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Sabado 25 de marzo del 2017
 
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Comienza la Polémica
Una opinión del lado Cristiano: ¿La cara de Jesús se parecía a la de Arafat?

Extraído de un artículo denominado "Buscando la Cara de Jesús" escrito por Kate Blain en el sitio http://www.global2000.net/evangelist/archive/htm/0327look.htm y que expresa:
Si Usted quiere ver la cara de Jesús mire la cara de Yasir Arafat. Es importante reconocer que Jesús probablemente se pareciera más a Arafat que a usted o a mí, expresó el Profesor Asistente de Estudios Religiosos del Colegio de Santa Rosa en Albany, USA, Dr. David Matzko.

El probablemente podría parecerse a un Judío Palestino.
Mientras Jesús probablemente tuviera largos cabellos y barba, popular entre los hombres Judíos de Su tiempo, varios expertos están de acuerdo en que El no tenía mucho en común con nuestro arquetipo de cabellos rubios y ojos azules, tan frecuente de encontrar en el arte religioso.

Ciertamente El no era lo que podríamos llamar una persona blanca, explicaba el Rev. Roger Karban, un académico y columnista sobre Sagradas Escrituras de El Evangelista de Illinois. Es muy probable que fuera un individuo de piel más bien oscura

En cuanto a su contextura física, Jesús ha sido siempre imaginado como majestuosamente elegante en su aspecto y en sus movimientos. Al respecto, Karban cree que era más bien una persona de estatura normal: en los tres Evangelios Sinópticos, Judas intenta describirlo en su traición ante las autoridades:

En la época del mes en que Jesús fue arrestado, supuestamente había Luna llena. Si Jesús hubiera estado dotado de tales características majestuosas podría haber sido reconocido incluso de noche. Karban continúa con sus especulaciones sugiriendo que habiendo estado en presencia de las autoridades durante varios días no eran capaces de reconocerlo a simple vista.
Luego de su resurrección, agrega Karban, los Evangelios hablan de Jesús como habiendo cambiado tanto que sus discípulos no lo reconocían, hasta el momento en el que partió el pan con ellos.

Como símbolo del hombre corriente, es lógico que tratemos de imaginarlo a semejanza nuestra e idealizado dentro de los parámetros de nuestra cultura. Robert Sheard, autor de "Una Introducción a la Creencia Cristiana" expresó a El Evangelista que tendemos a imaginar a gente como Jesús a través de nuestros propios ojos. Mientras que es importante recordar que Dios se convierte en humano a través de una sola persona, varios teólogos coinciden en observar que dejarnos fascinar por la apariencia de Jesús podría conducirnos a distraernos en la exploración profunda de sus mensajes.

El Dr. Matzko dice que un buen ejemplo de esto último es lo que está ocurriendo con el Manto Sagrado o Túnica de Turín. Aún habiendo sido demostrado científicamente que ese manto no habría sido Su sudario, mucha gente continúa creyendo que lo fue. Probablemente nunca sepamos como fue realmente la apariencia de Jesús. Sus iniciales seguidores creían que se había elevado al Cielo y que estaba vivo entre nosotros. Karban explica: ellos no estaban fascinados con Su imagen. Así, se encuentra en muchas expresiones artísticas del primitivo Cristianismo, por ejemplo en las catacumbas, a Jesús con cabello corto y sin barba, destruyendo lo que sería el prototipo del Jesús histórico.

Pensar que Jesús es alguna persona ideal es para Karban una vergüenza y eso nos aleja de buscarlo en nosotros mismos.



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