El juego de la bolsa

 

El componente sicológico: Los inversores generalmente compran acciones confiando que muchos están haciendo lo mismo y similarmente cuando venden. Si compran, la tendencia de la acción será a subir y si venden lo opuesto, produciéndose lo que se llaman “realimentaciones” o “feedback” positivos y negativos. Si hay tendencia compradora aumenta la base de compradores y cuanto más grande esa base más nuevos compradores atraerá si el precio se mantiene y lo contrario ocurrirá si la tendencia es vendedora. Esto ocasiona los clásicos “boom” hacia arriba o hacia abajo de naturaleza exponencial: 1 2 4 8 16 32 ........... o   32 16 8 4 2 1 poniendo un elemental ejemplo binario.

 

La gente comienza a jugar a la bolsa como un juego mas que pensando en una inversión. Quien piensa en inversión tiene seguramente en mente los dividendos mientras que el especulador solo tiene en vista las ganancias de capital o retiro de ganancias, que se define como el beneficio resultante de vender una acción a un precio más alto que el de adquisición, menos los impuestos a las ventas y/o a las ganancias dependiendo del país y las comisiones al corredor de bolsa que realizó la operación por encargo.

 

Rendimientos de las acciones: Los inversores que confían en el pago de dividendos deben tener en cuenta la tradición de la corporación a la que apostaron.  La norma es que solo la grandes corporaciones estables son las que pagan dividendos mientras que las más pequeñas necesitan generalmente reinvertir sus beneficios para continuar su crecimiento.

 

Las acciones que suelen pagar dividendos se denominan acciones de ingresos, acciones de renta  o “income stocks” a diferencia de las generalmente adquiridas para especulación o acciones de riesgo o acciones de crecimiento por “growth stocks”.  En los países de economías más o menos estables pero sujetas a ciclos de la economía más o menos previsibles, se suelen definir las acciones cíclicas que son aquellas que marchan de acuerdo a la marcha de sus economías.