistema impulsado por Estados Unidos, que pretende llevar a la arena de la política internacional las reglas de juego de las grandes corporaciones empresarias. La reacción primaria está focalizada hacia Estados Unidos como nación, que trata de imponer al mundo, sin distinciones, tanto en lo interno o doméstico cuanto a lo externo o mundial un sistema excesivamente materialista y reduccionista que todo lo convierte en dinero a cuyo crecimiento se subordina.

 

De ésta reacción muy posiblemente surgirá un equilibrio, el encuentro de un “camino del medio”, quizá un nuevo tipo de sociedad más justa, algo intermedio entre la ‘Sociedad de Intereses” y la “Sociedad Corporativa”.

La extensión y penetración del Sistema Americano

 

El sistema americano tiene como adeptos a gran parte de la clase política y dirigente mundial, atraída por el poder y los beneficios materiales que proporciona a quienes siguen al pie de la letra sus reglas y eso tiene su atractivo. Por eso, la multipolaridad que se avecina va a ser extremadamente compleja. En efecto, en todos los países del mundo y en particular en los países mencionados como actores potenciales de un frente bipolar o multipolar, hay adeptos al Sistema Americano que ocupan posiciones expectantes dentro de sus respectivas comunidades.

 

Teologocentrismo de Estados Unidos y del Islam histórico

 

Veamos ahora algunas consideraciones de Abukhalil acerca del Islam que pueden resultar útil para nuestro análisis. Plantea que existe en Occidente, centrado en Estados Unidos, una fuerte “Islamofobia” y participamos de esa opinión. El autor se explaya en el tratamiento llamativamente preferencial dado a Israel y lo explica en parte por el conservadorismo intrínseco del Islam, algo que los hace seguir hoy la “fascinación del Corán” que se extiende al Islam.

 

El estudioso francés Maxim Robinson lanzó el neologismo “Teologocentrismo”, para calificar el comportamiento del Islam refiriendo absolutamente todo en términos teológicos. Abukhalil reconoce el teologocentrismo como cierto y llama la atención sobre los estandartes de muchas naciones Islámicas  figuran en lugar destacado sentencias y principios religiosos fundamentales tales como “hay un solo Dios que es Alá y Mahoma su Profeta”. Pero Estados Unidos no se queda corto pues la frase “In God We Trust”, (En Dios Confiamos), figura en el clásico  emblema del poderío del sistema: el billete de un dólar y en los discursos de casi todos sus presidentes.

El Islam es presentado históricamente por autores Occidentales como un imperio expansivo y peligroso, constituido por pueblos belicosos e indisciplinados, peleados entre sí y difíciles de manejar. Según el autor, como en tiempos de las cruzadas, los árabes son estereotipados como crueles, falsos, salvajes, atrasados, raros e ineptos desde un punto de vista civilizado. Esto es, por otra parte, la vieja historia de Hollywood: ¿quién no ha visto alguna película de Peter Lorre personificando a un Oriental con el mismo perfil ahora asignado de oficio al Musulmán?. ¿Y qué decir de las viejas películas del lejano oeste donde el papel de villano era llenado siempre por Mejicanos?. El sistema ha probado ser muy eficiente para difundir en las generaciones más jóvenes una imagen demoníaca, perversa, del enemigo de turno: Chinos, Hindúes, Mejicanos, Alemanes, Japoneses, Rusos, Musulmanes.

Israel

Abukhalil dice que la alianza entre Estados Unidos e Israel se remonta a la Guerra fría, donde Israel fue clave para frenar la expansión soviética en el Cercano Oriente, cuando países como Siria, Egipto e Irán, se volcaban hacia el Comunismo. Complementariamente, para muchos liberales, demócratas y simpatizantes de izquierda Americanos, Israel era mirado con entusiasmo como una experiencia de socialismo moderado.

Arabia Saudita en el Ojo de la Tormenta

La “Conexión Saudita”

 

Según Abukhalil, la clase dirigente de Arabia Saudita, la realeza, es fiel a los dictados de Estados Unidos y por ello tiene asegurada su continuidad y la protección de su territorio, vital para la marcha ascendente de su economía. Es una clase cómoda y corrupta, que paradójicamente apoya un conservadorismo religioso extremo. En lo interno ha logrado mantenerse en el poder cediendo a los líderes religiosos el control del bienestar popular y la formación de los jóvenes.

Curiosamente, Arabia Saudita sería no solo un modelo de nación Islámica sino que de allí salieron las facciones históricamente más radicalizadas y desde allí reciben desde apoyo espiritual, logístico y económico las facciones más radicalizadas actuales.

Nasser

 

También en plena Guerra Fría, Estados Unidos y otras potencias de Occidente alimentaron desde allí el fundamentalismo para frenar a la Unión Soviética. En tiempos de Jamal Abdul Nasser, el líder nacionalista Egipcio quería un mundo pan Árabe sin fronteras, y para ello proponía eliminar a los gobiernos títeres, pro colonialistas. Ante ese peligro, y para lograr lo que se llamó “La Estabilidad del Golfo Pérsico”, Estados Unidos se alía con la realeza de Arabia Saudita para abortar el proyecto de socialismo nacional de Nasser. Para ello, tejen la estrategia de crear un frente religioso conservador pero ese frente fue rápidamente desarmado por Nasser que tenía un modelo de nacionalismo Árabe progresivo más atractivo para las masas.

 

 

Frente Islam Tradicional

Wahahabismo – Osama ben Laden

 

No obstante, ese frente embrionario tuvo oportunidad de crecer ante la derrota de los Árabes en 1967, que obligo a las tres naciones anteriormente mencionadas, Egipto, Siria e Irán, a replantearse hacia donde dirigirse, o hacia el comunismo o hacia un retorno al Islam tradicional. Este frente luego comenzó a extenderse al resto del Mundo Árabe apoyado por Arabia Saudita.

Es justamente en Arabia Saudita donde florece una de las formas más duras del Islamismo, el Wahahabismo, al cual perteneció inicialmente Osama ben laden. Fue justamente, ben Laden quien rompió con el jefe de esa organización religiosa, bin Baz, cuando éste último tolera el asentamiento de las tropas de Estados Unidos en oportunidad de la invasión de Irak a Kuwait. A su vez, cuando se crea el estado de Arabia Saudita, se elige al Wahahabismo como religión oficial y siguiendo la escuela Hanbalita, creada por uno de los religiosos sunnitas más duros y ortodoxos de la historia del Islam. El Wahabiyyah es la forma más extrema de práctica Islámica, en la cual se teme el progreso, las infiltraciones culturales y los cambios en general.

Nota: Según Abukhalil, Arabia Saudita es un estado Islámico fundamentalista en el que el clero ha transado con la realeza, dinero para estos y el control de la educación para aquellos. Según Abukhalil, el oscurantismo de el que fue su máximo jefe religioso, Abdu Asís bin Baz, es tal que murió (1999) creyendo que la Tierra era plana, que el aterrizaje del hombre en La Luna era una conspiración y que los Ángeles no entran en una casa que tiene pinturas o fotografías.


Irán, Los Mujaidín, Afganistán y los Talibanes

 

El autor cita como hito muy importante en ésta historia la victoria del Ayatollah Komeini derrocando al Shah de Irán, pues eso, aunque ocurrido en una nación eminentemente Shiita, enfervorizó a los jóvenes de las corrientes fundamentalistas y produjo también un cambio en la política colonialista  que ahora debía atender a esos sectores. Aquí entra en escena Afganistán, donde extrañamente los intereses del clero de Arabia Saudita principalmente, y de Estados Unidos coinciden para expulsar al comunismo de esa región. Arabia Saudita fue uno de los pilares del nacimiento de los Mujaidín, y los clérigo se complacían viendo a hermanos en armas luchar contra el ruso infiel. Incluso para los intereses económicos Americanos era muy importante contar con los Talibanes  (muy bien vistos por Arabia Saudita) para asegurar la continuidad del futuro gasoducto a través de Afganistán.

                                                         

 

 

 

 



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