Noticias de Ciencia y Tecnología de aunmas
Noticia Número 11
Aunmas_ciencia_011
3 de Junio 2002
Juan Chamero, Editor Jefe de aunmas.com
Fuentes: La Nasa - Odyssey, New York Times- Ciencia


Se han detectado enormes masas de hielo en Marte

Agua, fuentes de vida y combustible espacial en Marte, ha sido demostrado por los análisis de las imágenes captadas por la nave espacial Odisea de la NASA.



Arriba se ve un mapa global de Marte tomado por una cámara especialmente adaptada para captar emisiones de energía intermedia de neutrones epitermales. El suelo enriquecido por hidrógeno es de color azul, lo que indica una baja emisión y a medida que el suelo se enrarece de ese elemento el color se torna celeste, verde, amarillo y rojo. Se cree que las regiones polares contienen hasta 50% de agua congelada en el primer metro de suelo. El hidrógeno en el polo norte de Marte está escondido por una capa de dióxido de carbono congelado. Las regiones de color celeste cercanas al Ecuador contendrían hidrógeno química o físicamente combinado en la superficie pues el agua congelada no es estable en esa región.


La nave Odisea de investigación especial de la NASA, ha encontrado evidencias de restos congelado de lo que otrora fueran vastos océanos de Marte y quizá fuente de alguna forma de vida, dentro de un clima húmedo y templado. Esto podría llegar a hacer más viables las misiones humanas a Marte, por la provisión de agua y combustible para el retorno. Desde hace tiempo los científicos se preguntaban ¿A donde se fue el agua de Marte?. La respuesta estaba en el suelo y no demasiado lejos. En las regiones polares del planeta la superficie está cubierta por una delgada capa de unos 50 centímetros de polvo y debajo de ella, a través de poros, aparecen escombros incrustados en el hielo. La concentración de hielo es elevada, de un quinto a un tercio del peso, y hasta un sesenta por ciento en volumen. En las regiones ecuatoriales, en cambio, hay poca agua cerca de la superficie.

La revista Science (Ciencia) publicará en breve en su sitio Web tres ensayos detallando las mediciones realizadas. Los autores son el Dr. William V. Boynton, del Laboratorio Luna Tierra de la Universidad de Arizona, el Dr. William C. Feldman, del Laboratorio Nacional de Los Álamos y el Dr. Igor G. Mitrofanov del Instituto de Investigación Espacial de Moscú. La nave especial arribó a Marte en Octubre del año pasado, orbitando el planeta a unos 200 kilómetros de altura, y su propósito era justamente realizar mapas de la distribución y concentración de productos químicos y minerales del suelo. A la semana se tuvieron fuertes indicios de hielo subsuperficial. La presencia de agua, cuya molécula está compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, es vital para la vida y para proveer el oxígeno necesario como combustible para los viajes de retorno a la Tierra.

El agua estaría en enormes cañones, mucho más grandes que los terrestres, y que aparentan ser antiguas costas. Algunos investigadores creen que la tercera parte del planeta, la mayor parte de su hemisferio norte, estuvo alguna vez cubierta por agua, lo cual daría lugar a la especulación de que la vida de mar tuvo lugar hace miles de millones de años, sobre la base de los dos ingredientes básicos, agua y calor. Hoy queda poca agua en comparación con la Tierra. La capa de su polo norte de unos 1200 kilómetros de diámetro contendría unos 1.200.000 kilómetros cúbicos de hielo mientras que la Antártica de la Tierra está cubierta por casi 30 millones de kilómetros cúbicos. De ser eso cierto habrá que explicar a donde se fue el agua, por ejemplo, por evaporación hacia el espacio y el resto hacia abajo de la superficie.

Los instrumentos no están creados para detectar directamente el agua, solo para detectar hidrógeno en función de neutrones emitidos por la superficie marciana. Los neutrones, partículas elementales de los núcleos atómicos, son expulsados de la superficie por los rayos cósmicos procedentes del espacio, escapando a elevadas velocidades. Cuando estos neutrones chocan con átomos de hidrógeno, de masas parecidas, pierden gran parte de su momento inercial como en el caso de choque entre dos bolas de billar. Luego, cuando la cámara del Odisea pasa por regiones donde hay hidrógeno en abundancia, detecta mucho más neutrones lentos que rápidos, indicando la presencia cierta del hidrógeno pues ese efecto es único para ese elemento.

Los signos de hidrógeno son más fuertes en los alrededores del polo sur, a los 60 grados de latitud. Una explicación posible de la presencia de hidrógeno cerca de la superficie es que estaría atado a moléculas de agua. Mediante ésta tecnología fue que se detectaron signos de hielo en los cráteres profundos de los polos de la Luna en 1998. La resolución de las cámaras solo permiten detectar hidrógeno a una profundidad de un metro de la superficie. No obstante, la capa de roca y polvo es potencialmente porosa y suficientemente profunda como para contener un océano de agua de 400 a 1600 metros de profundidad o quizá la punta de un enorme iceberg. Esta hipótesis permitiría especular sobre la supervivencia de microbios que podrían haber emigrado a las profundidades calentadas por el núcleo del planeta.


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