Medicina laboral
Teletrabajo
Trabajo a domicilio y mundialización de la economía
Considerado hasta hace algunos años como un modo de producción ineficiente y obsoleto y, por consiguiente, destinado a desaparecer como fruto de la modernización económica, esta forma de empleo ha ido cobrando recientemente nueva vigencia.
Esto se debe, principalmente, a la revolución tecnológica y a la mundialización de la economía que implica, inter alia, una competencia más aguda entre empresas, que se ven obligadas a flexibilizar las formas tradicionales de organización de la producción y del trabajo, con miras a lograr una mayor eficiencia.
Las nuevas formas de organización del trabajo dejan de centrarse en tareas
estrictamente definidas y compartimentalizadas para privilegiar la polivalencia e
interdependencia ocupacional que, a su vez, exigen el perfeccionamiento continuo de los recursos humanos de las empresas.
Otro aspecto fundamental de la producción flexible, que se contrapone a la producción en masa, es la atención otorgada a la calidad de los productos y la
capacidad de atender necesidades especiales de los clientes. Esto exige la facultad de adaptarse a las fluctuaciones del mercado por medio de la externalización, en régimen de sub-contratación, de actividades antes a cargo de las grandes empresas, a empresas menores y trabajadores individuales.
Las grandes compañías tienden a retener las actividades que saben hacer mejor
y que generan mayor valor agregado.
El recurso a la subcontratación progresa tanto entre países como en las economías
nacionales. En algunos países, el crecimiento espectacular de empresas de porte pequeño y mediano es atribuido a la práctica difusa de la sub-contratación. Dichos establecimientos, siempre por razones de competencia, también pueden transferir algunas operaciones a unidades productivas más pequeñas y de carácter informal, que, a su vez, pueden recurrir, para la ejecución de ciertas tareas a trabajadores a domicilio.
La subcontratación ha contribuido a la redefinición de la frontera y de la relación entre economía formal e informal. Tradicionalmente concebidas como dos entidades separadas que cohabitaban en un mismo contexto económico, el sector
moderno y el sector informal han ido estableciendo vínculos siempre más estrechos cuyo contenido y puntos de encuentro varían en el tiempo, según las innovaciones tecnológicas, y los modelos de crecimiento económico promovidos.
El aspecto interesante y novedoso de estas cadenas de sub-contratación, sobre todo en los sectores con gran intensidad de mano de obra poco calificada, es la limitada autonomía de la que gozan las empresas que están insertas en ellas y la disociación entre la producción y las etapas de diseño y comercialización del producto.26 Es la empresa que vende y distribuye bienes que llevan su marca, aunque no participe en su fabricación, la que establece de antemano las
características del producto, los procedimientos de producción, y la tecnología a utilizarse, entre otras cosas, y que decide sobre la continuidad, en una misma región o país, de la producción.
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Fuente Consultada :OIT (Organización Internacional del Trabajo)
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