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Sexo y Sexualidad

Abusos Sexuales

Introducción

Los abusos sexuales a menores han permanecido durante años en el más oscuro anonimato si bien se practican desde muy antiguo. En “La Etiopatología de la Histeria” (Freud, S.,1896) Freud “descubre” experiencias sexuales tempranas de sus pacientes y la relaciona con la histeria:

“En todo caso de histeria se ocultan uno o varios sucesos de precoz experiencia sexual, perteneciente a la más temprana infancia. Tengo este resultado como una caput Nili de la Neuropatología. La importancia etiológica de los sucesos sexuales infantiles no aparece limitada al terreno de la histeria, extendiéndose también a la singular neurosis obsesiva e incluso, quizá, a la paranoia crónica y a otras psicosis funcionales”....Cuando se trata de relaciones sexuales entre dos niños el que desempeña el papel agresivo había sido seducido antes por una persona adulta e intentaba repetir con su pareja infantil, bajo la presión de su libido prematuramente despertada y a consecuencia de la obsesión mnémica, aquellas mismas práctica que le habían sido enseñadas.”

Cuando Freud lo presentó en una reunión de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología en Viena sus colegas no estaban dispuestos a enturbiar el rosado mundo de la infancia victoriana. Krafft-Ebing, presidente de la reunión y psiquiatra de gran prestigio tachó su trabajo de cuento de hadas científico y algunos meses más tarde ante la incredulidad de sus contemporáneos Freud se retracta “... me vi obligado a reconocer que aquellas escenas de seducción nunca tuvieron lugar, y que eran solamente fantasías que habían elaborado mis pacientes o que yo mismo, quizá, impulsé en sus mentes”. Esta confesión forzada de Freud nostrae a la memoria el “E per si muove” de Galileo Galilei después de enfrentar a La Inquisición.


Perfil de los abusadores

No todos los agresores tienen el mismo perfil de activación sexual, ni el mismo grado de agresividad. Así, según el grado de violencia con el que se lleva a cabo el delito, diversos autores han clasificado a los agresores en:
    a) No violentos. Emplean la persuasión, engaño o presión para someter a la víctima, basándose en su relación de autoridad y poder (adulto, padre, maestro). Éstos a su vez, se subdividen en otros dos grupos en función de la exclusividad de su preferencia sexual:
      Pedófilos exclusivos: preferencia sexual exclusiva hacia los niños. Estos adultos experimentan satisfacción en contacto con los niños y les son insatisfactorias o rechazan las relaciones sexuales con otros adultos. Aunque se les ha descrito como personas inmaduras, son capaces de adoptar pautas de comportamiento adulto perfectamente adaptadas.

      Pedófilos oportunistas: Mantienen actividad sexual con adultos y en determinadas circunstancias abusan sexualmente de los niños. Manifiestan no tener predilección por los niños, tienden a racionalizar los abusos atribuyéndolos a las circunstancias en que se produjeron. A diferencia de los pedófilos exclusivos, interactúan con los niños como si éstos fueran mayores. La baja autoestima en la esfera sexual, el alcohol y otras drogas, las desavenencias conyugales, el hacinamiento y la vida desordenada son algunas de las circunstancias presentes en este tipo de abusos. Este subgrupo recoge al mayor número de agresores. La mayoría de los abusadores son personas consideradas “normales” por sus vecinos y familia.

    b) Violentos. Los que emplean el asalto o la violencia para someter a las víctimas. Son responsables de lesiones y muertes. Tienen graves características de personalidad psicopática con antecedentes de conducta antisocial. La motivación para el abuso es sexual y violenta al mismo tiempo. Su patrón de conducta obedece a la búsqueda de sensaciones y a su propia satisfacción. Este grupo es mucho menos numeroso y evidentemente mucho más peligroso que el anterior.
IATSO
http://www.medacad.org/iatso/

Es la Asociación Internacional para el Tratamiento de Ofensores Sexuales. Fundada en el año 1998 en Caracas, Venezuela, durante la 5ta Conferencia Internacional sobre Tratamientos de Ofensores Sexuales. Uno de sus motores es la búsqueda de ideas para la prevención de las ofensas sexuales: cómo animar a los ofensores reales y potenciales a tratarse lo antes posible.


Sexualidad Infantil

Es éste un tema muy delicado, sino el más delicado dentro de la sexualidad. Al respecto hemos tomado de La Bibliteca Médica Bibliomed, http://www.bibliomed.com/lib/ partes de un artículo esclarecedor del Dr. Fernando Falabella Tavares de Lima, a 100 años de Freud:

Una Realidad: Llegamos al año 2.000, casi un siglo después de las revelaciones freudianas sobre la importancia de la sexualidad infantil, y el tema continúa incomodando a muchos profesionales y adultos. Todavía es común que los profesores se desesperen con las frecuentes manipulaciones de los genitales, hechas por sus alumnos, en el salón de clase. Vemos con frecuencia padres y madres angustiados en función de la conducta seductora de sus hijos, tanto con los adultos como con los otros niños, etc.

La Responsabilidad de los Medios y de la Sociedad: Es necesario considerar, ante este cuadro actual, algunos aspectos que, ciertamente, generan interferencias. No hay un niño que, en la actualidad, no se encuentre expuesto a explícitas manifestaciones de la sexualidad, a veces incomprensibles en su etapa de desarrollo. La televisión, los afiches, en fin, los medios de comunicación en general, establecen un culto de la belleza, de lo físico, y la seducción no establece distinción en la edad de su público. Son mujeres con cuerpos extremadamente “trabajados” por ejercicios físicos, presentándose de manera bastante seductora, incluso erótica, en los programas de televisión; son personajes de telenovelas y películas que abusan de las manifestaciones sexuales en horarios en los que los niños se encuentran absortos ante la pantalla. No hay duda de que las mentes de nuestros niños se encuentran indiscriminadamente expuestas a contenidos sexuales y que ese factor es decisivo en la aceleración de sus propias manifestaciones en esa área.

Sea porque imitan lo que ven en la televisión, o por el simple hecho de acceder al pedido de los padres para que imiten a las bailarinas de algún grupo de música, lo cierto es que la sexualidad está presente precozmente en la vida de los niños postmodernos.

La vida sexual intrapsíquica, sus conflictos y sus manifestaciones, tal como Freud indicó, permanecen vigentes y se ven reforzadas por la sociedad y por los medios de comunicación. Este no es un discurso panfletario o incluso moralista. Simplemente no podemos esperar que la sexualidad de los niños no se manifieste de manera exacerbada, frente a tantos estímulos visuales. La cuestión que se plantea es: ¿qué debe hacerse para que los niños puedan tener su desarrollo sexual dentro de patrones tolerables para su psiquismo?

Papel de los Padres y Adultos en general: No existe una salida simple y fácil para este cuestionamiento. Ciertamente, el papel central en el desarrollo de este proceso cabe a las familias. Son los adultos, los padres, quienes deben ejercer el papel de filtro de las informaciones. Así, por ejemplo, al ver una telenovela o los demás programas televisivos, los padres deben asistir a los hijos pequeños en una construcción simbólica y en la comprensión de la excesiva exposición de la sexualidad. Realizar comentarios sobre los programas, estableciendo una pauta moral de protección para los niños, bastante diferente de lo que significa un abordaje moralista, es una obligación de los adultos. Pero, nuevamente pagamos un alto precio por la modernidad: ¿dónde están los padres? ¿Dónde está la familia que puede realizar esas actividades de esparcimiento juntas?

¿Cuál es el papel de las escuelas?

La importancia de la participación de las escuelas en este proceso de orientación sexual del niño es indudable. Hace más de siete años, una investigación del Instituto DataFolha mostró que el 86% de los entrevistados eran favorables a la inclusión de la orientación sexual en los programas de estudio de las escuelas. Esta investigación se realizó en diez capitales de Brasil, por lo tanto es posible tomar este dato como válido para todo el país. Sin embargo, se debe considerar que varios de los padres entrevistados preferían dejar la responsabilidad de la orientación sexual, y las conversaciones sobre este tema, a la escuela y a los profesores.

La misma Guía (1994) que publicó la investigación comentada, al sugerir materiales a ser desarrollados en dinámicas sobre sexualidad, con niños de entre cinco y ocho años, agrega en la página 60:

Una Realidad: “Es placentero tocar partes del cuerpo: las primeras sensaciones de placer provienen de los cuidados maternos y paternos, cuando aún somos bebés; los niños investigan sobre la sexualidad tocando su propio cuerpo y el cuerpo de los otros; los niños preguntan y tienen ideas, teorías y fantasías relacionadas con la sexualidad; las curiosidades y dudas de los niños, cuando son respondidas, contribuyen para un desarrollo afectivo e intelectual más armónico; el cariño, el abrazo y el beso son manifestaciones de la sexualidad del ser humano desde la infancia; hay varios juegos sexuales entre los niños que forman parte de la curiosidad y del desarrollo de la sexualidad infantil (padre/madre, casita, médico...)”.

Teniendo en cuenta estas afirmaciones, queda claramente establecida la importancia de trabajar este tema con los niños pequeños y, sobre todo, la posibilidad de orientación sobre la base de técnicas creativas, que respeten las necesidades y curiosidades de determinadas edades. Surge, entonces, otro cuestionamiento: ¿cómo el tema de la sexualidad debe ser tratado en casa y en la escuela y quién debe ser el responsable de las informaciones?

Responsabilidad de los Padres: Es natural pensar que las personas que no poseen afinidad con el tema, o que se sienten muy incómodas e, incluso, que sepan que enfrentarán dificultades en función de sus propios prejuicios, no son las más indicadas. En verdad, en la familia no hace diferencia en que el tema sea tratado por el padre o por la madre. Lo ideal es que ambos formen parte del proceso de aclaración de las dudas de los niños. Se puede tomar como una certeza que no se debe hacer de una sola vez, o sea, que este no es un trabajo de un solo día.

Con relación a las escuelas, este mismo criterio es válido: no sirve que el profesional no se sienta bien para desempeñar el papel. A veces, la persona más indicada no es, como habitualmente se piensa, del área de “ciencias”. Por ejemplo, un profesor de Lenguas puede tener mayor afinidad con los alumnos que el profesor de ciencias. Por lo tanto, la actividad debe ser realizada por los más aptos y por los que se sientan más preparados. Siempre se corre el riesgo de que nadie se sienta apto para esta tarea. En ese caso, es importante aclarar que no hay un momento en el cual las personas se van a sentir totalmente preparadas. Ciertamente existirán dificultades y deberán ser consideradas durante la práctica, siendo importante que se realicen correcciones y ajustes.


Referencias bibliográficas

www.netpsi.com.br , Red de Sicólogos de Brasil

Adolescencia y riesgos de enfermedades de transmisión sexual, de la Dra. Susana Mandel, Bibliomed

Urología Incontinencia Urinaria en niños y adultos varones, del Dr. Pascual Valdez, Bibliomed

Nuevas recomendaciones para niños con trastornos de atención déficit/hiperactividad, de la Academia Americana de Pediatría, Bibliomed

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