| El camino de Costa Rica no fue tan fácil
como se podría imaginar, pese a ganar la regalía
de entrar directamente en la fase semifinal de las eliminatorias
de CONCACAF por haber disputado un Mundial en Italia ´90.
Empezó la eliminatoria con una derrota en contra de Barbados
por 2-1, la mayor vergüenza en la historia del fútbol
costarricense.
Con la derrota, el equipo cambió a su entrenador por
el brasileño Alexandre Guimarães, quien disputó
el Mundial de 1990 como reserva de Costa Rica, y las cosas
pintaron mejor. Aún así, el equipo enfrentó
la tensa situación de un juego de desempate, en Miami,
en contra de Guatemala. Costa Rica venció por 5-2 y
llegó a la fase final, en la cual seis países
(Estados Unidos, México, Honduras, Jamaica y Trinidad
Tobago), además de los costarricenses, disputarían
tres lugares para asistir al Mundial.
Jugando con un esquema táctico 3-5-2, y con un eficiente
trabajo de los laterales en apoyo a los delanteros, Costa
Rica fue mejorando poco a poco en la última fase. Su
punto culminante fue la victoria de 2-1 sobre México
en el Estadio Azteca, la primera de un equipo de la CONCACAF
en la catedral del fútbol mexicano. El equipo de Alexandre
Guimarães fue tan superior a los rivales que su clasificación
para el Mundial ocurrió con tres partidos de anticipación.
El 5 de septiembre del 2001, el triunfo de 2-0 sobre Estados
Unidos en San José dio el pase a los centroamericanos.
Costa Rica no perdió los partidos restantes: quedó
0-0 con México y venció 2-0 a Trinidad Tobago
y 1-0 a Jamaica, ambos partidos como visitante. Terminó
las eliminatorias en la primera posición, con 23 puntos,
seis más que México y Estados Unidos, los otros
calificados para el Mundial.
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