Fuentes:
la BBC de Londres, El País de España, Ministerio de Economía de Argentina, diario
El Clarín y diario La Nación de Argentina, Fondo Monetario Internacional
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Nota de la Redacción:
Al
escribir éste primer parte de nuestra sección dedicada a las explosiones
sociales en Latinoamérica, “se me escapa un lagrimón”. Ha ocurrido lo
inimaginable, lo que prácticamente nunca podría ocurrir: que los argentinos
lleguen al extremo de asaltar los súper mercados e incluso a pequeños
comerciantes, para comer. Una nación increíblemente rica, bendecida por sus
recursos naturales, crisol de razas que ha logrado conformar un pueblo culto
y sensible, con una calidad de vida ubicaba entre las naciones más avanzadas
del mundo, se ve hoy ante la pobreza y prácticamente en situación de cesación
de pagos. Lloremos por nuestra querida hermana y hagamos votos para que como
el Ave Fénix resurja muy pronto victoriosa de sus inmerecidas cenizas.
¡Gloria al gran pueblo hermano de Argentina!. Argentina
ejemplo de explosión social moderna
El
Increíble caso de la pobreza en Argentina
¿Ecuaciones Imposibles o Cinismo? Evolución
de la deuda externa Argentina
Los muertos y
heridos
Argentina ejemplo de explosión social moderna Las explosiones sociales actuales nada
tienen que ver con izquierdas y derechas, al menos como movimientos políticos
tradicionales. Por ejemplo, las explosiones populares recientes en Perú y en
Argentina, no son explosiones políticas aunque sus indudablemente sus efectos
van a condicionar la política futura. La gente explota en Argentina porque a los
argentinos les resulta inexplicable morirse de hambre, en uno de las cuencas
alimentarías más ricas y grandes del mundo. La gente que asaltó los súper
mercados para llevarse alimentos representaba todo el mosaico social de
Argentina. Con una desocupación real entre desocupados plenos y subocupados,
con sueldos promedio inferior a los 500 dólares mensuales pero en un país de
economía dolarizada y donde el costo de vida es similar al de Estados Unidos,
el obrero, el empleado de camisa y corbata, el profesional, el ama de casa,
el estudiante, se están lisa y llanamente muriendo de hambre, en el país de
las “carnes rojas”, del trigo, del maíz y de la soja, de la miel y de los
productos lácteos. En la explosión participó básicamente gente
pobre y gente empobrecida. Los primeros con hambre física y los segundos con
hambre de justicia. Con una ceguera inconcebible el gobierno renunciante de
De la Rúa y del ministro de economía Domingo Caballo procedió a hacer añicos
la credibilidad en las instituciones al congelar los depósitos de la gente en
los bancos, en cuentas corrientes y en cuentas de ahorro y lo remata
cancelando obligaciones de la deuda externa con fondos de los pensionados, ya
de por sí míseros. A todo esto ya la gente estaba irritada ante las
inconcebibles declaraciones de ambos gobernantes para supuestamente “quedar
bien” ante los acreedores y el Fondo Monetario Internacional diciendo que lo
que ocurría era que los argentinos gastaban poco porque se habían hecho
temerosos y extremadamente cuidadosos de sus reservas. Toda persona con algo más que aire en la
cabeza debe preguntarse qué puede estar pasando en el mundo, desde los
ciudadanos de países tradicionalmente pobres a países que fueron modelos de
riquezas emergentes como Argentina. Los economistas y los estudiosos han
acuñado los neologismos “neocapitalismo” y “capitalismo salvaje” para señalar
las causas de éstas aberraciones económicas. Yo diría que se debe a formas
enfermizas, cancerosas del sistema capitalista. Hasta hace una década, esas
formas ya existían pero aún había trabajo en los países pobres
eufemísticamente llamados “en vías de desarrollo”. A lo largo de ésta última
década dos factores dominan y condicionan la economía: la alta tecnología y
la enorme concentración de los capitales. Las pocas personas y corporaciones que
logren administrar esos dos factores van a dominar al mundo, hasta que la
gente explote e imponga su derecho a vivir, lo cual traerá nueva reglas de
juego entre los factores capital y trabajo. Hoy esos dos factores,
subordinados al mero crecimiento del capital generan procesos productivos
obsoletos y a la larga desocupación masiva con su inevitable correlato de
miseria, hambre y explosión social. La tecnología no está al servicio del
“Bien Común” sino al servicio de un irresponsable y absurdo crecimiento del
factor capital que puede devenir el un genocidio masivo “a fuego lento”. La
gente es la que produce el capital y el capital es una consecuencia de la actividad
de la gente. Sin gente o sin actividad de la gente el capital deja de tener
sentido, es una ilusión que para nada sirve. Los gobernantes de los países de alta
dependencia e insensibles a las necesidades de sus pueblos poco pueden hacer
para durar un poco más, salvo mentir. Respetando las reglas de juego del
sistema financiero dominante poco y nada pueden hacer en beneficio de sus
pueblos. Se necesitan nuevas reglas de juego entre economía y sociedad,
reglas que deberían surgir, no obstante, por la vía democrática, en forma
pacífica, antes que las masas se obnubilen. Después de la explosión puede
seguir el caos. El Increíble caso de la pobreza en Argentina La pobreza en Argentina es un enigma para
mucha gente, y en particular para los estudiosos de la economía. Un ejemplo
del estupor que causa la realidad de la pobreza en Argentina, con casi la
mitad de su población por debajo del nivel de pobreza y con una tasa de
desempleo que supera el 20%, cuando en todo el mundo el 8% es señal roja, lo
brinda el siguiente artículo sobre Preguntas y Respuestas inducidas por la
Crisis Argentina elaborado por la BBC de Londres, Sección Noticias, difundido
horas antes de producirse las revueltas callejeras en Argentina. Preguntas y Respuestas inducidas por la Crisis ArgentinaFuente: BBC de Londres La BBC de Londres publica un FAQ, una serie
de Preguntas con sus respuestas frecuentes o lógicas. Dice al artículo: El mundo está perplejo por el caso
Argentino, que a mediados de la década anterior era considerado un milagro
económico y hoy después de casi cuatro años de estancamiento se ha convertido
en una de las economías menos confiables del mundo para los inversionistas. ¿Fue Argentina alguna vez una potencia económica? Si lo fue. En la década de los 30 Argentina llegó a
tener un ingreso per cápita similar al de Francia, fundamentado básicamente
una política de exportaciones cárneas. A partir de la década siguiente, el
país comienza a desaparecer de la escena internacional, debilitado en primer
lugar por su aislacionismo y luego por sus conflictos internos y gobiernos
“de facto”. Argentina llegó a tener
una inflación del 200% mensual a fines de la década del 80, similar al fenómeno
de la hiperinflación alemana: los precios cambiaban en cuestión de horas y
hasta de minutos. ¿Cómo escapó a la crisis? Para la BBC fue el resultado del gobierno de Carlos
Menem, quien a partir del año 1989 liberalizó el comercio, privatizó las
empresas estatales y suprimió burocracia para facilitar el crecimiento
industrial. El programa falló inicialmente, por los excesivos déficit
estatales. No obstante, gracias a la dolarización de la economía propuesta
por el ministro de economía Domingo Cavallo y aceptada como estrategia
económica nacional por Menem, restableció la confianza internacional en la
Argentina. La movida, según la misma fuente, fortaleció la estabilidad en los
precios y tasas financieras. Estas condiciones son las que produjeron, durante
los años 1991-1994 un crecimiento sostenido del 7,7% anual. Nota del Editor: Esto es terrible. Desgraciadamente los
analistas económicos funcionan sobre la base de las presiones dictadas por
los inversores y los acreedores. Si los inversores y los acreedores se
manifiestan confiados por apariencias externas, por el “look and feel” o
apariencia de la economía, los analistas no investigan más. El hecho de que Argentina creciera en ese período fue
solo el resultado de las ventas de un patrimonio necesario que llevó décadas
construir. La burocracia jamás fue eliminada sino todo lo contrario, creció y
creció además la corrupción. Los créditos recibidos, así como las inversiones
llegadas desde el exterior, no fueron empleadas para la industrialización
sino para reemplazar servicios estatales por servicios privados tanto o más
ineficientes que los estatales. El
gobierno de Menem continuo la obra depredadora de la industria nacional
comenzada por el ex ministro de economía y hombre de consulta de los
gobiernos militares Martínez de Hoz.
Justamente, si se hubiera detenido la corrupción y se hubiera
comenzado una reconversión industrial la realidad de hoy sería otra. Ver más abajo el estudio de la Deuda Externa. Ver al
artículo Un quiebre olvidado, la política económica de Martínez
de Hoz, un ensayo académico de Alberto E.G. Muller, publicado por
la Asociación Argentina de Economía Política. . ¿Porqué todo fue erróneo? Al llevar a ultranza la paridad del peso al dólar, los
argentinos adoptaron una moneda cuyo intercambio tenía poco que ver con sus
condiciones económicas reales. La
medida probó ser buena para contener la hiperinflación, pero al lograrse la
estabilidad, la inflexibilidad de la política monetaria para dar respuestas a
la cambiante realidad del comercio internacional (por ejemplo a las
necesidades de exportar dentro del Mercosur), probó ser más una carga que un
beneficio. Argentina no aprendió las lecciones que estaban brindando
al mundo USA y el Reino Unido al rebajar las tasas de interés. Buenos Aires
siguió bailando al compás de la música “disco” cuando lo más apropiado
hubiera sido bailar al chompas del tango. Y mientras Argentina fue capaz de
salvarse del efecto domino del colapso mejicano de 1995, la llamada crisis
asiática que comenzó dos años después, la golpeó duramente. Cuando el real de Brasil se cayó en 1999, el peso fue
incapaz de seguirlo, dejando a las exportaciones argentinas fuera de la
competencia con respecto a sus vecinos. Finalmente, la declinación de los
precios agropecuarios y la desaceleración de la economía global de los meses
recientes empeoró una situación ya de por si crítica. La caída de las
exportaciones redujeron la capacidad del país para colectar divisas mientras
que se hizo evidente una desindustrialización con una desocupación real del
orden del 30% restando recursos internos para solventar el presupuesto. Nota del Editor: Parece que el artículo no tuvo en
cuenta que la dolarización fue aconsejada y aplaudida por los cenáculos
económicos y políticos de USA y del Reino Unido. Además, jamás pueden
extrapolarse los efectos de cambios en las tasas de interés de un país como
USA a uno como Argentina. Lo que no
dice al analista es que si los argentinos empezaban a bailar el tango cuando
el poder financiero internacional consideraba que para defender sus intereses
los argentinos debían seguir bailando
música disco lo más probable hubiera sido que las presiones
internacionales hubieran llevado a Argentina a un escenario de embargo
prematuro. ¿Y qué va a suceder ahora? Mientras el gobierno comenzó a tomar medidas alocadas
tales como desviar los pagos de pensiones a cubrir pagos de la deuda externa,
los economistas consideran que Argentina tiene dos opciones, las dos d, para
recuperar la estabilidad Nota del Editor: Parece que todavía no se han dado
cuenta de que la Argentina está en un estado terminal. También parece
ignorarlo el gobierno de Estados Unidos, cuando su presidente George W, Bush
dice que espera que el Nuevo gobierno comience a pagar lo que debe a sus
acreedores. La primera d: devaluación. Liberar definitivamente al
peso del dólar y permitirle caer hasta llegar al valor que refleje las
verdaderas condiciones económicas de Argentina. En esa opción, las firmas
argentinas deberían ser capaces de competir, por ejemplo, con Brasil. Sin embargo, con una deuda dominada por el
dólar, las empresas que ganen pesos devaluados van a encontrar que los
préstamos en bonos van a ser muy difíciles de amortizar. De darse esto, los
pagos no podrían efectivizarse, los bancos entrarían en colapso y los
inversores perderían la confianza. Al respecto, los voceros del gobierno han
descartado la devaluación por considerarla un “suicidio colectivo”. ¿Cuál es entonces la alternativa? La Segunda d: dolarización. El peso en absoluta paridad
frente al dólar. La ventaja sería que se reestablecería parte de fe en
la economía Argentina y al no existir el peso, podría crecer la esperanza de
dinero fresco de inversión. Sin embargo,
esa política dejaría al país con una tasa irreal y ello exacerbaría la
contracción económica que ¡ya está en el orden del 10% anual!. El Profesor Steve Hanke, que ha sido asesor del
gobierno argentino y un decidido abogado de la dolarización dijo: "La única razón por la cual la Argentina tiene aún
su cabeza fuera del agua es que tiene una paridad confiable,
Desafortunadamente, Domingo Cavallo – el padre del sistema de la
convertibilidad - lo ha distorsionado. ” Creo que deberían eliminar el peso y dolarizarse,
como único camino para poner en cuarentena sus efectos contagiosos”. Sin
embargo, el economista Roger Roger Nightingale, radicado en Londres, le dijo
a la BBC: "Si ellos quieren fijar el peso, tendrían que liberar el
mercado laboral, lo que no van a hacer y por lo tanto el desastre es
inevitable." Nota del Editor: Sí, liberarlo de manera tal que pueda
empezarse el juego libre de la demanda y de la oferta de trabajo con “los que
queden vivos”. Estas reflexiones son tecnicismo realmente perversos. ¿Y qué hacer? Otros economistas han propuesto una solución híbrida:
devaluar el peso para luego dolarizar a un valor más bajo, en un esfuerzo
para evitar los perniciosos efectos de una devaluación pura o de las opciones
de una dolarización. De todas formas, una tercera opción d, de cesación de
pagos (por d de “default” en Inglés) parecería inevitable cuando el gobierno
consuma todas las fuentes de efectivo para el cumplimiento de sus
obligaciones. Por lo tanto, no existe estrategia que permita el milagro que
le permitió a la Argentina renacer económicamente hace una década. Nota del Editor : Ver más
abajo en el análisis de la Deuda Externa que realmente nunca existió tal
milagro ¿Ecuaciones Imposibles o Cinismo? Ante la crisis que hoy vive Argentina, un
país que ha intentado lo imposible para “honrar la deuda” como se dice en los
foros anglosajones y que a costa de la hambruna de su sufrido pueblo ha
intentado seguir las imposibles recetas del Fondo
Monetario Internacional, vemos hoy que esa institución rechaza
responsabilidades...... Declara textualmente a
través de su vocero Thomas Dawson, director de relaciones externas de la
institución: “El programa económico argentino fue diseñado por el Gobierno de
Argentina y el objetivo de acabar con el déficit fiscal fue aprobado por el
Congreso de Argentina”. Por su parte el gobierno
de Bush, que pese a las “relaciones carnales” establecidas entre los
anteriores gobiernos de Cinton y de Menem, respectivamente, se ha negado en
forma reiterada y constante a refinanciar la deuda externa de Argentina y
ahora declara que “se siente preocupado por la situación y desea que
Argentina siga trabajando con el FMI para recuperar un crecimiento económico
sostenible”. . Por su parte, Anne
Krueger, subdirectora de la institución multilateral, insistió en que sólo
una devaluación del peso y un “ajuste durísimo podrían evitar el colapso de
la tercera economía latinoamericana”. Nota del Editor: Deberíamos preguntarnos todos los latinoamericanos, poniendo nuestras barbas en remojo pues ésta crisis nos puede alcanzar a todos, qué significa técnicamente un ajuste durísimo, ¿la muerte por hambre?. Evolución de la deuda externa ArgentinaFuentes: El País de España, La Nación, de
Argentina, Ministerio de Economía de Argentina El diario El País de España realiza un
interesante estudio de la Deuda Pública de Argentina pero recién a partir del
año 1991, cuando ya había entrado en un proceso muy difícil de controlar. El
gobierno de Menem procede a perdurar “vendiendo hasta las joyas de la
abuela”’, dolarizando la economía y ajustándose a las recomendaciones del
Fondo Monetario Internacional pero sin producir modificaciones estructurales
del aparato productivo nacional tratando de amoldarlo a las nuevas reglas de
juego de la naciente Globalidad. No obstante, el país da la sensación de que
marcha bien y es elegido como ejemplo de lo que pueden hacer las economías
emergentes. No obstante, el mal avanzaba inexorable “por dentro”. Puede apreciarse, que pese a la venta o en
términos menos duros, desafectación del patrimonio económico nacional, el
país no le puede ganar la carrera a los intereses.
Sin embargo hay que ser ecuánimes. En el
estudio realizado basándose en los datos del Ministerio de Economía de
Argentina, Jaime Poniachik, publica en el diario La Nación de Argentina, con
fecha 6-5-2001 un estudio histórico denominado “Cómo Empezó la Deuda
Externa”, del cual extrajimos el siguiente cuadro sinóptico. En filas: Año, Presidente De La Nación, Partido De
Gobierno, Monto Deuda Externa (Millones Dólares), % Aumento de La deuda en el
Periodo De Gobierno
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