En la vieja China, todas las posibles situaciones humanas y cósmicas
eran ocho, que se representaban sobre un octógono denominado
Pa kua, rodeado por ocho "trigramas" o conjunto
de tres elementos binarios representando el Yang y el Yin
de la concepción monádica de su filosofía.
El Yang, o componente masculino y denso, era representado por
un segmento sólido, mientras que el Yin, era representado
por un segmento partido en dos partes. Un trigrama es pues un
conjunto de tres de estos símbolos elementales mediante
los cuales pueden representarse justamente las ocho posibilidades
arriba mencionadas. Los cuatro "elementos" que ocupaban
en el octógono los vértices (o lados) principales,
correspondiéndose a su vez con las cuatro estaciones y
los cuatro puntos cardinales elementales eran: el cielo, la
tierra, el agua y el fuego. Los vértices intermedios
eran ocupados por: el trueno, la montaña, el viento
y el lago.
A continuación se muestra una configuración
típica:


A diferencia nuestra, los chinos ubicaban el Sur, al que hacían
corresponder con el verano, en la parte superior de los gráficos
y el oeste, al que hacían coincidir con el otoño,
a la derecha. Los principios y las propiedades contrapuestas,
se ubicaban diametralmente opuestas en el octógono y lo
mismo sucedía con las estructuras de los correspondientes
trigramas, lo cual otorga al Pa Kuan una extraordinaria armonía
y simetría.
No debemos, con criterio simplista, tratar de interpretar esta
lógica binaria comparándola con la de nuestro sistema
de numeración binaria , pues el sistema Chino agota la
combinación dual en base a la simetría y nuestro
sistema de numeración binaria nada tiene que ver con la
simetría espacial. Al estudioso de las simetrías
de la naturaleza, le recomendamos que trate de encontrar analogías
con otros sistemas de codificación binaria, empleados por
ejemplo, en lógica matemática y en comunicaciones.
Una matriz de todos las 64 combinaciones posibles de los ocho trigramas o "hexagramas" del I-Ching puede encontrarse
en nuestra Matriz de Hexagramas del I-Ching
La combinación de dos trigramas o hexagramas da lugar pues a
64 combinaciones posibles, que se hacen corresponder con cada
uno de las 64 predicciones y situaciones posibles del I-Ching.
Así, el hexagrama 27, correspondiente al
concepto chino I, se conforma con los trigramas
(Yyy) e (yyY) dando lugar al hexagrama YyyyyY,
como puede fácilmente verificar el cibernauta a quien invitamos
también a salvar esa matriz y tratar de encontrar la
lógica de su simetría.
El razonamiento de generación de las situaciones complejas
"hexagrámicas", a partir de las elementales "trigrámicas",
es de una notable sencillez y síntesis, que podríamos
calificar de poética: por ejemplo, el trigrama YyY del
fuego, superpuesto sobre el trigrama yyy de la tierra,
es símbolo de progreso: (YyYyyy = "progreso",
ver hexagrama 35), pues fuego equivale a su vez al concepto pegarse,
adosarse, apoyarse, mientras que la tierra es sinónimo universal
de receptividad, madre tierra, materialidad, la "hembra misteriosa"
del taoísmo, y por consiguiente, la amalgama de estos dos
conceptos era para los Chinos el sol en su marcha sobre
la tierra y símbolo del progreso.
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