Otras maneras de operar en la
bolsa: creación de pseudo valores
Mercados a futuro: En función de las consecuencias de las apuestas a las subas
y bajas, el tiempo ha ido sugiriendo nuevos valores. Si una acción “pinta” bien
como para crecer durante al menos dos años ¿no sería interesante vender opciones de compra a futuro u opciones de venta a
futuro?. ¡Seguramente que si!.
Si
una acción que hoy está a 50 pesos se estima que va duplicar su valor
anualmente, es decir va a valer 100 al cabo del primer año y 200 al cabo del
segundo, la compañía podría vender un documento comprometiéndose a venderla a
digamos 100 pesos y garantizar su precio por dos años pero cobrando por ese
derecho un determinado precio, digamos 10 pesos. Luego estos certificados
podrían ser comercializados en el mismo mercado de la bolsa.
Este tipo de seudo valor generado
sobre la base de un valor primario se convierte a la larga en un valor
intercambiable y por lo tanto
comercializable, formando parte de lo que en algunos países denominan mercados a futuro.
Venta de cortos: Otra forma que surge especulativamente sería tomar prestado un valor primario, por ejemplo una acción,
adquiriendo el derecho a usarla durante un
cierto tiempo preestablecido. Se supone que al cabo de ese tiempo debe
devolverla pero durante el período “de gracia” podría por ejemplo venderla “en
baja” para volver a adquirirla antes de terminar el período de gracia a un
precio mucho menor beneficiándose con la diferencia.
Para que éste tipo de especulación
tenga sentido el especulador debe estar seguro de apostar a acciones en segura
baja. A éste tipo de juego se lo denomina jugar a vender
cortos, del Inglés “selling shorts”.
Nota: Para la venta
corta el inversor debe gestionar una cuenta con un agente de bolsa y con esa
garantía tomar prestadas acciones por un cierto período de tiempo pagando por
ello un interés y una comisión. Si la acción está en baja la vende lo más
rápido posible y con ese dinero espera el máximo tiempo posible hasta
comprarlas por el menor precio posible devolviéndoselas al agente de bolsa, en
una operación denominada “cubrir la posición corta”.
Adquisición a término o “warrants”: En la otra variante el inversor compra “warrants” u
opciones de adquisición de acciones a término garantizadas, por ejemplo pagando 5$ por el derecho de
adquirir una acción al valor de 20$ durante un año, si apuesto a que esa acción
va a subir abruptamente de precio. Si antes del año la acción sube a 40$ y
estimo que se detiene el proceso alcista puedo proceder a “ejercer mi derecho”
comprando acciones a 20$ y vendiéndolas a 40$ con lo cual obtengo una ganancia
bruta de (40 – (20 + 5)) = 15 pesos por acción. A su vez estos seudos valores
convertidos de hecho en nuevos tipos de valores pueden ser cotizados en la bolsa.
Nota: Como en todo juego hay trucos y trampas que solo los jugadores muy
experimentados pueden sortear, por ejemplo su un inversor juega a los cortos y
las acciones suben en lugar de bajar puede verse obligado a comprar en alta
perdiendo dinero y contribuyendo además a hacer subir aún más el valor de la
acción por realimentación positiva, como ya hemos descripto más arriba.
Comprar sobre la base de margen: Otra alternativa surge cuando los inversores están ansiosos
por invertir en acciones que están seguros que van a subir o necesitan disponer
de suficiente dinero para comprar en baja cuando una acción de buen futuro al
mediano o largo plazo ha llegado a su piso.
Supongamos que tenemos una buena cuenta con un agente de bolsa pero no
contamos con suficiente dinero para adquirir unas acciones que nos atraen.
Si uno quisiera adquirir 300
acciones a 50$ cada una necesitaría 15.000$ y si luego las vendiera a razón de
100$ la acción estaría obteniendo un beneficio bruto (decimos bruto pues no
estamos teniendo en cuenta pago de intereses y comisiones) de 15.000$ pero
sobre una inversión de 15.000$ es decir obteniendo el 100% de ganancia. Si en cambio uno pudiera conseguir prestado
7.500$ durante el período comprendido entre la compra y la venta, con retiro de
ganancias, podría obtener una ganancia de 15.000$ pero con una inversión de
solo 7.500$ es decir obteniendo un rendimiento del dinero propio del 200%. Si
uno tuviera un socio debería compartir la ganancia con el pero si uno consigue
ese dinero, pagando un interés y una comisión, no compartiría la ganancia con
nadie.
He ahí la clave del negocio
denominado comprar sobre la base de margen, del Inglés “buying on margin”. Veamos como se
instrumenta ésta idea financiera.
Efecto palanca – “Leverage”: Lo que uno está haciendo es en esencia “potenciar” o
ejercer un efecto palanca sobre la inversión (del Inglés “leverage”). Para ello, el
inversor debería contratar una cuenta para girar sobre ella, digamos
equivalente a poder girar en rojo en una cuenta bancaria corriente, denominada cuenta marginal con
su agente de bolsa, tratando de mantener un balance mínimo pues va a pagar
intereses sobre el total de giro acreditado o sobre el total prestado de
acuerdo al tipo de contrato.
Con esos fondos disponibles puede
pedir prestado hasta el 50% del precio de las acciones para sus
adquisiciones. El inversor no está
obligado a devolver el préstamos hasta concretar la venta de sus acciones y no
tiene que compartir sus potenciales beneficios. Este tipo de operación es típicamente definido como especulación pues
se obtienen beneficios usando el dinero de otros pagando por ese dinero un
interés, permitiendo ejercer una importante acción financiera con poco capital,
de ahí el nombre de “palanca” o potenciación de la inversión propia.
¿Es riesgoso éste tipo de operación?: ¡sí, altamente riesgoso!. Pero para eso están siempre las coberturas de riesgo,
justamente para “aplanar” los riesgos, diluyéndolos o compartiendo la inversión
con otros valores a costa de disminuir la utilidad. El prestador seguramente va
a intentar disminuir también su riesgo e incrementar su ganancia y para ello
puede crear el siguiente mecanismo: si el valor de la acción en cuestión
disminuye demasiado, digamos al 75% de su valor original puede pedirle al
inversor que incremente su dinero en la cuenta (en Inglés “margin call”) y si
el inversor no puede hacerlo (no responde al “call” o en Inglés no hace frente
a “meet the call”), obligarlo a cancelar la deuda por completo. Veamos su instrumentación.
Si el inversor compró acciones por
15.000$ y su valor disminuyó a 9.000$, el prestador puede obligar al inversor a
reponer en la cuenta lo que falta para tener cubierto el 75% de su valor, es
decir, obligarlo a depositar 11.250 – 9.000 = 2.150 y si no puede hacerlo
obligarlo a devolver el dinero.
Nota: ésta medidas no
son cabalísticas ni dependen de la arbitrariedad de los actores del mercado de
capitales sino de la acción reguladora de los gobiernos para evitar crisis
agudas. De terribles experiencias financieras surgen esos valores del 50% y del
75% citados en estos ejemplos.
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