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Robots

 

 

Arriba, una imagen del proyecto Robokoneko del Japón, extraída de la revista New Scientist Magazine.

 

Nuestro propio cerebro es un maravilloso modelo a emular conformado por redes de “algoritmos genéticos” que estrujan símbolos, entregando como respuestas soluciones a problemas. Estas redes son empleadas para crear prótesis e incluso miembros que se adaptan a los músculos humanos y para el desarrollo de robots: comenzando por “gatos electrónicos”, ver al respecto el artículo Robot Kitty publicado en Septiembre 1997 en la revista PC Magazine, http://web-e6.zdnet.com/pcmag/news/trends/t970916b.htm  y algo más actualizado en http://www.robotbooks.com/robotkitten.htm , el proyecto Robokoneko del Japón http://www.hip.atr.co.jp/~degaris/papers/icannga99/node12.html y como noticia de la BBC de Londres del 7 de Enero del año 1999. 

 

Robokoneko es un robot japonés al cual se le va a conectar el cerebro artificial más ambicioso desarrollado hasta el momento, en construcción por Genobyte, un laboratorio de Boulder, Colorado. Este cerebro ideado por Hugo de Garis de Advanced Telecommunications Research en Kyoto, Japón, contiene aproximadamente 40 millones de neuronas artificiales, un volumen enorme en comparación con lo poco más de unos pocos centenares con que suelen trabajar los expertos en IA. El dispositivo electrónico de base es un chip especial denominado Compuerta Matricial de Campo Programable (FPGA, field programmable gate array), construidos por Xilinx, una empresa de San José. California, en el que las conexiones entre transistores pueden ser alteradas.

 

CAM puede correr sobre 72 FPGA’s y en cualquier momento estos dispositivos  pueden actuar como un módulo conteniendo 1152 neuronas interconectadas. Esos dispositivos pueden ser repetidamente configurados de forma de representar 32,768 módulos diferentes. El cerebro recuerda cómo los módulos se conectan entre si y usa sus salidas como entrada de otros. Un ciclo completo a través de estos módulos, representando 37,7 millones de neuronas puede repetirse 300 veces cada segundo!.

 

Para modelar el cerebro, su creador usó alrededor de 450 millones de células autónomas, representando componentes tales como neuronas y sus axones y dendritas  que las conectan entre si. Cada celda consiste de varios transistores dentro de un FPGA.

Las redes neuronales deben ser sintonizadas para realizar tareas particulares. Ningún ser humano podría programar el ajuste de éstas redes por su extrema complejidad, el que es generado mediante simulación “biológica”. A través de mutaciones al azar y crecimiento del material genético  que describe a la red, el programa evoluciona a lo largo de muchas generaciones para obtener un diseño óptimo.

 

Roboneko no será terminado hasta que su comportamiento haya sido completamente estudiado. Algunos investigadores ponen en duda éste maga proyecto en cuanto a comprender mejor los misterios fundamentales del conocimiento, tal como el cerebro humano construye su imagen del mundo. El problema es que estos rompecabezas no lo son por el hecho de que nuestros modelos neurales no son suficientemente grandes, arguye Igor Aleksander, un ingeniero de sistemas del Colegio Imperial de Londres.

 

Los desarrolladores de CAM admiten que no pueden predecir como va a operar cuando sea conectado a Roboneko pero esperan que sea la primera vez  que un robot opere en función de los estímulos externos para desarrollar una inteligencia similar a la de los animales. Esto es lo que aportan éstas redes neurales de alta complejidad, un mayor grado de relevancia biológica, expresa Michael Korkin de Genobyte.

 

 

El cerebro de un gato

 

El cerebro consiste en una estructura neuronal artificial en red capaz de modificar sus conexiones por sí misma –hardware evolutivo- de modo de encontrar la forma óptima de resolver respuestas del gato ante estímulos cotidianos. Por ahora éste prototipo “solo” tiene un millón de neuronas, debiendo llegar a los 100 millones para poder contar con un cerebro más parecido al del gato común y corriente.