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Sexo y Sexualidad

El dilema de vivir juntos

Si hay un tema que despierta a polémica, éste es el de la convivencia.En una sociedad donde las mujeres han ganado protagonismo y los hombres deben tolerar y acostumbrarse al cambio (si bien pocos lo aceptan sin problemas), es obvio que la forma de relacionarse también ha cambiado.En los últimos años, las parejas cama afuera han tomado mayor auge, no sólo en gente de más de 35 años.


Se ha ido perdiendo la concepción de pareja como un equipo que comparte un techo, una vida...todo uno. Hoy día un hombre y una mujer bajo un mismo techo siguen siendo vistos como dos individuos autónomos.La opción por la cama afuera puede darse básicamente en dos situaciones:

- Por elección en la mujer joven

- Después de un fracaso matrimonial en la no tan joven.

En el primer caso es posible debido no sólo al deseo y necesidad de emprender el vuelo con respecto a la casa paterna, sino al incremento del rol femenino en el mundo laboral. La mujer que trabaja quiere ocuparse de su trabajo y de su casa, pero no de la casa del otro o de su familia.

Para las que deciden entablar una relación luego de la separación / divorcio, tal vez no quieran repetir experiencias pasadas, dolorosas, desgarrantes. Entonces, la cama afuera comienza como un período de prueba.

Seamos justas: :las relaciones cama afuera tienen sus ventajas y también sus desventajas. Por ejemplo, pueden conservar sus hábitos y economías individuales y una enorme libertad respecto a horarios.



Y por si esto fuera poco, evitan que la cotidianeidad y rutina desgasten la relación. En lo práctico, no hay bienes compartidos y nadie debe irse de la casa familiar.Sin embargo, quienes rechazan de plano la convivencia total, se pierden un montón de cosas que justamente las da esa cotidianeidad y que merecen la pena ser vividas.

Es importante, necesario y saludable desarrollar cierta tolerancia a la frustración, comprender que no está mal que ciertas cosas tengan que postergarse o posponerse.

Quienes viven en sus respectivas casas por lo general no conocen y no conceden demasiadas libertades "al otro"; son dueños y señores en su territorio. Pero, sepámoslo, ¡un territorio sin pueblo !

"En mi casa mando yo", "yo decido cuándo como, cuándo duermo, cuándo escucho música...no tengo que dar explicaciones", son los justificativos infaltables a la hora de defender nuestros dominios.

Pero, si no estamos dispuestos a compartir el espacio, ¿lo estaremos para compartir el amor, los amigos, la soledad, las alegrías...en fin, todo aquello que alguna vez se dio en llamar "las pequeñas delicias de la vida conyugal".


Fuente: http://www.megasitio.com/mujer/sexualidad/24sexualidad.asp?codsitio=3

Autora: Lic. Amalia M. Novatti, Psicóloga, sicologa@megasitio.com

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