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Sexo y Sexualidad

Masturbación
En ellos y Ellas


La masturbación consiste en la manipulación de los propios genitales para la obtención de placer.

Durante muchos años ha sido reprobada socialmente y se le ha atribuido un sinfín de efectos dañinos, tales como la aparición de acné, ceguera e incluso locura, pero nada más lejos de la realidad: los cietíficos aseguran que la masturbación no sólo no es negativa, sino que puede resultar beneficiosa para conocer el propio cuerpo, para aprender a experimentar el orgasmo y para liberar tensiones.


    Masturbación en ellos

    Mediante la experiencia personal se aprenden las técnicas y ritmos que dan mejor resultado. De esta forma el hombre conoce sus respuestas y se puede anticipar al orgasmo.

    La masturbación es de gran ayuda para que las personas mayores alcancen la erección. Con suaves caricias puedes llegar a alcanzar el orgasmo, pero el pene también admite una estimulación con menos sutileza.

    Rodea el cuerpo del pene con la mano y mueve la piel arriba y abajo ritmicamente, la velocidad, duración del movimiento y la presión a ejercer depende de cada persona, comentalo con tu pareja para que te indique lo más adecuado.

    El frenillo, zona justo debajo del glande con el pene erecto, puede resultar muy estimulante.

    A medida que tu pareja va llegando al orgasmo aumenta la velocidad de los movimientos. Tras la eyaculación el glande se vuelve muy sensible por lo que hay que dejar de apretar.

    Para casi todos los hombres es muy relajante que les acaricien los testítulos, eso sí, siempre con suavidad. Toma el pene con la mano y usa la otra para cubrir y recorrer los testículos y acariciar la zona entre los testículos y el ano. Esta zona es muy sensible. El escroto (bolsa que contiene los testículos) es como si fueran los labios exteriores de la mujer, por eso aunque las caricias y los besos produzcan sensaciones muy agradables, no es probable que desemboquen en un orgasmo.


    Masturbación para ellas

    Se calcula que las jóvenes se masturban entre una y 20 veces al mes, pero la frecuencia puede variar en cada persona, ya que se depende de numerosos factores

    La masturbación no entraña ningún riesgo para la salud física o mental de la persona que la practica, pero se considera un trastorno cuando se recurre a ella con demasiada frecuencia y de forma compulsiva para evitar afrontar problemas de cualquier índole, es decir, cuando se establece como vía de escape ante las dificultades

    Las necesidades sexuales de cada mujer varían ampliamente, cada mujer tiene sus propias preferencias y deseos. Lo mejor es descubrir cuales son las necesidades de tu compañera, para ayudarte puedes pedirle que te guíe su mano y te enseñe lo que más le gusta. No es necesario que te concentres sólo en los genitales, recuerda también los senos y el ombligo. Acaricia el prepucio del clítoris de tu compañera, primero por un lado y después por otro, acordandote de variar el ritmo y la presión. Es fundamental que las presiones sobre el clítoris sean pequeñas para no reducir la estimulación. Los labios menores o internos son muy sensibles al tacto. Acaricia la vagina con toda la mano y si la lubricación es adecuada introduce tus dedos en el interior de la vagina.



Fuente: http://www.sos-sexo.com.ar/anatomia/masturbahom.htm

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