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Última actualización:20/04/2008


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Constituyentes del humo del tabaco:

El humo del tabaco posee una composición compleja; sus constituyentes pueden ser divididos en cuatro categorías principales:

  • Alquitrán

  • Nicotina

  • Monóxido de carbono

  • Irritantes

De estos componentes, se acepta generalmente que el alquitrán y los irritantes son los agentes responsables del cáncer de pulmón, la bronquitis crónica y el enfisema. Aunque se cree que a nicotina no participa en el desarrollo de cánceres, puede desempeñar un papel en la enfermedad cardiovascular.



Farmacología de la nicotina:
La nicotina es una amina terciaria con una piridina y un anillo de pirrolidina (Figura 1).





Figura 1. Fórmula estructural de la nicotina




La nicotina, sobre todo cuando se fuma, ejerce varios efectos farmacológicos sobre el sistema cardiovascular, la mayoría de los cuales están relacionados con la estimulación del sistema nervioso simpático. Estos incluyen:



Un aumento en la frecuencia cardíaca y la presión arterial, volumen sistólico y gasto cardíaco, a sí como del flujo sanguíneo coronario.

Vasoconstricción cutánea con una disminución asociada de la temperatura cutánea, venoconstricción sistémica y un aumento del flujo sanguíneo muscular.

Un aumento de las concentraciones. Circulantes de adrenalina y noradrenalina

Un aumento de los niveles circulantes de ácidos grasos libreas, glicerol y lactato (Benowitz 1986, 1988).

En los fumadores habituales, existen algunas diferencias en los efectos de la nicotina. Por ejemplo, la presión no parece aumentar significativamente, probablemente como consecuencia del desarrollo de una tolerancia a la nicotina. El mayor aumento de la frecuencia cardíaca se produce con los primeros cigarrillos del día, pero posteriormente permanece inalterada (Benowitz 1988). Los fumadores presentan niveles elevados de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y niveles reducidos de lipoproteínas de alta densidad (HDL), fenómeno asociado a la ateroesclerosis. Además, la concentración máxima de nicotina alcanzada en el tabaquismo está implicada en la hiperactividad y función de las plaquetas, ya que a sangre de los fumadores tiende a coagularse más fácilmente.



La nicotina ejerce efectos significativos sobre el sistema nervioso central. Los fumadores experimentan modificaciones del humor como:

    Placer, disminución de la cólera y la tensión
    Activación cortical, especialmente con los primeros cigarrillos del día
    Relajación, en particular en situaciones de stress.
    Además, fumar puede favorecer la atención, el aprendizaje, el tiempo de reacción y la resolución de problemas. Muchos fumadores creen que fumar mejora su capacidad de concentrarse (Benowitz 1988).


La nicotina posee también efectos endocrinos y metabólicos. En general, se dice que el tabaquismo aumenta los niveles circulantes de los compuestos endógenos siguientes:

  • Endorfinas
  • ACTH

  • Hormona d ecrecimiento

  • Prolactina

  • Catecolaminas

  • Cortisol

  • Vasopresina


  • Los efectos hormonales de la nicotina pueden variar, dependiendo del número y frecuencia de cigarrillos fumados y de si los fumadores han desarrollado tolerancia a la nicotina al fumar de forma repetida. El tabaquismo se asocia también a menopausia precoz y un riesgo aumentado de osteoporosis en las mujeres (Benowitz 1988).

    Los fumadores suelen tener un peso corporal inferior a los no fumadores, por término medio de 2.7 a 4.5 kg menos. Esto es consecuencia de que el tabaquismo se asocia a un consumo reducido de alimentos y un gasto energético aumentado. El aumento de peso que se produce al dejar de fumar constituye un problema para muchos ex-fumadores (Benowitz 1988).

    Otros componentes del humo del cigarrillo.

    Lo que colorea de pardo el filtro de los cigarrillos, mancha la piel de los dedos y los dientes de quienes fuman no es la nicotina, ya que ésta es incolora, sino los componentes del alquitrán del tabaco, que sólo han sufrido una combustión parcial y que se depositan como residuos a manera de hollín en una chimenea.

    Quien fuma una cajetilla diaria inhala unos 840 centímetros cúbicos de alquitrán de tabaco por año, lo que significa rociar las vías respiratorias superiores y los pulmones con algo más de tres cuartos de litro de alquitrán que además contiene, benzopireno.

    El benzopireno es una sustancia que lesiona el material genético de las células y produce cáncer en los órganos con los que se pone en contacto.

    Por eso, el fumar causa cáncer, sobre todo pulmonar, pero también de boca, garganta y estómago, y se relaciona con el de vejiga y útero.


    Dependencia de la nicotina:

    La dependencia farmacológica de al nicotina constituye un problema importante para los fumadores que intentan abandonar el hábito. Una de las propiedades más importantes de la nicotina en el tabaquismo es su naturaleza adictiva. Hay dos tipos principales de dependencia asociada al tabaquismo: dependencia farmacológica y dependencia conductual. La dependencia de la nicotina constituye un trastorno pisquiátrico reconocido, incluido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-III-R) (Sees 1990). En general, se produce una habituación a los efectos locales de la nicotina y se desarrolla tolerancia a los efectos sistémicos. Aunque se desarrolla rápidamente tolerancia a las náuseas y vómitos experimentados cuando se empieza a fumar, la tolerancia a los propiedades estimuladoras centrales es incompleta (Miller et al 1991). Además , la tolerancia disminuye durante el sueño nocturno, por lo que los primeros cigarrillos del día producen los efectos más intensos sobre las respuestas fisiológicas y conductuales. Posteriormente, la tolerancia aumenta durante el día a medida que se fuman más cigarrillos (Jarvik & Henningfield 1988).

    Los efectos conductuales contribuyen también a la dependencia de la nicotina. El tabaquismo suele iniciarse en condiciones sociales en las que existe un refuerzo del hábito p ej., por presión del círculo social.

    Otro factor importante en el inicio del hábito es el de los papeles sociales. Sin embargo, aunque el refuerzo social es común e importante en las fases iniciales, el hábito tabáquico se autorrefuerza rápidamente. El tabaquismo se asocia tanto a situaciones positivas (p. ej., después de las comidas y consumo del alcohol en situaciones sociales) como a situaciones negativas (p. e., momentos de stress), las cuales tienden a desencadenar el acto de fumar.


    Efectos de la abstinencia de la nicotina: Los síntomas de la abstinencia de la nicotina están relacionados con sus efectos farmacológicos. Como define la Asociación Psiquiátrica Americana (1989), la abstinencia de la nicotina está presente cuando (a) se ha consumido diariamente nicotina durante al menos varias semanas y (b) la interrupción brusca o reducción en la cantidad de nicotina consumida es seguida en un plazo de 24 horas por al menos cuatro de los signos siguientes:

    • Avidez por la nicotina
    • Irritabilidad, frustración o cólera.

    • Ansiedad

    • Dificultad en concentrarse

    • Inquietud

    • Impaciencia

    • Insomnio

    • Aumento del apetito o del peso corporal.


    En general, los síntomas alcanzan su máxima expresión den un plazo de una semana y la mayoría de ellos disminuyen en intensidad después de un período de 3 a 4 semanas. Un estudio realizado en 315 fumadores mostró que mientras todos estos síntomas estaban presentes después de dejar de fumar, casi todos habían vuelto a los niveles previos a la cesación tabáquica al cabo de un mes. Las excepciones fueron el aumento de peso corporal, sensación de hambre y avidez por los cigarrillos, los cuales continuaron durante 6 meses en muchos fumadores (Hughes et al 1991). Los síntomas de abstinencia remiten al reanudar el consumo de nicotina.

    Fuente: Encolombia.com


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