Introducción
La
palabra ciencia deriva del latín scire (saber) y puede definirse como el
conjunto de las leyes que rigen el comportamiento de la naturaleza, y la
actividad de búsqueda de ese conocimiento.
En este sentido, limitamos la noción de ciencia a las ciencias naturales
como la física, la biología, o la química y excluimos a las ciencias sociales
como la sociología, la política o la economía.
La
actividad científica se puede dividir en cuatro grandes áreas:
1. Ciencias puras.
Es la búsqueda del conocimiento, por el conocimiento en sí, sin tener en
cuenta sus posibles aplicaciones prácticas. Generalmente está a cargo de
universidades y organismos oficiales.
2. Ciencias aplicadas.
Es la búsqueda del conocimiento para su aplicación a fines prácticos. Está a cargo de universidades pero también
de empresas y organismos oficiales.
3. Enseñanza. Es la formación de profesionales de la
ciencia. Está a cargo de universidades, tanto públicas como privadas.
4. Divulgación.
Es la difusión del conocimiento científico a los no especialistas y al
público en general. Puede estar a cargo de universidades, organismos oficiales,
organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación, etc..
La
división es arbitraria y admite, a su vez, subdivisiones. Por otra parte, la
separación entre ciencia pura y aplicada no siempre es fácil de señalar. Un
trabajo de investigación puede parecer muy abstracto al principio pero tener
luego una aplicación práctica de importancia. Hay muchos ejemplos de esto.
La
teoría de la relatividad surgió debido a la intuición de Einstein de que las
leyes de la naturaleza debían tener ciertas propiedades de simetría que la
mecánica newtoniana no presentaba. Esto, que podría considerarse simplemente un
deseo estético de Einstein, dio como resultado una teoría que, entre otras
cosas, explica la relación existente entre masa y energía y por ende el
funcionamiento de las centrales nucleares.
Mucho
más cerca en el tiempo, las investigaciones que le valieron el Premio Nobel al
argentino Cesar Milstein trataban sobre
el mecanismo de las mutaciones celulares, un asunto muy “teórico”. Sin embargo,
esas investigaciones produjeron conocimiento decisivo para el desarrollo de
anticuerpos de uso medicinal.