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Las Finanzas: Papel de USA

 

Editorial extraída del articulo  “Time to sober up” de Hamish McRae , publicado por The Economist, http://www.economist.com acerca de “Las 10 visiones top del Milenio” en el área de finanzas.

 

El primer año del milenio será cauto y sobrio en términos financieros incluso si arranca con un boom inducido por el efecto Y2K. La década pasada ha sido una de las mejores en la que solo apareció la nube de las equidades japonesas, pero los últimos meses de 99 preanunciaron que  nada es eterno y que siempre llega el momento de irse a la casa.

 

El gran logro monetario de la década ha sido el control de la inflación a escala planetaria. Las nuevas tecnologías de las comunicaciones cambiarán el panorama pero aún es temprano evaluar su real efecto y finalmente se apreció la universalidad de la Globalidad y las sorpresas desagradables a quienes no pudieron o no se atrevieron a jugar de acuerdo a las nuevas reglas de juego.

 

Los mercados del 2000 deberán afrontar tres tareas. La primera será juzgar el nivel de inflación que regulará la primera parte del siglo: ¿será del 0 al 2.5% o alcanzará el 3.5% o en cambio veremos una declinación global en los precios?.

 

La segunda es evaluar el impacto de la innovación. Al respecto, los mercados financieros han adquirido gran experiencia en el control de los cambios tecnológicos pero habrá que ver en que forma pueden hacer frente a las tecnologías derivadas de Internet: justamente la volatilidad de los precios del 98-99 puede considerarse una falla de mercado.

 

La tercera tarea será evaluar cuán importante ha sido el avance de la Globalidad en si. Al respecto, la pregunta trivial sería: ¿tienen vigencia las cuentas corrientes?. A principios del 99 se puso en duda pero ahora se está reconsiderando, en particular frente al dólar.

 

Esperemos pues ver que tanto la inflación cuanto la deflación tenga un comportamiento global. Lógicamente seguirá existiendo la táctica cortoplacista y la inflación hará subir las tasas de interés, primero para el dólar, luego el eurodólar y finalmente el yen. Pero los rendimientos de los bonos mantendrían su rendimiento hacia fines del próximo siglo aunque algo inferiores a los actuales.

 

La caída relativa de los bonos mantendrá bajas las equidades, las que quizá tendrán una áspera primera parte del año entrante. Las equidades Americanas en particular tuvieron durante el año transcurrido valuaciones estiradas dentro de un mercado "oso". La clave para que un mercado oso no dañe la real economía consistirá en brindar a las acciones un ancla, que podría ser propiciar un escenario de estabilidad continua de precios. Si los bancos centrales mantienen confianza en los mercados los precios de las acciones se mantendrán estables, si por el contrario no la mantienen es de esperarse un año difícil para el mercado de las principales equidades.

 

Como un segundo test esperamos que a fines del 2000 los mercados sean capaces de justipreciar las acciones de la alta tecnología con mucha mayor confianza. La acción decantará parte de los absurdos que hemos presenciado en el 99, pero a la larga reconocerá el efecto positivo de las nuevas tecnologías sobre la industria en general. A medida que los mercados aprecien que los beneficios provienen más de las aplicaciones inteligentes que de los desarrollos demasiado avanzados, buscarán más la sustancia que lo sensacional y formal. Así es de esperar una aproximación más madura a las nuevas tecnologías: los inversores deberán prestar más atención a la rentabilidad que al crecimiento.

 

 

Tercero, imponiendo presiones globales sobre los activos corrientes: clásicamente - hace 10 años- un déficit de efectivo era considerado un signo de debilidad económica. Hoy hasta puede ser considerado un signo de fortaleza - un déficit en cuenta corriente puede sustentar un fuerte crecimiento y una afluencia de capitales, la cual señala confianza en la economía, tanto local como desde el exterior.

 

Si los mercados van a ser más cautelosos tratarán de ver corregidos esos déficit y los Estados Unidos deberían esperar golpes sobre el dólar. Si eso ocurre es de esperar que a las otras anglo monedas les ocurran lo mismo. El eurodólar luego de su parto doloroso llegará a sus dos años de vida con mejor salud pero siempre con problemas. Más saludable porque todo indica una recuperación europea. Con problemas porque una tasa de interés universal implica que dos tercios de la Comunidad Europea tienen tasas incorrectas. Es de prever tensiones entre el núcleo que frenará algo su crecimiento y el efervescente borde que tenderá a crecer. El yen tendrá una inesperada estabilidad y habrá una recuperación gradual de la confianza en los mercados emergentes.