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Sabado 13 de marzo del 2010
 
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Fuentes: 1) Monasterio; 2) Abadía de Santa María, Colombia.

EL MONASTERIO

 

Ut in ómnibus gloficétur Deus

(R.B. 57,9)

ABADÍA DE SANTA MARÍA (COLOMBIA)

SAN BENITO DE NURSIA

SAN BENITO, LA REGLA Y SU MENSAJE

ESTRUCTURA DE LA REGLA

LA VOCACIÓN MONÁSTICA

SINTESIS HISTORICA DEL MONACATO

Orden benedictina

Reforma cluniacense

Reforma cisterciense

LA CONFEDERACION BENEDICTINA

CONGREGACIONES

CONGREGACION "SUBLACENSIS"

HISTORIA DE NUESTRO MONASTERIO

LA JORNADA MONASTICA

LA RECEPCION DE LOS HUESPEDES

Links Monasticos




ABADÍA DE SANTA MARÍA

"NADA ANTEPONER AL AMOR DE CRISTO"

(San Benito, Regla de los monjes, cap. 4)

PAZ Y GOZO EN EL ESPÍRITU DEL SEÑOR JESÚS.

 

La comunidad de Santa María de Envigado (Colombia) pertenece a la Orden Benedictina, y tiene como norma de vida la Regla de los monjes escrita por San Benito de Nursia a mediados del siglo V dc. Es uno de los monasterios integrantes de la Congregación Benedictina de Subiaco y dentro de ésta pertenece a la Provincia Española. El monasterio donde habita la comunidad de Santa María de Envigado está ubicado en una zona campestre del municipio, perteneciente al Área Metropolitana de la Ciudad de Medellín del Departamento de Antioquia, y esta en la juridicción eclesiástica de la Arquidiócesis de Medellín. En la actualidad la comunidad monástica está integrada por 26 monjes, entre Profesos Solemnes, Juniores, Novicios y Postulantes, los cuales dedican la mayor parte de su vida a la oración, especialmente litúrgica, al trabajo en un Colegio de apróximadamente 800 alumnos, al trabajo manual en sus diversas formas, y al estudio en diversas áreas del saber; así como también a la labor pastoral por medio de Ayudas a familias de escasos recursos, becas de estudio, Capellanías, Charlas de espiritualidad y a la atención de los huéspedes que llegan a la Hospedería de Monasterio.

SI OYÉREIS HOY LA VOZ DE DIOS, NO ENDUREZCAIS VUESTROS CORAZONES"

(Regla de San Benito, prólogo)

Para "buscar a Dios", llamamos a la puerta del monasterio. No es el miedo ni la comodidad o la huida de las responsabilidades sociales.

La vida en el monasterio discurre entre el tiempo dedicado a Dios, mediante la oración litúrgica de toda la Comunidad, la cual se desarrolla en la Iglesia donde nos reunimos para cantar las alabanzas del Señor; y el Trabajo, sea en el Colegio, pastoral, intelectual, manual o alguna otra labor dentro del Monasterio, así como el mantenimiento normal de los edificios monásticos. Esto forma parte integrante de nuestra realización humana, lo cual también nos permite cubrir nuestras necesidades.

Otros espacios del día nos encontramos directamente con Dios en la soledad de la celda. Soledad y Vida Comunitaria, Oración y Trabajo, cubren la jornada del monje.

A quienes deseen acercarse al Monasterio, conviene que sepan que se trata de un lugar donde la Oración el Trabajo y la Vida en Comunidad son imprescindibles y esenciales para el desarrollo de la vida monástica. volver al inicio




SAN BENITO DE NURSIA

PADRE DE LOS MONJES DE OCCIDENTE

PATRONO DE EUROPA

En el libro II de sus Diálogos, el papa San Gregorio Magno (540-604) relata cómo un joven que estudiaba en Roma a finales del siglo V d.c., oyó la voz de Señor. Entonces, dejándolo todo, siguió a Cristo, e imitando a los antiguos monjes fué a vivir con Dios en la soledad de una cueva en Subiaco. Este joven, llamado Benito, nació hacia el año 480 en Nursia. Su hermana Escolástica había sido consagrada a Dios desde su infancia. Al cabo de tres años de vida solitaria, Benito decidió compartir el don recibido con otros jóvenes que se acercaban a él, y funda entonces en Subiaco varios monasterios. Basándose en el Evangelio, en la sabiduría de los antiguos monjes y en su propia experiencia, organiza y dirige la vida monástica de estos monasterios. Cerca del año 529, se traslada a Montecasino donde funda un nuevo monasterio, en el cuál residirá hasta su muerte. Allí ejerce gran influencia en sus discípulos y sobre toda la región vecina. Es allí también donde escribe una Regla para monjes, que con el tiempo llegaría a ser la Santa Regla, maestra del monacato cristiano occidental.

Esta Regla, escrita para monjes cenobitas, es decir que viven en comunidad, consta de un Prólogo y 73 capítulos. En ella está admirablemente sintetizada toda la tradición monástica. La Regla ordena toda la vida de los monjes, orientándola hacia la oración, encuentro personal e íntimo con Dios. En el último capítulo de su Regla, San Benito nos muestra el alcance de la misma: "mínima regla de iniciación", que es, sin embargo, un instrumento poderoso para transformar los corazones, imitando a Cristo y agradando a Dios, y que lleva a quienes la practican fielmente a las puertas del encuentro amoroso con Dios. San Benito y su Regla están de tal modo unidos que "si alguien quiere conocer más profundamente su vida y sus costumbres, podrá encontrar en la enseñanza de su Regla todas las acciones de su magisterio, porque el santo varón en modo alguno pudo enseñar otra cosa que lo que él mismo vivió". (Diálogos II, 36).

En toda Europa surgen monasterios, mientras nacen nuevas familias religiosas, inspiradas también en la Regla benedictina: Camaldoli, Valleumbrosa, los Silvestrinos, Monte Oliveto. Pero de todas ellas, la llamada a desempeñar un papel preponderante es el Cister. Fundado por San Roberto en 1098, se afianza y expande con San Bernardo de Claraval (1090-1153), el cual le da su contenido doctrinal y su definitiva cohesión como Orden, extendida muy rápidamente por toda Europa.
En 1215 el IV Concilio Lateranense prescribe reuniones trienales de los abades de monasterios de una misma provincia, y visitas periódicas para velar por la observancia. El papa Benedicto XII reagrupa a los monasterios en provincias. Las primeras Congregaciones Benedictinas que se formaron son: Melk (Austria), Sta. Justina de Padua (Italia), Bursfeld (Alemania), Valladolid (España), Pannonhalma (Hungria). EI Concilio de Trento (1563) da a estas Congregaciones un carácter jurídico, y además establece normas sobre el noviciado y las visitas canónicas. En 1618 se erige la Congregación de San Mauro en Francia. En esta época surge una nueva reforma dentro del Cister: la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia, más conocida como Trapenses. El abad Rancé propugna en el monasterio de La Trappe, Francia, un retorno a la letra de la Regla de San Benito, en un espíritu de penitencia, oración y trabajo manual.
Hacia finales del S. XVIII y durante el XIX se lleva a cabo en Europa la paulatina supresión de las órdenes religiosas. Pero en la primera mitad del S. XIX comienza la restauración de la vida benedictina. En 1833 Prospero Gueranger restaura la abadía de San Pedro de Solesmes. Juan Bautista Muard funda la Pierre-qui-Vire en 1850. Los hermanos Plácido y Mauro Wolter ocupan Beuron en 1863. Junto con las restauraciones de los monasterios se crean las nuevas Congregaciones.
En Italia Pedro Casaretto realiza la reforma de los monasterios, obra encomendada por el papa Pio IX, y se encuentra en el origen de la Congregación de Subiaco. En 1884 se erige la Congregación de Santa Otilia. Entre 1841 y 1881 se Ilevan a cabo las fundaciones en los EE.UU, tanto de benedictinos como de cistercienses. EI papa León XIII va a dar nueva fuerza a este movimiento con la creación de la Confederación Benedictina en 1893, a cuyo frente, como signo visible de unidad, coloca al Abad Primado. El mismo Pontífice restaura el Colegio de San Anselmo (Roma), fundado por Inocencio XI en 1687, y desde entonces es sede del Abad Primado y casa de estudios para la Confederación.

(Extractos del folleto: Busca la paz, y síguela, Buenos Aires, Abadía de San Benito, 1980)

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SAN BENITO, LA REGLA
Y SU MENSAJE

En el año 1964 el Papa Pablo VI proclamó a San Benito patrono de Europa. Al hacerlo estaba señalando el papel central que tuvo la Regla de los monjes, escrita por San Benito, y la vida monástica inspirada en ella, en la configuración del mundo de Occidente, no sólo en su dimensión espiritual, sino en sus mismas actividades e instituciones sociales, desde la familia hasta la organización civil. Esta vitalidad que encierra la Regla de San Benito es fruto de su doble enraizamiento en las Sagradas Escrituras y en la tradición viva de la Iglesia.
San Benito de Nursia vivió entre los años 480 y 547, en un período fundamental de la historia de la Iglesia. En medio de la gran desorientación que significó la caída del Imperio Romano, la vida y la obra d San Benito se presentan como una guía para la nueva civilización que comienza a nacer, fruto del encuentro de pueblos y mentalidades muy diferentes.
La fundación del monasterio de Montecasino hacia el año 529, y la redacción de la Regla de los monjes, algunos años después, fueron dos pasos decisivos en la presentación del monasterio como una "escuela del servicio del Señor", en la cuál Cristo es la única roca firme sobre la que el hombre puede edificar cualquier proyecto, tanto interior como exterior. Es con esa imágen que San Benito comienza su Regla, y de ese modo Cristo pasa a ser verdaderamente la "piedra angular" que sostiene toda la edificación de la comunidad monástica. La existencia del monje no se explica sin una relación personal con Cristo. Esa es la verdadera clave para la lectura de la Regla, y también para conocer en profundidad a San Benito de Nursia. volver al inicio



ESTRUCTURA DE LA REGLA

  • INTRODUCCION: Prólogo de la Regla
  • CONSTITUCION DEL MONASTERIO: Los monjes; El Abad; El Consejo de hermanos
  • EL ARTE ESPIRITUAL: Instrumentos del arte espiritual; La obediencia; El silencio; La humildad.
  • LA ORACION LITURGICA: Ordenamiento del Oficio Divino; El modo de salmodiar; La reverencia interior
  • ORGANIZACIÓN COMUNITARIA: Régimen comunitario: Las decanías, Los dormitorios; La disciplina regular: Capítulos 23-30; Los bienes del monasterio: El Administrador, Las herramientas, La desapropiación, Recibir lo necesario; La mesa comunitaria: Los servidores, Trato de los enfermos, Los ancianos y niños, El lector semanal, La medida de la comida, La medida de la bebida, Horario de las comidas; Final del día - Completas; El orden penitencial: Capítulos 43-47; Trabajo, lectura, oración: Trabajo y lectura, La Cuaresma, En el trabajo o de viaje, Los que no van lejos; Oratorio del monasterio.
  • EL MONASTERIO Y EL MUNDO: Recepción de los huéspedes; Recibir cartas o regalos; Ropa y cosas personales; Mesa del Abad y huéspedes, Actividades artesanales.
  • CRECIMIENTO DE LA COMUNIDAD: Ingreso en la comunidad; Candidatos clérigos; Candidatos monjes; Los monjes sacerdotes; Orden de la comunidad; Elección del Abad; Nombramiento del Prior.
  • PRIMERA CONCLUSION: Los porteros - La clausura


  • COMPLEMENTOS A LA REGLA: Monjes de viaje; Obediencia en , podríamos decir de punto
    muerto, para empezar a moverse deberá vencer las inercias y las resistencias que lleva en sí mismo y las que puede encontrar fuera. Esta ley se aplica a la vocación monástica, que es llamada a un movimiento, y una pregunta obvia es la siguiente: ¿cuáles son las resistencias que tendrá que vencer quien decida orientar su vida por los caminos del evangelio, fijando su estabilidad en aquella congregación que san Benito llama la escuela del Divino Servicio? Estas resistencias se presentan en forma de atracciones, y de seducciones las cuales el joven puede desdeñarlas o aceptarlas.

Pero a pesar de ello no debemos pararnos en lo superficial, en aquello de que se aprovechan la publicidad y la propaganda para deslumbrar a la gente y así atraerla, pues en medio de ésto, los jóvenes pueden ser tocados en profundidad, y atraídos por grandes ideales. La vocación a una vida que tiene como condición señalar unos caminos distintos de los corrientes a estas grandes aspiraciones encontrará resistencias muy serias en aquellos jóvenes, muchachas o muchachos, que nos encantaría que llamasen a nuestras puertas, por lo buenos, por lo sensatos, por lo generosos que son, y que son capaces de oír también la voz de Dios. Pero no llaman.

Cabe tener también en cuenta, que para seguir los caminos del servicio al hermano y la oración la única opción no es la vida religiosa. Hoy en día existen multiplicidad de comunidades o grupos que en diversas maneras conducen a al hermano y a Dios.

Muchos jóvenes de hoy se sienten atraídos por grupos cristianos nuevos, pero que, ello no obstante, los monasterios siguen atrayendo. Atracción equivale aquí a llamada, o a vocación. La llamada es doble: Jesús llama a algunos a su seguimiento; otros piden a Jesús que les acepte. En ambos casos el centro de atracción era Jesús, su palabra, su mirada, su gesto, su fuerza de fascinación. Jesús atraía y llamaba, o llamaba primero y luego atraía; el orden no tiene mayor importancia. Nosotros podemos atraer y luego llamar, o llamar y atraer después. Jesús tuvo que decir no a algunos de los atraídos, y nosotros tendremos que saber decir no a algunos de los que se nos acercan.

Evidentemente que no todos los jóvenes son así. Si nos fijamos en la vida civil y política es fácil notar otro tipo de juventud, con ciertos tintes de intolerancia, con un claro rechazo de la piedad. Esto puede deberse al miedo que domina a la gente joven, en la inseguridad que les angustia y también a una falsa imagen del hombre, y en el ámbito cristiano también en una falsa imagen de Dios.

Otro punto a tener en cuenta es las falsas ideas que hay sobre la opción monástica por una falta de contacto directo con nosotros, o por unos contactos poco oportunos, muchos jóvenes tendrán de nuestra vida un conocimiento muy desfigurado, una opinión poco favorable, recibida frecuentemente del ambiente en que viven, de lo que oyen y ven en comentarios, filmes, novelas. La idea que se habrán hecho de la opción monástica, de la vocación de clausura como algunos la llaman, y de sus motivaciones no es muy halagüeña.

Por último, San Benito es radical cuando señala como condición única para la admisión la actitud del candidato de buscar realmente y solamente a Dios. Digo radical, porque va a la raíz cristiana: la búsqueda de Dios, el seguimiento de Jesús, no anteponer nada a su amor. No puede poner otro cimiento a la llamada cimiento a la llamada monástica que el de toda vocación cristiana: buscar a Dios.

 

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Tel. (94) 313-40-66 - Fax (94) 313 15 62.

Apdo. Aéreo 80982

Envigado (Ant.)

alcuino@usa.net

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SINTESIS HISTORICA DEL MONACATO

Este modo de vida nació en Oriente, en Siria y en Egipto, con el propósito de fomentar entre los cristianos la vida eremita fundamentada en los ideales ascéticos. Hacia el año 300 san Antonio Abad se retiró al desierto para practicar la vida solitaria del ermitaño, también llamada anacoretismo. Le siguen otros, como Pacomio que es el primer eremita que fundó una colectividad monástica cerca de Tebas para perseguir conjuntamente la vida ascética y alcanzar la perfección espiritual. A lo largo del siglo IV el movimiento monacal se extendió, desde Egipto, por todo Oriente. Durante el siglo V, en el concilio de Calcedonia, los obispos adquirieron autoridad sobre los monasterios de sus diócesis y los votos monásticos pasaron a tener vigencia perpetua. En Occidente, los dos puntos claves en el desarrollo del monaquismo estuvieron en Irlanda-Inglaterra e Italia. Monjes irlandeses actuaron en Inglaterra y desde allí en el resto de Europa del norte: San Columbano y sus discípulos evangelizaron parte de las Galias donde fundaron numerosos monasterios durante los siglos VI y VII (Luxeuil, Saint Gall, etc.); en las tierras germanas fueron los monjes anglosajones, entre ellos San Bonifacio, los que durante el siglo VIII evangelizaron a los invasores bárbaros. volver al inicio



Orden benedictina.

La orden que alcanzó un mayor desarrollo en Occidente fue la benedictina fundada por San Benito de Nursia, hacia el año 529 en el monasterio de Monte Casino (Campania). La regla que San Benito dio a sus monjes vino a convertirse en el marco referencial de la vida monástica occidental. A las tradiciones del monaquismo antiguo unió nuevas normas disciplinares, tales como: la obligación de residir en comunidad en el monasterio frente a la vida errabunda de los ascetas primitivos; la regla de la comunidad exigía el cumplimiento de tres votos (pobreza, castidad y obediencia, entendida ésta como sumisión al abad); quizá lo más característico de la orden benedictina fue la importancia concedida al trabajo manual, equiparable a la oración como instrumento para alcanzar la santificación personal. San Benito dividió el tiempo entre los siete oficios divinos y la obligación de desarrollar un trabajo, físico o intelectual, durante varias horas al día, adoptando la máxima de «ora et labora». Los monasterios debían ser autónomos en la cobertura de sus necesidades, convirtiéndose así en factorías de los artículos de consumo derivados del ejercicio de la agricultura, la ganadería y viticultura. Construidos en el campo, entre los latifundios y las tierras de cultivo de los germanos, los monasterios se convirtieron en centros de evangelización, en granjas altamente productivas y en los únicos centros culturales de la época. Cuando llegaron los tiempos de crisis, durante el siglo X, los monasterios fueron el refugio de salvación de la vida feudal. Además los monasterios tenían el cometido de atender las necesidades espirituales y culturales de los monjes y feligreses. La enseñanza fue una de las tareas más importantes desempeñada por los monjes benedictinos, los monasterios se convirtieron en centros de cultura donde se estudiaba y conservaba la historia y la literatura antiguas, se redactaban crónicas y se copiaban textos.

Las bibliotecas de los monasterios recogieron los pocos manuscritos que quedaban de la cultura romana, los cuales fueron copiados detallada y minuciosamente por los monjes en los «scriptoria».

La regla de San Benito de Nursia se difundió por toda Europa, sobre todo después de que, gracias a la protección de San Gregorio Magno y de Carlomagno, se declarará obligatoria dicha regla benedictina en todos los conventos del reino franco. La influencia de la Iglesia, en las cortes de los monarcas germanos y en las capas populares, dio una gran unidad religiosa a la sociedad europea occidental cada vez más ruralizada y dominada por los grandes señores feudales. En este contexto la Iglesia emergió como poder que unifica, catequiza y enseña, produciendo además, dentro de una mentalidad cristiana, las primeras formas culturales y artísticas, en cierto modo independientes de la herencia romana. volver al inicio



Reforma cluniacense.

Durante los siglos X y XI se produjo un impulso reformista de la vida monacal que pretendió contrarrestar la corriente secularizadora de la vida monástica que el feudalismo eclesiástico estaba potenciando entre el clero regular. Frente a esta tendencia, y ante la permanente ingerencia de los señores feudales laicos que pretendían ejercer un control jurisdiccional sobre los conventos situados en sus territorios, surgió el movimiento cluniacense que partió de la abadía de Cluny, fundada en el año 910, por el duque de Aquitania -Guillermo el Piadoso-, desde donde se propugnó, además de una reforma en los aspectos económicos y administrativos de los monasterios benedictinos, una dependencia exclusiva de la jerarquía eclesiástica, fundamentalmente del papa, abandonando la dependencia feudal de los señores jurisdiccionales, bien sean obispos y señores laicos, intensificando la implantación de una disciplina estricta y el reconocimiento del abad como la única autoridad monástica. Durante estos siglos el monasterio de Cluny se convirtió en el centro de la orden benedictina que extendió su reforma a más de 200 monasterios dispersados por toda Europa, desde España hasta Escocia y Polonia. Otras reformas que aspiraron a una perfección en la espiritualidad monacal fueron las propuestas por los camaldulenses, orden fundada en el año 1012 por Romualdo de Rávena y por los cartujos fundados por Bruno de Colonia en el año 1084. volver al inicio

 



Reforma cisterciense.

En el año 1098 el abad Roberto de Molesme fundó en Citeux (Francia) la orden del Cister donde profesará a comienzos del siglo siguiente San Bernardo, fundador de la Abadía de Claraval, al noroeste de Francia, desde donde partirá otro gran movimiento reformista del monaquismo, la reforma cisterciense, que pretendió vivir con exigencia absoluta los ideales de San Benito: riguroso ascetismo, piedad y misticismo, sencillez y pobreza en los modos de vida conventual (esta faceta tuvo grandes repercusiones en los aspectos artísticos de la arquitectura medieval). Pronto cayó, a causa de las riquezas, en el relajamiento de la exigencia inicial, dando lugar al nacimiento de nuevas órdenes como por ejemplo la de los trapenses. volver al inicio




LA CONFEDERACION BENEDICTINA

La Confederación Benedictina está formada por 21 Congregaciones y algunos Monasterios extra congregación, con algunos matices en lo segundario o convencional y unidad en lo esencial.

A la cabeza de la Confederación está el Abad Primado, elegido cada ocho años, pudiendo ser reelegido por un periodo de cuatro años, en el Congreso de Abades de la Orden, ejerce una tarea de representatividad pero no de primacía, su residencia esta en el Colegio San Anselmo de Roma. volver al inicio

CONGREGACIONES:

Por datos de fundación; aprobación; admisión en la Confederación:

    • Casinensis (1408)
    • Angliae (1619)
    • Hungarica (1514)
    • Helvetica (1602)
    • Austraica (1625)
    • Bavarica (1684; 1858)
    • Brasiliensis (1827; 1835)
    • Solesmensis (1837)
    • Americano-Casinensis (1855)
    • Sublacensis (1851; 1872)
    • Beuronensis (1873)
    • Helvetico-Americana (1881)
    • Ottiliensis (1884; 1904)
    • Annuntiationis B.M.V. (1920)
    • Slava (1945)
    • Montis Oliveti (1319; 1344; 1960)
    • Vallis Umbrosae (1036; 1090; 1966)
    • Camaldulensis (980; 1074; 1966)
    • Neerlandica (1969)
    • Silvestrina (1231; 1248; 1973)
    • Cono-sur (1976; America Latina)
    • extra Congregationes.

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CONGREGACION "SUBLACENSIS"

La Congregación de Subiaco está presidida por el Abad Presidente quien es elegido en el Capítulo General, reunión que se convoca cada ocho años, donde se reunen todos los Abades y Priores de los Monasterios Independientes que no son Abadías, que pertenecen a la congregación de Subiaco.

Los delegados de cada provincia de la congregación son también parte del capítulo general.

El Abad Presidente es el puente de comunicación de nuestra Congregación y la Santa Sede y vela por todos los monasterios de monjes y de monjas en la congregación. El también sirve de conexión entre diversos monasterios de la Congregación. Por su Visitas canónicas así como por cartas colectivas o individuales, puede ayudar a superiores o a comunidades a solucionar algunas de sus dificultades, pero nunca de intervenir directamente en la dirección de una comunidad. Él preside todos los Capítulos que él convoca y confirma las elecciones de los Superiores hechos por cada Comunidad.

El Abad Presidente reside en Roma en " San Ambrogio " con 2 o 3 ayudantes que sean monjes de otros monasterios de nuestra congregación. Formando lo que se llama " Curia " de la Congregación.

El Abad Presidente puede visitar cuales quiera o todos los monasterios de la congregación cuando él piense oportuno, y cuando sea necesario.

Hay 61 monasterios de monjes, incluyendo 14 monasterios dependientes, dispersados en 5 continentes: Europa, América, África, Asia y Australia. Hay también algunos monasterios de Monjas Asociadas.

El Abad Presidente es elegido por un período de ochos años, hasta el capítulo general siguiente, aunque puede ser reelegido.

PROVINCIAS:

    • Italica
    • Anglica
    • Flandrica
    • Gallica
    • Hispanica: Montserrat: El Miracle, Cuixà; Samos: Mayagüez, Monforte; Valvanera; Lazkao; Estíbaliz; Medellín; El Paular; Guatapé.
    • Germanica
    • Africana et Madagascar

PRO-PROVINCIAS:

    • Philippina
    • Vietnamita

MONASTERIOS EXTRA-PROVINCIAS:

    • New Norcia (Australia)
    • Germagno (Italia)

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HISTORIA DE NUESTRO MONASTERIO

Sus antecedentes datan por los años 50, cuando las órdenes religiosas se vieron acosadas por frecuentes solicitudes de fundación de casas religiosas. En la Abadía de Monserrat se recibían solicitudes de esta índole.

Una de las solicitudes escritas que llegó, provenía de Colombia y la firmaban dos hermanos, sacerdotes de la Diócesis de Santa Rosa de Osos, los padres Yepes, que ofrecían un terreno donde fundar un Monasterio Benedictino que sería el primero de esta orden en la nación.

Esta vez el padre Abad de Monserrat Dom Aurelio M. Escarré quiso tomar en consideración la propuesta y ofreció enviar dos monjes para estudiar la viabilidad del proyecto.

Era el mes de marzo de 1.953. A su llegada a Medellín, los dos monjes fueron recibidos no ya sólo por los padres Yepes sino por una junta que éstos habían organizado para ayudar a sufragar los costos de la fundación.

El predio que los padres Yepes ofrecían resulta ser un descampado, en terreno quebrado, distante unos 45 Km de la capital del Departamento de Antioquia y unos 10 km de la sede Episcopal de Santa Rosa de Osos, al lado de la carretera Medellín - Santa Rosa, que en aquella época se podía decir que más bien era una trocha. Según los donantes, el lote era suficiente para mantener unas 250 ovejas que ellos estimaban bastarían para asegurar el sustento de la futura comunidad. Carecía de vivienda e instalaciones.

Todo ello no les pareció alentador a los padres David y Andrés y hasta algunos miembros de la mencionada junta pro-benedictinos les aconsejaron que se vinieran a Medellín, que ellos les ayudarían a conseguir alguna casa más adecuada, apta para el fin que se perseguía.

Así fue que los padres David y Andrés solicitaron hospedaje a los padres Franciscanos del Convento de San Antonio de Medellín. Allí se alojaron mientras buscaban una mejor ubicación para la proyectada fundación

Esa búsqueda se convirtió en una labor de varios meses y múltiples recorridos y visitas a terrenos más ó menos aledaños a la ciudad de Medellín, hasta que por fin, dieron con la llamada " Casa Mora " - en los límites de Envigado con Medellín - puesta en venta por los herederos del recién fallecido dueño de la misma, don Bernardo Mora. Se trataba de un lote de 11 Ha. De extensión, en zona todavía rural, con un vecindario más bien disperso, de gente campesina, contaba con una buena casa, espaciosa, fácil de habilitar para las necesidades de la fundación. La topografía un tanto irregular y con una zona pantanosa en el centro condicionaría sin embargo, el futuro desarrollo físico del Monasterio.

El problema a resolver de inmediato era ahora cómo financiar su adquisición, puesto que a este punto ya no se trataba de un terreno donado y su valor era considerable. La junta, pues, se dispuso a hacer frente al nuevo rumbo. Con la paciencia, diplomacia, ingenio y la generosidad de sus miembros y las buenas conexiones con la sociedad de Medellín, se logró cerrar con éxito el negocio con los herederos de don Bernardo Mora.

Hubo, por otro lado, que gestionar la autorización del señor Arzobispo, Monseñor Joaquín García Benítez, para la instalación de la nueva comunidad religiosa en su demarcación eclesiástica.

Sabido era cuán reacio se mostraba a otorgar los permisos, pues decía él que ya había demasiada concentración de comunidades religiosas en su arquidiócesis. Una vez más fueron los buenos oficios de la junta pro - benedictinos - varios de cuyos miembros eran consejeros de la Curia Arzobispal en asuntos económicos los que recabaron el permiso indispensable para llevar adelante la nueva fundación. Hay que notar aquí que una de las motivaciones que movió a varios miembros de la junta a colaborar tan decididamente y llevar a buen término esta obra, fue el deseo explícito de que la nueva comunidad se dedicaría a la educación.

Faltando todavía la aprobación final de la comunidad fundadora, se le expuso detalladamente el estado de las cuestiones llevadas a cabo y el deseo de la junta referente a la actividad de la nueva comunidad, tras lo cual la comunidad de la Abadía de Monserrat, dio su consentimiento por votación capitular al establecimiento del nuevo Monasterio, con el colegio como actividad principal y el día de San José ( 19 de marzo ) de 1.954 tomaron posesión de la " Casa Mora ", cuna de la actual Abadía, los padres Andrés Ripol y David Pujol; Así el 5 de junio del mismo año la fundación queda erigida canónicamente en Monasterio por la Congregación Casinense de la primitiva observancia.

Hacía el día 13 de noviembre (1.954), habiendo llegado de Monserrat los padres Bernardo Simeón y Dámaso Camps, se comenzó la celebración coral del oficio divino en el Monasterio, con el solemne canto de vísperas. A las que asistieron muchos amigos y bienhechores.

El día 24 de enero de 1.957 la fundación es erigida en priorato conventual, alcanzando así su total independencia; el primer prior es el reverendo padre David Pujol. El 9 de septiembre (1.957) se inician las obras de explanación para la construcción del edificio que albergará el Monasterio y el colegio, dada la necesidad de unas instalaciones más amplias. La bendición del terreno y colocación de la primera piedra contará con la presencia del Excelentísimo Señor Arzobispo de Medellín Tulio Botero Salazar; del Reverendo padre Dom. David Pujol Prior de Santa María y otras personalidades y conocidos.

El 15 de diciembre de 1.957 el Ministerio de Educación Nacional concedió licencia de iniciación de labores al colegio. Para el 13 de febrero de 1.958 el reverendo Padre Abad Emiliano Riu bendijo solemnemente el edificio construido en la parte baja de la " Casa Mora ", para la apertura del colegio que tuvo lugar en el mismo día, siendo superior el padre David Pujol y nombrado rector del mismo colegio el padre Pedro Farré.

La inauguración oficial fue el día siguiente 14 de febrero de 1.958 con los alumnos y familiares y con palabras del padre rector: Pedro Farré. El acta de fundación se firmó por ordenamiento prioral del padre prior David Pujol, por parte de la comunidad benedictina domiciliada en envigado

Por enero de 1.961 el colegio contaba con un número de 177 matriculados de los grados de kinder, primaria y bachillerato y el 21 de marzo ( día del tránsito de San Benito), todos los alumnos en uniforme de gala asisten a la misa pontificial que sirviera de inauguración a la nueva.

La erección del Monasterio como Abadía ocurrió el 2 de abril de 1.974, siendo nombrado como primer abad el reverendo padre Cesáreo Figueras Palá.

Desde que la fundación fue hecha priorato conventual en 1.957 la han regido como priores los padres : P. David Pujol; P. Abad Emiliano M. Rui; P. Lorenzo Ferrer; P. Cesáreo E. Figueras Palá. Ya como Abadía ha contado con la dirección de dos abades: el reverendo padre Cesáreo Figueras Palá desde el 2 de abril de 1.974 cuando recibiera la bendición abacial de manos del Excelentísimo señor Arzobispo Monseñor Tulio Botero Salazar y el reverendo padre Abad Eusebio Arruabarrena I, quien fuera prior administrador desde el 28 de diciembre de 1.986 para ser elegido abad el 29 de abril de 1.988 y finalmente recibir la bendición abacial del Excelentísimo señor Cardenal Alfonso López Trujillo, Arzobispo de Medellín, el sábado 28 de mayo de 1.988; solemnidad de la Santísima Trinidad. volver al inicio




LA JORNADA MONASTICA

Este es el transcurso de la jornada monástica en nuestro monasterio. Los momentos que no se especifican durante el día, son el tiempo dedicado para el trabajo (sea en el Colegio, pastoral, intelectual, manual o alguna otra labor dentro del Monasterio, así como el mantenimiento normal de los edificios monásticos ) y el estudio, que en el caso de las personas que están en formación se realiza en horas de la mañana. El siguiente es el horario de un día en la semana (los sábado y domingos tiene algunas variaciones).

Levantada...........................................................4:50 a.m.

Maitines y Laudes..............................................5:15 a.m

Desayuno............................................................6:15 - 7:00 a.m.

Tiempo de Trabajo y estudio

Horamedia (seguida del almuerzo)......................12:00

Descanso - Tiempo de Trabajo y estudio

Lectio Divina.......................................................5:00 p.m.

Vísperas y Eucaristía............................................6:15 p.m.

(seguida de la comida y recreo ial en la Hospedería, lugar al que las personas llegan a pasar un tiempo de retiro y reflexión, al ritmo de la jornada monástica (dentro de las limitaciones que una Hospedería Benedictina tiene).



Y
siendo, así, la "Obra de Dios"por excelencia, según Nuestro Padre San Benito, la ocupación principal de los monjes y frente a la cual nada se debe anteponer: Queremos que nuestros hermanos los huéspedes en esta santa casa participen también activamente de todos y cada uno de nuestros actos litúrgicos.

Debido que el trato con los huéspedes en relación con los miembros de la Comunidad es limitado y para que no se perturbe la jornada de sus miembros, cualquier asunto o necesidad que tengan los huéspedes, debe hacerse al monje Hospedero, de manera que nada falte a los que vienen a nuestra casa, ni perturbe a los que en ella habitan.

RESERVACIONES

Preferentemente de manera personal y en el caso de las personas que viven fuera de la ciudad puede hacerse por teléfono. Preguntar por el monje Hospedero.

ABADIA SANTA MARIA

Calle 24 Sur # 39-36

Teléfono: (94) 313-40-66. - Fax: (94) 313-15-62.

Envigado - Antioquia.

alcuinoa@usa.net

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