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Algo de Historia

 

En cierta forma la actividad científica comienza con la aparición del hombre sobre la tierra. El conocimiento del ciclo de las estaciones, del comportamiento de los animales o de las propiedades alimenticias de las plantas es conocimiento científico. Sin embargo, convencionalmente se señalan dos hitos históricos en la evolución de la ciencia.

 

El primero tuvo lugar en la antigua Grecia, a partir del siglo V antes de Cristo. Filósofos como Aristóteles, Tales o Arquímedes se dieron cuenta que el universo se podía comprender. Que su comportamiento estaba regido por leyes generalmente sencillas y que, conociendo éstas leyes,  podía predecirse lo que ocurriría. Esto marca el nacimiento de una típica manera de pensar de Occidente: la especulación, científica y no científica, uno de cuyos pilares modelo es el silogismo hipotético: Si p y q entonces r y de allí la predicción. La ciencia griega dominó Occidente durante más de quince siglos.

 

El segundo hito, que marca el comienzo de la ciencia moderna, coincide con el Renacimiento europeo, en el siglo XVI. Este período estuvo liderado primero por Galileo Galilei y luego por Isaac Newton. Su principal aporte es el énfasis en el carácter matemático de las leyes científicas y el abandono de posturas dogmáticas y religiosas. La revolución científica iniciada por Galileo llevó sucesivamente a la Revolución Industrial del siglo XVIII, al desarrollo de la electrotecnia en el siglo XIX y continúa hasta nuestros días. De los avances científicos depende el desarrollo económico y la riqueza de las naciones.