Algunas estadísticas
Actualmente es inconcebible el desarrollo industrial y
económico sin un adecuado nivel de creación científica y los países líderes en
materia industrial destinan importantes sumas para el desarrollo de la ciencia
y la formación de científicos. El primer paso en ese aspecto es la educación.
Según estadísticas de 1994 de la UNESCO,
Francia gasta
el 5.9% de su PBI en educación (10.8%
del gasto público);
Australia 5.6%
(12.9% del gasto público);
EE.UU 5.4%;
Alemania 4.7% (9.4% del gasto público);
Japón 5.6%
(9.9% del gasto público).
En
cuanto a educación terciaria, según estadísticas de UNESCO para 1996, en
EE.UU., de la población capacitada para acceder a la educación terciaria, lo
hizo el 80.6%, en Australia el 75.6%, en Francia 52.2%, Alemania 45.3% y Japón
42.7%.
Los gastos públicos en ciencia y tecnología en los países
más desarrollados como EE.UU., Alemania, Japón o Australia superan en algunos
casos los PBI o Producto Bruto Interno de los países más pobres. A estos gastos
públicos se le suman además los gastos privados llegando a sumas muy
importantes.
En el
caso de EE.UU., por ejemplo, solo la National Science Foundation (agencia
independiente del gobierno) para el año 2000 ha solicitado un presupuesto de
3.950 millones de dólares (5.8% mas alto que el de 1999) – esto sería parte del
“Fondo para Investigación en el Siglo XXI” de la administración nacional.
En
Alemania los gastos de Fraunhofer-Gesellschaft (asociación de investigación) en
1997 fueron de aproximadamente 1.300 millones de marcos alemanes (de los cuales
2/3 provenían de contratos industriales y proyectos de investigación
financiados con fondos públicos).
En
Francia el CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica) en 1999 tenía un
presupuesto de 15.506 millones de francos.
La
industria de la ciencia es sumamente competitiva y con frecuencia se dan casos
de espionaje o de “drenaje de cerebros”. Los montos involucrados en los
proyectos de investigación son en algunos casos muy importantes y sus
resultados pueden afectar a muchos sectores económicos (por ejemplo la cura
para el cáncer afectaría negativamente a todos los involucrados en el
tratamiento tradicional de esta enfermedad).