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El
trabajo de Turing se remonta a una inquietud filosófica-matemática acerca del
problema de la “decidibilidad” o o viabilidad
de resolver en forma lógica los problemas de las matemáticas, postulado por
el matemático Alemán Davis Hilbert en el año 1928, a saber:
¿Existe
un procedimiento por el cual pueden responderse todas las cuestiones
matemáticas?
En
1936, un matemático británico, Alan Turing, publica un ensayo titulado: “Acerca
de Números Computables con una Aplicación al Problema de le Decidibilidad” (de
Hilbert). En ese ensayo, introduce su máquina “pensante” primitiva, madre de la
ciencia de la computación.
Turing demuestra que
problemas computables pueden ser resueltos por una máquina con una cinta
infinitamente larga, subdividida en pequeñas celdas cuadradas y con un
dispositivo con un número definido de estados capaz de “leer” los símbolos
“escritos” sobre esa cinta. En función del símbolo leído y del “estado” de la
máquina, se puede escribir otro símbolo y modificar el estado de la máquina.
Trivialmente, la máquina puede desplazarse sobre la cinta en ambos sentidos.