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Última actualización: 20/04/2008
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Teletrabajo

Teletrabajo, segú definición de la OIT (Organización Internacional del Trabajo)

Esta modalidad laboral, cada vez más corriente en algunas profesiones de los medios de comunicación y el espectáculo, puede consistir en: la ocupación de una persona en su hogar, a tiempo completo o a tiempo parcial, al servicio de un empleador y con derecho a las mismas prestaciones que reciben los trabajadores ocupados en los locales de trabajo propiamente dichos; también puede tratarse de un empleo a tiempo completo en el que el teletrabajo sólo ocupa un número determinado de días por semana o por mes; por último, también puede comprender el trabajo del contratista independiente que no recibe prestaciones ni equipo de parte del empleador.

  • Las responsabilidades de los empleadores con respecto a las condiciones de trabajo, seguridad social y otros aspectos del empleo de sus teletrabajadores varían en función del contrato o de los acuerdos suscritos entre las personas interesadas y los empleadores, así como de la legislación laboral pertinente. Las estadísticas sobre teletrabajo se basan en diversas hipótesis y definiciones, por lo que las cifras que se presentan a continuación deberían manejarse con la debida cautela.


El teletrabajo se ha extendido principalmente en los Estados Unidos, donde en 1997 ocupaba a un total estimado de 8 millones de personas, lo que representaba el 6,5 por ciento de la fuerza total de trabajo.

Otros países en que esta modalidad laboral registró volúmenes importantes de mano de obra en 1997 eran el Reino Unido (con más de 500.000 trabajadores), Alemania (150.000) y España (100.000); la práctica era también corriente en países como Suecia y Canadá, y también en Irlanda, con más de 30.000 personas, lo que representaba el 4 por ciento de la fuerza de trabajo total.

El teletrabajo es una práctica muy común en el periodismo, la corrección de estilo y la redacción de índices analíticos, pero también se practica en otros segmentos de las industrias de los medios de comunicación y el espectáculo.

En 1999, estos sectores daban empleo en el Reino Unido a cerca de 59.000 personas entre asalariados y trabajadores independientes, cifra que comprendía a unas 33.000 personas empleadas en la categoría de utores, escritores y periodistas» y a otras 22.000 en la categoría de «artistas plásticos, diseñadores gráficos, etc.

Los motivos que explican el auge creciente del teletrabajo son numerosos, y pueden citarse en particular:

  • los esfuerzos encaminados a reducir el tiempo,
  • el costo y las repercusiones medioambientales que supone el traslado cotidiano desde el domicilio al lugar de trabajo;
  • la modernización de la tecnología,
  • la informática y las comunicaciones electrónicas, que ha hecho posible la contratación de personal en distintas localidades;
  • el deseo de reducir los costos derivados del mantenimiento del lugar de trabajo suficientemente amplios para acoger al personal;
  • la oferta de teletrabajo a las personas que prefieren trabajar en su domicilio debido a discapacidades físicas,
  • responsabilidades familiares u otros motivos;

  • la aplicación de estrategias para reducir el ausentismo,
  • y el reconocimiento de que los trabajadores tienen ciclos de productividad y creatividad variables.


  • Otro factor es el aumento de la productividad, pues diversos estudios han demostrado que el teletrabajo puede dar lugar a mejoras considerables en este campo.

    El Gobierno alemán examina en la actualidad las repercusiones de la introducción y la expansión del teletrabajo basado en la utilización de computadoras, y ofrece asesoramiento práctico a los empleadores sobre los aspectos económicos, jurídicos y técnicos de esta modalidad laboral, promoviendo conjuntamente con los sindicatos las formas socialmente aceptables del mismo y familiarizando a los trabajadores con la nueva demanda de teletrabajadores, así como con los aspectos sanitarios, sociales y de seguridad propios del trabajo a domicilio.

    Todas estas iniciativas tienen por objeto evitar problemas como los del «empleo falsamente independiente» o el trabajo no sujeto a los regímenes de seguridad social, y promover el principio de alternar el teletrabajo con tareas que permitan que el trabajador establezca contactos directos con el empleador y sus colegas.

      La aparición de nuevos tipos de trabajo (la creación de efectos especiales con computadora, y la administración y diseño de sitios Web), así como de nuevos productos (libros electrónicos, películas en formato DVD, etc.) crearán sin duda oportunidades de empleo y carrera para algunas personas, pero perjudicarán también las perspectivas profesionales de otras.

      Por ahora no se dispone de datos irrefutables que permitan concluir si esta evolución ha afectado en forma diferente a los hombres y a las mujeres, o a otros grupos, pero es legítimo conjeturar que una parte más que considerable de las consecuencias negativas ha recaído sobre los trabajadores de más edad.


    Puestos trabajo perdidos

    Es muy difícil distinguir entre los puestos de trabajo perdidos a raíz de la implantación de las nuevas tecnologías de aquéllos que se han destruido al cabo de fusiones, adquisiciones o reorganizaciones de empresas, o a raíz de quiebras, problemas macroeconómicos y otros factores. La pérdida de empleos en un ámbito dado puede quedar también encubierta por procesos como la creación de puestos de trabajo para las personas que se incorporan a la misma empresa o sector.

    Las nuevas formas de organización de la distribución de productos de los medios de comunicación y el espectáculo, basadas en redes, afectarán por lo general al empleo en el sector de la venta minorista tradicional, y generarán una mayor oferta de empleo en profesiones técnicas, de creación artística, de administración y de venta directa.

  • Algunos trabajos o profesiones tradicionales están hoy relacionados en forma directa y estrecha con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).


  • Por ejemplo, son muy pocos los periodistas de la prensa escrita que pueden desempeñar sus funciones sin apoyarse en una conexión con la Internet(7), y otros tantos han convertido a los teléfonos celulares, agendas electrónicas, computadoras portátiles y otros aparatos en instrumentos esenciales de su oficio.
    Por ejemplo, los periodistas financieros no pueden prescindir de sus conexiones electrónicas si quieren desempeñar bien su trabajo.

    Los periodistas independientes, los correctores de estilo, los diseñadores gráficos y otros profesionales están recurriendo cada vez más y en forma casi exclusiva a la ayuda de estas tecnologías; además, suelen encontrar las ofertas de trabajo a contrata o empleos fijos consultando las listas disponibles en la Internet, los sitios Web especializados en contratación en línea y otros recursos.

    • Así, está resultando cada vez más difícil obtener un empleo si no se poseen competencias en TIC; análogamente, los niveles de ingresos ofrecidos hoy a las personas sin calificaciones en TIC tienden a ser inferiores. Por lo que se refiere a la situación de los camarógrafos y técnicos de cine, las tecnologías digitales han entrañado la eliminación progresiva de los oficios especializados, ampliando al mismo tiempo el ámbito profesional de las demás tareas propias de este sector; los equipos de filmación son hoy más reducidos y necesitan, por consiguiente, un personal polivalente, cuyas responsabilidades suelen ser mayores y estar definidas con menor claridad.


    Al parecer, la primera oleada de innovaciones tecnológicas aplicadas en este campo tuvo escasas repercusiones en el empleo; en cambio, el proceso más reciente de digitalización ha tenido, en principio, efectos mucho mayores en el mercado laboral(8).

    Las fusiones y adquisiciones de empresas a nivel mundial registradas en los sectores de la radio y teledifusión y la industria cinematográfica -- así como el desarrollo de las TIC -- han dado lugar a un aumento del número de empresas internacionales de riesgo compartido, de coproducciones y de asociaciones, que tienen capacidad para respaldar la producción con redes de inversión y distribución internacionales de gran escala, y se proponen a menudo la conquista de mercados más grandes.

    Esto ha afectado los procesos de producción y la financiación, mercadotecnia, pautas de trabajo y condiciones de empleo en la mayoría de las profesiones que se practican en el seno de las grandes corporaciones multinacionales y empresas afines.

    En los países industrializados, empresas como Disney, Time Warner, Fox y Viacom ejercen al parecer una influencia creciente en el desempeño profesional de los actores y en los convenios colectivos de su personal, con consecuencias no siempre benéficas. Los trabajadores se han visto muchas veces obligados a aceptar, por contrato, condiciones de remuneración y de trabajo inferiores a las habituales, pues de lo contrario podrían encontrarse en situación de desocupación total.

    La internacionalización de la producción abre diversas brechas que permiten evitar los acuerdos sindicales, ofrecer a los artistas intérpretes de los países en desarrollo condiciones contractuales menos favorables o inadecuadas, y pagar remuneraciones por debajo del mínimo sindical.

    Las políticas estatales en materia de tecnología no están siempre orientadas de manera clara a regular los efectos que las TIC tienen en el empleo. En la mayoría de los países, dichas políticas estatales comprenden la aplicación de medidas de desreglamentación (privatización y liberalización) cuyos efectos en el empleo suelen ser perjudiciales para los trabajadores interesados.

    Algunos países, y en particular Canadá y Francia, se han limitado a adoptar políticas reguladoras con respecto a las denominadas industrias culturales -- y en especial, a la cinematografía -- a fin de proteger las industrias culturales nacionales o regionales de las repercusiones del libre comercio (lo que, en otras palabras, suele designar a las importaciones culturales procedentes de Estados Unidos).
    En general, las políticas nacionales en materia de tecnología cuentan con el apoyo más o menos entusiasta de los sectores profesionales interesados en la información, apoyo que suele traducirse en aportes de fondos para la formación, la investigación y el desarrollo, es decir, recursos que redundan en beneficio tanto de las empresas como de los trabajadores.

    Cuando ha sido necesario adaptarse a los efectos de la introducción de las TIC, los sindicatos han desempeñado un papel capital, esforzándose por reglamentar los efectos que el proceso de reestructuración tiene en el empleo, con un grado diverso de respaldo de las autoridades y de los empleadores, en función de las circunstancias.

    Es evidente que para muchos trabajadores, y en especial para los que desempeñan funciones en sectores profesionales relacionados con algunas tecnologías particulares, un factor decisivo es la capacidad y la disposición a adaptarse a los cambios.

      Algunos pueden considerar que los cambios son difíciles, imposibles o inaceptables, mientras que otros los acogerán favorablemente y se acomodarán a ellos con relativa facilidad.


    Es posible también que muchos trabajadores estimen que sus competencias profesionales no se ajustan a las nuevas exigencias, o que la satisfacción que obtienen de su trabajo resulta menoscabada por los cambios introducidos en sus funciones o en el producto o servicio del que son responsables. Por lo que se refiere al número de puestos de trabajo perdidos o creados, resulta sumamente difícil evaluar las repercusiones de las tecnologías de la información, que difieren sustancialmente según los sectores, las profesiones o los países.

      De acuerdo con los resultados de un estudio sobre previsiones en la evolución del empleo en los medios impresos de Alemania, entre 1992 y 2010 se registrará una reducción de 12 por ciento; en cambio, el empleo en el sector de los medios de comunicación electrónicos, en el que se han incluido los medios electrónicos «tradicionales», como la radio y teledifusión, y los nuevos multimedios, se incrementará en 62 por ciento(12), lo que, con respecto a la situación actual, representará un aumento neto de unos 8.000 puestos de trabajo.

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    Fuente Consultada :OIT (Organización Internacional del Trabajo)

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