Noticias de Ciencia y Tecnología de aunmas
Noticia Número 12
Aunmas_ciencia_012
3 Junio 2002
Juan Chamero, Editor Jefe de aunmas.com
Fuentes: Laboratorios Sandia, DefenseLink


El Pentágono entrena abejas para olfatear bombas

Científicos del Pentágono han entrenado abejas ordinarias para ignorar a las flores, interesándose por diminutas trazas de explosivos, paso preliminar para la creación de sistemas de detección y alarma para encontrar bombas en vehículos, minas terrestres y otros tipos de explosivos ocultos.



Las abejas buscan forraje en un alimentador de agua-azúcar dopado con estimulantes de explosivos, como parte de experimentos de entrenamiento de abejas en los Laboratorios Nacionales Sandia.


La investigación, que lleva ya tres años, estaba inicialmente enfocada para la detección de minas terrestres, pero el proyecto ha sido extendido. En dos ensayos realizados antes de los ataques del 11 de Septiembre, abejas entrenadas pudieron detectar un camion "teñido" con trazas de explosivos.

Las abejas, al igual que los perros, tienen sus limitaciones, no pueden trabajar de noche o con tormentas o con tiempo frío y cuesta imaginar a una nube de abejas olfateando un aeropuerto por otras razones. Las abejas tienen una extrema sensibilidad para diferenciar ínfimas trazas moleculares así como para cubrir todos los recovecos alrededor de su colonia en búsqueda de alimento.

Los oficiales del Pentágono reconocen que la idea de las abejas presenta un problema de relaciones públicas, un factor risueño. Sin embargo, parece que las abejas son tanto o más sensibles a los olores que los perros, según el Dr. Alan S. Rudolph, Director de Proyectos de la Oficina de Ciencias de la Defensa de la Agencia de Proyectos Avanzados de Defensa de Estados Unidos. En ensayos realizados por el Laboratorio de Investigaciones de la Fuerza Aérea, en la base de Brooks, Texas, se detectaron exitosamente explosivos químicos en el 99% de los casos. A breve plazo van a poner a punto un nuevo radio transmisor, del tamaño de un grano de sal, que permitirá el seguimiento individual de las abejas que siguen rastros de explosivos químicos, centralizando la información del enjambre. La metodología en éste caso debe tener en cuenta asuntos complejos, tales como la concentración de abejas siguiendo la pista de un vehículo cuando éste se detiene. La técnica también podría ser utilizada para la detección de compuestos químicos muy volatiles como es el caso de las drogas ilícitas.

Durante muchos años los biólogos, y en forma destacada un grupo de la Universidad de Montana, ha estado entrenando abejas para detectar distintos aromas, usando agua y azúcar como estímulo - recompensa. Una vez que la abeja aprende la nueva habilidad, de alguna manera transfiere su conocimiento a la colonia. En cuestión de horas, una colmena entera, y a veces hasta colmenas adyacentes, se lanzan a la búsqueda del nuevo aroma. En menos de dos horas la recompensa agua-azúcar condiciona a una colmena para despreciar las flores y salir en cambio a la caza de dinitrotolueno 2,4 o DNT o residuos de TNT u otros explosivos, en concentraciones tan diminutas como unos pocos miles en un trillón.

En pruebas realizadas sobre 12 colonias entrenadas el pasado verano por el Instituto de Investigación del Sudoeste en San Antonio, Texas, una a dos abejas por hora fueron vistas volando alrededor de controles no contaminados, mientras se concentraban unas 1200 abejas por hora sobre los blancos contaminados, según informó Philip J. Rodacy, químico del grupo de tecnología de explosivos del Laboratorio Nacional Sandia en Albuquerque, quien conjuntamente con la Universidad de Montana son los principales responsables del proyecto.

Una idea es colocar una colmena de abejas entrenadas cerca de importantes puntos de control de seguridad contra potenciales ataques terroristas, pero antes hay que poner a punto, en todos sus detalles, ésta original tecnología. En efecto, no es lo mismo un enjambre alrededor de una caja blanco que vigilar un conjunto de camiones aparcando en una estación de pesaje por un minuto.

No son solo las abejas las que tienen ésta habilidad sino otros insectos, tales como las polillas, perteneciendo ésta técnica a la línea de investigación denominada Sistemas Controlados Biológicamente, especies animales que pueden ser transformadas en auxiliares esenciales de las nuevas estrategias de guerra. Incluso se está investigando si la pelambre de ciertos insectos puede ser usada para rastrear filtraciones minúsculas de armas químicas en el aire. Las abejas, por ejemplo, han demostrado ser eficientes detectores de esporas bacteriales, incluidas las de bacterias de la familia Ántrax. Entre los desarrollos están las "colmenas inteligentes", que monitorean las salidas y llegadas de las abejas, husmenado el aire para detectar explosivos.

Las abejas buscan forraje en un alimentador de agua-azúcar dopado con estimulantes de explosivos, como parte de experimentos de entrenamiento de abejas en los Laboratorios Nacionales Sandia.


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