Argentina, Laboratorio Social II
Juan Chamero,
Editor Jefe de aunmas.com, Septiembre 2 del 2002

El
gaucho Fierro, el mítico héroe de las Pampas del
escritor argentino José Hernández
|
Nota
del Editor Nos hemos trasladado a Argentina para
informar a nuestros lectores sobre la marcha de su proceso de adaptación a
las nuevas condiciones socioeconómicas, provocadas fundamentalmente por el
Fondo Monetario Internacional y por la corrupción de su Clase Política. Signos de
Recuperación y de Deterioro
Ya adelantamos en nuestros informes que el
caso de Argentina debía ser considerado como un Laboratorio Social, donde la
propia gente, el pueblo, conmovido en sus instituciones básicas, debía
encontrar caminos para sobrevivir. Es el caso de un pueblo instruido e
inteligente, con inmensos recursos naturales, particularmente alimentarios,
con capacidad para alimentar a 800 millones de personas, pero que
paradójicamente se estaba muriendo de hambre y no es esto una expresión
retórica. En nuestra sección de noticias hemos
publicado que el 70% de sus niños padecen hambre y acompañamos sucintamente
éste escalofriante dato con otras cifras estadísticas similares, a saber: ·
Argentina, quinto país
exportador de alimentos del mundo, ·
Con 36 millones de
habitantes, ·
Con un territorio de más
de 2 millones y medio de kilómetros cuadrados, ·
Con inmensas praderas
naturales ubicadas en zona templada, ·
Con tierras no gastadas ni
contaminadas, ·
Con una gigantesca
producción alimentaría que bien puede calificarse de orgánica por su pureza
natural y calidad, ·
Sin analfabetismo, ·
Sin problemas raciales,
religiosos ni sectarios, ·
Con una historia generosa,
·
Con un pueblo que ha
acrisolado a indígenas, nativos, y extranjeros provenientes de todas partes
del mundo en un ser nacional homogéneo y coherente, desde su extremo austral
en Ushuaia a La Quiaca en su frontera en el norte con Bolivia y desde Buenos
Aires a la Cordillera de Los Andes. Un país que estaba considerado, en los
albores del siglo pasado entre los países mas desarrollados del planeta y
dotado de una tierra generosa, con todos los recursos críticos necesarios
para construir una nación pujante, e incluso prácticamente autosuficiente en
petróleo,……, y si, éste país tiene hoy mas de la mitad de
su población por debajo del limite de pobreza, y ésta es parte de su
estadística roja: ·
9 millones de indigentes, ·
6.500.000 personas
ingresaron a la pobreza en el último año, ·
4 millones de chicos
menores de 14 años no pueden acceder a lo que se conoce aquí como canasta
básica, desprovista de nutrientes esenciales y ·
600.000 sobreviven comiendo
en comedores públicos. En este contexto, caldo de cultivo de todo
tipo de delito, individual y colectivo, público y privado, donde surgen todos
los días nuevas formas delictivas, tales como la reciente del “secuestro
exprés”, aparecen, no obstante, alentadores signos de recuperación, que
pasaremos a describir. Signos
de Recuperación y de Deterioro Cartoneros son los que recogen desperdicios,
desde cartones y papeles a toda clase de envases de vidrio, hojalata,
plástico y toda clase de metales. Los cartoneros existieron siempre en Buenos
Aires y son una realidad de toda gran ciudad. A su alrededor se forma casi
siempre toda una organización que termina en las fábricas y plantas de
reciclado y toda una cadena de comercialización que no excluye las mafias.
Hoy, el cartonerismo, es toda una industria
marginal de subsistencia adoptada por decenas de miles de personas que
encuentran en ella una forma de trabajo, que podría llegar a ser relativamente
bien remunerada a no ser por el abuso de unos pocos acopiadores. Según un reciente estudio realizado por el
diario Argentino Clarín, de fecha 31 de
Agosto 2002, el negocio cartonero, sólo para la Capital Federal, es de unos
30 millones de dólares mensuales, de los cuales unos 40.000 cartoneros
reciben en promedio 1,5 dólar diario mientras que cada acopiador se beneficio
con alrededor de 20.000 dólares para ese mismo período. El cartonerismo no
es sin embargo bien visto por la población en general. He visto trabajar a
los cartoneros de hoy, que a diferencia de los viejos cartoneros, llegan y se
van en forma muy silenciosa, metódica y eficiente, y donde cada uno, o cada
familia o grupo, se ocupa de una determinada recolección, sin descartar los
que únicamente buscan comida. Dejan la ciudad razonablemente limpia de desechos,
y por ello algunos funcionarios de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos
Aires están sopesando seriamente la idea de disminuir y hasta de cancelar los
ineficientes servicios de limpieza actuales. La recolección, que se hace en bolsas y
medios de acarreo de todo tipo, carritos, bicicletas, es retirada por
camiones donde se apiñan con su contenido hasta 40 cartoneros por camión (los
cartoneros son de cualquier edad, sexo y extracción social). Todos, llevan
sus bolsas como pueden hasta un tren especialmente habilitado para ellos, que
se llama el Tren Blanco (hoy se han
habilitado ya dos trenes) pues es totalmente blanco, sin asientos, que traslada
lo recolectado hacia las plantas de clasificación y tratamiento ubicadas en
el Conurbano Bonaerense. En los barrios del Conurbano Bonaerense, del
denominado Gran Buenos Aires, enorme complejo de más de 12 millones de
habitantes, ocurre algo similar e incluso hay gente que les ha habilitado
contenedores especiales que ellos manejan cuidadosamente, dejándolos limpios
y cerrados con llave. No hemos podido penetrar demasiado en su organización
pero lucen más organizados y más controlados que los viejos cartoneros. Los cartoneros son sin embargo muy
resistidos por lo que queda de la clase alta y de gran parte de la clase
media. Un caso significativo de desprecio hacia ésta actividad industrial
primitiva y de supervivencia lo ofrece el candidato a Intendente de la Ciudad
de Buenos Aires, perteneciente a uno de los principales grupos económicos de
Argentina, Mauricio Macri (h), que ha logrado
amplia popularidad por ser el Presidente del Club
de Fútbol Boca Juniors, al cual pertenece ¨la mitad más uno¨ del país. Macri dice que de ser elegido Intendente va a proceder a encarcelar a todos
los cartoneros porque roban (¿?)
basura y sostiene que eso es incorrecto y que no pagan impuestos. El discurso
es no solo anacrónico sino cínico y absurdo, sobre todo en un país que se ha
caracterizado por un empresariado habilísimo en eludir impuestos. Éste
discurso estaría fuera de lugar incluso en Estados Unidos, azotado ahora por
los escándalos de robo y fraude de las grandes corporaciones privadas.
También estaría fuera de lugar en Estados Unidos por un respeto de gran parte
de las grandes corporaciones norteamericanas hacia sus orígenes cuyos
fundadores se hicieron millonarios a partir de comienzos muy humildes,
habiendo sido varios de ellos ¨cartoneros¨ en la
década del 30. Los pobres
ya no piden sino exigen se les de las migajas Un amigo porteño que vive en un barrio residencial
pero rodeado de barrios de gente muy humilde me ha contado que hasta hace
unos meses, era visitado por los chicos de esas barriadas que le pedían por
favor que les diera los diarios viejos y los envases de vidrio usados, para
luego revenderlos. Ahora, el tono es distinto y más amenazante, le dicen:
Don, Usted me tiene que dar los
diarios y los envases que tira y ya no se conforman tan fácilmente con la
distribución periódica de dulces y golosinas. Otro amigo, también porteño, reunido en uno
de los tantos foros de discusión sobre qué hacer para salir de la crisis, les
decía a los participantes: la gente que pasa por debajo de éste edificio (de
ocho pisos), sabe que aquí viven unas 30 familias, que comen todos los días,
y en poco tiempo más van a sentarse en nuestras mesas, ¡y eso es natural!. Los Clubes de trueque, que comenzaron hace
poco menos de un año como una extravagancia propiciada por Internet, han
crecido hasta contar con más de 6 millones y medio de asociados, acuñando su
propia moneda. El Banco Central de Argentina no descarta emitir bonos-moneda
de trueque para evitar fraudes y adulteraciones y con ello oficializar ésta
original y natural forma de intercambio. El trueque ha activado sensiblemente
la economía. Algunos países como Francia están estudiando éste movimiento
previendo un posible colapso de la moneda común y corriente, fenómeno que
podría ocurrir en un par de años para algunos estudiosos. Los Trabajadores se organizan en Cooperativas de Trabajo y tratan de salvar
a sus empresas en quiebra Ya suman centenares los casos de pequeñas y
medianas empresas en las cuales sus trabajadores se han unido en Cooperativa
de Trabajo para sacarlas de la quiebra. Estos intentos fueron hechos hace
unas décadas pero fracasaron por no estar dadas las condiciones de necesidad
actuales. En esos intentos del pasado, los sindicatos eran todavía fuertes y
no veían con buenos ojos al movimiento cooperativo, y por otra parte, los
trabajadores no estaban dispuestos a los sacrificios extraordinarios a que
obliga sacar a una empresa de la quiebra. Hoy, no les quedan muchas
alternativas a los que pierden su trabajo. Cuando estuve en Abril, salvo la
concurrencia masiva de la gente a las plazas y paseos públicos, donde
proliferaban los artistas callejeros y artesanos, el resto estaba
paralizado, por una mezcla de
desánimo, temor y falta de dinero. Hoy, se ve a la gente más animada y hasta
gastando más, dentro de sus limitaciones. Todo parece indicar que la mayor
parte de la gente se ha convencido de que ahora es pobre, que comparten una
pobreza obligada con muchos que eran tanto o más que ellos socio
económicamente hablando y que ya no tiene sentido aparentar lo que no se es. La gente se viste como puede y hace lo que
puede para pode llevar unos pocos pesos a sus casas. A la señora de clase
alta (ex), que tímidamente y con cierto orgullo ofrecía sus servicios de
Tarot en Plaza Francia se suma ahora otra señora, también de clase alta (ex),
que ofrece sin vergüenza sus pertenencias como una comerciante experimentada
y la señora del Tarot ya lo ofrece a voz de cuello: ¡Tarot, Tarot a 5 pesos!.
La gente ha abandonado ya el ¨marquismo¨ y trata de conseguir el producto más barato
que cumpla exigencias de mínima de calidad y en los medicamentos ya se ha
generalizado el ¨genérico¨. Ya no queda bien
aparentar que se está bien sino todo lo contrario, es señal de sensatez decir
que se están cortando gastos. ¿Una edad
de oro para el arte? Quizás si. Argentina tuvo siempre buenos
artistas, pero ahora, acicateados por la crisis, los artistas salen a las
calles, plazas y tablados con lo mejor de sus talentos. El arte que cada vez
se ve menos es el arte ¨light¨, el que necesita
obligadamente de la publicidad y del marketing para prosperar. Vuelve el arte
popular e incluso el folclore. Lo bueno se propaga de boca en boca,
rápidamente. Ya no se ve al humilde artista o artesano proveniente del Norte
Argentino, por ejemplo, de La Quiaca, que se presenta en Buenos Aires con
timidez y temeroso de la soberbia del ¨porteño¨, el
habitante del puerto de Buenos Aires. Ahora sabe que viene al Buenos Aires
con el que siempre soñó pero de igual a igual, a ver a un hermano que es
Argentino igual que el y que ahora es tan pobre como él. Nuestros hermanos
latinoamericanos pueden establecer los correspondientes paralelos entre sus
ciudades capital y sus zonas marginadas. El porteño, por su parte, se siente
gratamente sorprendido al descubrir lo hermosa que es la música autóctona del
Norte y se arrepiente de lo que ha estado ignorando durante tanto tiempo,
encandilado por las luces de lo light. La gente del
Norte se siente, quizá por primera vez, como en su casa, en la misma
Argentina, desde Ushuaia hasta La Quiaca. Ya no es el caso del provinciano que
gana 150 dólares al mes y el porteño que haciendo lo mismo gana 1000, sino
que ambos o están desempleados o ganan lo mismo, 100 dólares al mes o menos. Como en los tiempos de los juglares, los
artistas se comunican con el pueblo
mejor que los políticos a los que la gente está empezando a detestar. Al
respecto, fuimos invitados a ver ¨Huesito Caracú¨, una especie de comedia para chicos (y mayores)
que recomendamos ver si tienen la oportunidad de visitar Buenos Aires ahora
que está excepcionalmente barato. Es una divertida sátira a la clase política
y empresaria corrupta en un escenario gauchesco, pero con una cándida
escenografía de comedia musical moderna. El mensaje transmitido es claro:
retorno a los clásicos valores de pureza de la niñez y repudio al abuso de
los poderosos de turno, en éste caso, los propietarios de las empresas de
servicios públicos privatizadas al amparo del poder de policía del Estado.
Los damnificados, no rechazan ni la modernidad ni proponen dejar de pagar los
servicios sino de tener acceso a un mínimo control sobre la administración y
cobro de esos servicios. La gente está aprendiendo a desprenderse de las cosas Uno de los graves problemas de la sociedad
de consumo es el excesivo apego a las cosas, a ser un coleccionista de cosas
que podrían ser útiles para los demás o sencillamente vanidades. En
particular la Clase Media es muy afecta a las cosas, más que la Clase Alta,
que es afecta al dinero y al status. Esto se ve en las ferias barriales,
donde la gente va a intercambiar o a vender, por lo que sea, lo que ha
coleccionado durante toda una vida. Finalmente, la gente se queda con lo que
es realmente importante, una foto, una carta, un mechón de pelo del hijo
cuando era bebe. Nota del Editor: Este comportamiento tiene
su extremo en la Clase Media de Estados Unidos, que podría sobrellevar una
crisis de varios años sin comprar absolutamente nada nuevo, tal es el exceso
de cosas que posee. Ésta actitud podría
costarle incluso muy caro a la economía del gigante del Norte, basada
en un consumismo insensato (aproximadamente dos tercios de la economía de
Estados Unidos es consumo). Hoy, con el temor inducido por el gobierno al
terrorismo, y con la pérdida de confianza de la gente en las grandes
corporaciones, el norteamericano medio ha dejado de comprar y esa actitud
está paralizando la economía. En la TV, lo light,
lo remanente del sistema que fue, es más soez que nunca, pero como
contrapartida están apareciendo programas serios, de alto nivel profesional y académico, que están empezando a tener un
alto rating. La gente está
aprendiendo a defenderse Con el ¨corralito¨
la gente entró en una zona de alto riesgo al llevar el poco dinero que pudo
recuperar a su casa, a esconderlo. Los delincuentes saben que la gente tiene
el dinero debajo del colchón y se organizan para robarlo, por ejemplo,
mediante los secuestros exprés. Paralelamente, la gente ha comenzado a crear
sus propios mecanismos de defensa, desde lo individual a lo solidario. Está
el que se arma hasta los dientes y entrena a toda su familia en técnicas de
defensa personal y colectiva. Y están los que deciden que la mejor estrategia
es estar siempre atentos y están dispuestos a incorporar a su vida cotidiana
un protocolo de seguridad permanente. Todo esto se está haciendo sin
histerias y hasta diríamos con una buena comunicación entre la ciudadanía y
la policía. la Iglesia y el Ejército, quizás las dos fuerzas más organizadas después
del gobierno nacional, se están movilizando para paliar el hambre de la
gente. Esta actitud ha despertado esperanzas y suspicacias. La suspicacia no
es solo de parte del pueblo y de la clase política en general, sino entre
ambas instituciones. Lo concreto, es que ambas son dos importantes fuerzas organizadas
que están en condiciones de atacar masivamente el acuciante problema del
hambre. El mundo está en pleno proceso de transformación y no en una rediviva
de izquierdas y derechas sino de subsistencia. Por lo pronto, el Ejército tiene
la logística para producir raciones de subsistencia a un costo muy bajo, se
habla de algo menos de 30 centavos de dólar. Ambas instituciones podrían complementarse en lo que mejor sabe hacer, la
Iglesia en colectar y distribuir en emergencias y el Ejército en producir en
controlar en emergencias. El mismo amigo mío que experimentó en carne
propia la exigencia de los pobres por derecho propio, tuvo éste fin de semana
otra experiencia que podríamos definir como contenido sin continente. Su hijo
tiene un profesor de música de esos que aman lo que hacen, digamos un músico
de alma y eterno bohemio. El profesor invita a los padres a presenciar un
espectáculo musical que iba a darse en la ciudad de Lavallol,
muy próxima a Buenos Aires, y en la cual iba a participar su hijo, creo que
en un coro. La función se daba en un viejo teatro del
año 1920 creado por un sacerdote italiano, cuando la nueva ciudad se mostraba
pujante. Hoy, ese teatro es una especie de galpón semiabierto al cielo por
decenas de agujeros, viejísimos pisos de pinotea
podridos, cables de electricidad sueltos y pasando de lado a lado, baños
prácticamente inexistentes con a lo sumo una sucia letrina y restos de un
escenario y tablado. Cuando llegó mi amigo con su esposa e hijo el teatro
estaba vacío y hacía un frío tremendo, con una sensación térmica por debajo
de cero grados. Esperaron un rato y como ya eran otras tres personas aparte
de ellos decidieron quedarse a presenciar el espectáculo, protegiéndose entre
ellos con sus ponchos como si fuera una carpa. Aún con tan escaso auditorio da comienzo el
espectáculo y la sorpresa de mi amigo, que es un entendido en música, fue muy
grande, la orquesta, el introito docente, la clase, era algo de ¨primer mundo¨. A poco de
comenzar, comenzó a llenarse de gente, que dada la pobreza de recursos se
debe haber enterado de boca en boca, más de 400 personas llenando el teatro
por completo. ¿Esto habla muy positivamente
y en muchos aspectos, no?. Agreguemos que Lavallol no es una ciudad tranquila sino muy insegura.
Con la casi total desaparición de sus fábricas y de sus fuentes de trabajo,
ha quedado convertida, como muchos otros lugares del Conurbano Bonaerense, en
una especie de tierra de nadie, con calles destruidas, con insuficiente
iluminación y casi nulos servicios de vigilancia. A mi entender, la crisis está sacando a la
luz lo bueno del contenido de muchas de las manifestaciones de la vida
Argentina, aún dentro de un continente empobrecido. En síntesis, Argentina es un país que muestra
ya los primeros signos de recuperación rápida al brutal shock
a que ha sido sometida de la noche a la mañana. ¡Vamos Todavía Argentina!. |