Reunión Cumbre de Monterrey
El Mundo Desarrollado no
quiere ver lo que ocurre
Juan Chamero, Editor Jefe de aunmas.com, 25 Mar
2002
Fuentes:
Club de Roma,
Grupo
Forrester del MIT, Base de Datos de Países del Banco Mundial, Bases de datos del Fondo Monetario Internacional,
Proyecciones Económicas de la BBC de Londres, Informes del Premio Nóbel de Economía 2002, Informes de Stglitz como Economista Jefe del Banco Mundial
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Nota Editorial
El
Desarrollo Democrático es el Fruto de los Trabajadores, dijo el actual Premio
Nóbel de Economía, Joseph E. Stiglitz, antes de dejar su puesto de Economista
Jefe del Banco Mundial a fines del año 2000: “Yo estaba
acostumbrado a tener en la mesa de las negociaciones a ministros y
presidentes de Bancos Centrales, no a sindicalistas o a ministros de trabajo.
Realmente en foros en los que se discuten
reformas a la economía internacional, ésta gente, que inevitablemente
deberá cargar sobre sus hombros los costos de políticas equivocadas, ni
siquiera está invitada. Frecuentemente en éstas reuniones, mi voz reclamando
por el cumplimiento de principios democráticos básicos, pidiendo que sean no
solo escuchados sino invitados a sentarse en la mesa, resuena solitaria. Seguramente se enfocaron últimamente
asuntos que conciernen a la seguridad, pero: ¿no es eso un intento de aplacar
sentimientos de culpa, dando muy poco y muy tarde o incluso más, un intento
de moderar la crítica pública de una “globalidad sin cara humana”?. Las
instituciones internacionales reconocieron en los hechos de Seattle un
resultado no sorpresivo de las actitudes y políticas de las recientes
décadas. El premio Nóbel Joseph E. Stiglitz
advirtió que en momento de crisis los proteccionismos tienden a crecer y eso
va a complicar más la situación de los países en desarrollo que van a ver los
mercados cerrarse
El Juego entre los intereses y la verdad
A qué fue cada parte
Porqué no se presentó un
diagnóstico creíble y preciso
Un modelo de pobreza
creciente
Esquema del Modelo
No se precisa ser
Socialista para rechazar éste modelo degenerativo
Peripecias de los
estudios geopolíticos y geoeconómicos sobre Latinoamérica
Cuantificación
Global del Fenómeno en Latinoamérica
El Juego entre los intereses y la verdad
A qué fue cada parte
Era
nuestro propósito entregar un informe completo sobre la Cumbre de Monterrey
pero decidimos que sus conclusiones
no representaban nada positivo para los países más pobres. A lo sumo una
reunión más de buenos propósitos, de “lobby” o como le decimos en gran parte
de Latinoamérica, de “cabildeo”. La mayor parte de los representantes de los
países pobres, con la quizá más baja autoestima de la historia de éste tipo de
reuniones cumbre, fueron con la esperanza de conseguir alguna ventaja
financiera o comercial para sus respectivos países. Para los poderosos, fue
una reunión obligada, para demostrar al mundo sus buenos propósitos y una
solidaridad de mínima. Porqué no se presentó
un diagnóstico creíble y preciso
Resulta
increíble que ante la generalización de la violencia en el mundo, no se haya
gestado desde las Naciones Unidas una convocatoria más apremiante a las
naciones del denominado Primer Mundo. Demostrar técnicamente que los países
pobres no pueden pagar sus deudas,
que cada vez pueden producir menos y que la espiral de miseria en la
que están atrapados puede conducir a un genocidio mundial, de seguir las
tendencias actuales de la economía global, es trivial. Cuando decimos trivial
estamos significando que simplemente usando clásicas herramientas
econométricas, tales como la simulación matemática, alimentando modelos de
las economías de los países pobres y empobrecidos con datos estadísticos reconocidos como ciertos,
pueden verse en forma clara las consecuencias de seguir con las actuales
reglas de juego que gobiernan la economía global. Cualquier universidad y
cualquier centro de cálculo pueden hacerlo con poco esfuerzo y en forma
relativamente rápida. También
llama la atención el poco interés de esas instituciones en hacer éstos tipos
de demostraciones, infinitamente más convincentes que los discursos poco
creíbles de los políticos. Lo que
está ocurriendo es que cada día las universidades y centros de investigación
de nuestra región son más pobres y más dependientes de la buena voluntad de
los grandes intereses económicos. En los países altamente desarrollados eso
es ya un hecho. La verdad se reconoce, pero no son apoyadas líneas de
investigación que vayan a contramarcha de esos grandes intereses. Por eso,
han dejado de aparecer estudios sobre proyecciones mundiales del tipo del
viejo Club de
Roma y del Grupo Forrester, de Jay W. Forrester del MIT,
solo por citar a dos de los más conocidos. Un modelo de pobreza creciente
Escenario pierde-pierde
En
aunmas tenemos gente que ha tenido el honor de participar en algunos de esos
grupos y hoy entregamos una humilde contribución en esa línea de acción,
conducente a animar a los estudiosos a elaborar modelos creíbles y precisos
que muestren al mundo lo que puede llegar a ocurrir en el corto y mediano
plazo si los países poderosos no corrigen su actitud. Estados
Unidos recién se ha dado cuenta de que existe odio en el mundo hacia lo
Americano luego de los sucesos del 11 de septiembre. En Argentina, una nación
inmensamente rica en recursos naturales, con un pueblo instruido y con
relativamente pocos habitantes, se suponía que jamás podría llegarse a
situaciones en las que comer iba a ser un problema. Hoy el mundo se acerca a
un posible enfrentamiento entre “pobres” y “muy pobres”, polarizados
artificialmente por diferencias geográficas, religiosas y hasta raciales,
cuando la realidad es que ambos sectores son víctimas del seguimiento de un
modelo insensato de producción y de reparto de la riqueza. ¡Recordemos que al
bueno de Luis XVI lo sorprendió la Revolución Francesa arreglando relojes!. Lo
interesante de los modelos de simulación de las economías: locales,
regionales y mundiales – no olvidemos que hoy para predecir catástrofes
ambientales y meteorológicas se emplean modelos matemáticos de predicción que
operan con gran precisión- es que permiten analizar las consecuencias de las
grandes políticas, económicas y financieras. Resulta
absurdo que hoy el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional sigan
pidiendo a los países de nuestra región que sean más austeros y que abran sus
economías en forma indiscriminada, cuando ellos no solamente no lo hacen sino
que ya está demostrado que han cambiado los tiempos y que lo que antes era
aconsejable para la riqueza de las naciones no lo es hoy (Ver informes del
actual Premio Nóbel de Economía Joseph E. Stiglitz). Esquema del Modelo Lo
que presentamos aquí es solo una extrema simplificación de la realidad, a los
fines de ilustrar a aquellos lectores que no dominan la econometría, pero
globalmente en cuanto a lo cualitativo es un esquema correcto, es decir sirve
para comprender los efectos de las grandes políticas económicas. Un
esquema muy elemental de la economía global puede ser descrito en base a dos
procesos básicos: El de producción p, representado por el óvalo color rojo y
el de consumo C representado por el
óvalo color fucsia. El proceso productivo genera el producto total P, que es
consumido por la humanidad generando dinero d. El
proceso productivo se realiza con la participación activa de los
trabajadores, máquinas y materiales, los tres “recursos” básicos o tres M del
inglés: Man (hombre), Machines (máquinas) y Materials (materiales),
representados por los colores amarillo, verde y gris respectivamente. Se han
destacado separadamente dos componentes adicionales del hombre como ser
inteligente: el conocimiento administrativo y tecnológico tradicional (color
turquesa) y los avances tecnológicos, las nuevas tecnologías que diariamente se
implementan en toda actividad industrial. Hoy
estamos en la era de la robótica en la cual la máquina comienza a desplazar
masivamente al hombre en todas sus especialidades, desde el obrero al
gerente, pasando por todas las funciones de empleos de “cuello y corbata”.
Éste desplazamiento es guiado exclusivamente por cuestiones de “rentabilidad
económica”. En la transformación de lo producido
en dinero, la economía global actual tiene en cuenta solo dos cosas: la
rentabilidad del dinero “invertido” y el crecimiento global de la economía. Los inversores muchas veces
se deciden a sacrificar algunos “puntos” de su rentabilidad actual a la
espera de futuros grandes rendimientos en función del crecimiento de la
economía. Es decir, a la corta o a la larga, el factor decisivo para lo que
vamos a analizar es la
rentabilidad a ultranza. Si
la rentabilidad es baja los inversores buscarán apoyar aquellas tecnologías
que puedan incentivarla y si es alta con tanto o más razón, aunque
normalmente se sienten más incentivados cuando la rentabilidad no es la
esperada. Hasta no hace
mucho, el avance tecnológico estaba administrado por los estados nacionales
pero poco a poco la hegemonía de su control se desplaza hacia la actividad
privada, es decir, hacia los inversores, los dueños del capital. Esto tiene
efectos perniciosos varios, a saber: a)
Se favorecen las tecnologías que desplazan a la mayor cantidad de mano de
obra para abaratar costos – a ultranza-. b)
Se favorecen las tecnologías que producen el producto al menor costo
posible, minimizando insumos, en menores cantidades o sustituidos por insumos
de calidad inferior, tratando a lo sumo de producir en la calidad estándar.
De aquí, que los grandes intereses realizan intensos cabildeos (“lobby”) para
influenciar en le degradación de los estándares – a ultranza-. c)
Se hace todo lo posible para mantener oculto y bajo control el
desplazamiento de personal y controlar sus efectos. Esto genera corrupción
hacia arriba y hacia abajo, en los entes de gobierno, en los medios, y en las
organizaciones laborales. En resumen, se produce cada vez
mayor cantidad pero productos de menor calidad, cada vez más robotizados,
sujetos a estándares cada vez más permisivos. Es por ello que decimos que es
éste un proceso
industrial mundial de “realimentación negativa”, degenerativo. Estamos
a favor de la innovación tecnológica, pero en función del bienestar de la
especie humana y de su entorno y rechazamos la “distorsión tecnológica” que
está siendo producida por un capitalismo al que ya no se controla. Los desplazados arrastran a sus
familias, disminuyendo sensiblemente el consumo, lo que a corto plazo acarrea
el colapso del sistema, y la muerte de la gallina de los huevos de oro, pues
al terminar el consumo terminará la razón de ser del factor capital como
decisorio primario del quehacer humano. Equilibrio:
Los
desplazados a su vez se orientan en tres corrientes, dependiendo de cada país
y de sus recursos. Hay países poderosos que están en condiciones de asimilar
a los desplazados, creando nuevas fuentes laborales y/o asegurarles un pasar
mínimo para ellos y sus familias. Aquellos países que logran crear nuevas
fuentes de trabajo complementarias de las altamente robotizadas pero
produciendo productos y servicios de alta componente humana y de alta calidad
podrán mantener en equilibrio sus economías. Violencia: La mayor parte de los países en los
que se experimenta elevadas tasas de desplazamiento laboral, no están en
condiciones ni de producir nuevas fuentes de trabajo ni de asegurarles un
mínimo de supervivencia a ellos y a sus familias. Esto generará
necesariamente violencia. Nadie sabe a ciencia cierta si la violencia servirá
para encontrar soluciones. Se
hace crucial elaborar modelos predictivos de los efectos de una tecnificación
a ultranza y se hace imprescindible la intervención de los estados nacionales
y de las organizaciones supranacionales para controlar su implementación. Si
a nivel estatal se imponen controles para deforestar, tales como plantar dos
árboles por cada árbol derribado, no se concibe que los estados nacionales no
pongan límite al desplazamiento laboral destinado a una desocupación
permanente. No se precisa ser Socialista para
rechazar éste modelo degenerativo
El gobernante Cubano Fidel Castro, gana imagen internacional con solo decir lo mismo en sus palabras y en su estilo. No hay que ser socialista para ver la realidad que las potencias se niegan a ver. Llama sí la atención en las últimas décadas el silencio de la Universidades e Institutos de Investigación. La Ciencia y la Tecnología avanzan a pasos agigantados a excepción de todo lo que tenga que ver con la predicción de lo que va a ocurrir en el mundo de seguir así las políticas económicas dominantes. Lo que ocurre es que los mayores centros del conocimiento humano se han transformado en empresas y como tales sujetas a los intereses de sus accionistas. Si alguien quiere investigar seriamente sobre temas “críticos” tales como la clonación humana, los fármacos, hacia donde va la informática en su contexto social, desarrollos sustentables, ecología, la economía global, debe hacerlo por su cuenta y riesgo, riesgos a veces muy serios. Hace
unas décadas aparecían estudio prospectivos serios que anunciaban lo que hoy
está ocurriendo. Increíblemente, logra superar los filtros de los intereses
económicos Joseph E.
Stiglitz
quien ahora como Premio Nóbel está siendo escuchado y que dice que es
necesario establecer cierto tipo de controles sobre la economía (Ver nuestra
serie de 8 artículos sobre Globalidad). Dentro de esa categoría estaban los
informes del Club de Roma y las proyecciones del Grupo Forrester, que intentaban prevenir de
los peligros del desarrollo no sujeto a normas elementales de ética y moral. Por
ello, Intag. Inteligencia para una América Global sana y unida,
conjuntamente con aunmas.com, presenta un breve ensayo, que podría servir de
base a estudios más profundos y de fácil concreción para cualquier centro
universitario orientado a la econometría. En la era de las computadoras y de
las redes es trivial realizar simulaciones creíbles y precisas acerca de lo
que va a ocurrir al corto y mediano plazo de no tomarse acciones globales
correctivas en la marcha de la economía del mundo. Peripecias de los estudios geopolíticos
y geoeconómicos sobre Latinoamérica
El
principal argumento que el “establishment” técnico científico actual, esgrime
en contra de estudios sospechados de ser contrarios al sistema dominante, es
que no están avalado por estadísticas serias y parcialmente tienen razón. Por
ejemplo, hoy los líderes del establishment aceptan, aunque a regañadientes,
que la tecnología orientada hacia el crecimiento económico – y no hacia el
Bienestar Humano- produce desocupación masiva. El resto del mundo, está
absolutamente convencido de que eso es cierto, prueba de ello son los índices
de desocupación. Los políticos y técnicos del establishment alegan que la
alta desocupación tienen su causa principal en la corrupción e ineptitud de
las clases dirigentes y que habría ocupación si la clase dirigente fuera
capaz y honesta (incluidos los empresarios y propietarios de fuentes de
producción). Por eso los políticos del mundo desarrollado piden, algunos
sinceramente y otros cínicamente, que la solución consiste en reprimir a los
corruptos, en el libre mercado y en algo de financiación, condicionada a la
puesta en marcha de las dos primeras condiciones. Lo
que ocurre entre tecnología y desplazamiento de mano de obra, sería tan
directo y fácil de investigar como los efectos de la aspirina sobre el cuerpo
humano. Si esto se demuestra con “status” científico, las cosas cambiarían.
Por ejemplo, todo el mundo está convencido de que la denominada “comida
basura” que ofrecen las cadenas de “comida rápida”, del Inglés “fast food”,
es perniciosa para la salud y que no hay nada como las comidas naturales,
cocinadas con tecnología y amor por la mano del hombre, pero no está aún del
todo demostrado. ¿Porqué?. Simplemente porque no se asignan fondos para esos
tipos de estudios y los que los hacen, lo hacen con recursos limitados, por
su cuenta y riesgo y limitados a pequeños muestreos no representativos. Basándonos
pues en que la tecnología produce desocupación masiva, se puede predecir que
la economía actual va a entrar en colapso. Que la tecnología desplaza gente no
creemos que precise ser demostrado, pues está probado a través del desarrollo
humano, a partir del “homo faber”. Lo que habría que demostrar es que la
gente desplazada no puede volver a encontrar trabajo si la economía está en
ciertas condiciones. En Estados Unidos, por ejemplo, la tecnología puede no
provocar desocupación en la medida que aparezcan nuevos servicios, nuevas
ocupaciones o viejas ocupaciones dejadas libres por emigración o desalojo
forzoso de los trabajadores tradicionales para esas tareas. Si, por psicosis
anti-extranjera, Estados Unidos obligara a su gran parte de inmigrantes
ilegales a volverse a sus países de origen, habría cabida para albergar a los
desplazados por la tecnología. En
nuestros países de Latinoamérica la situación es totalmente distinta. Ante el
avance de la tecnología, se han producido grandes masas de desplazados que
luego de no conseguir trabajo, durante un año o más, se convierten en
desocupados permanentes. No pueden retornar a las viejas industrias que han
desaparecido, no pueden ganarse la vida en pequeños comercios pues estos ya
han dejado de ser rentables, ni pueden retornar al agro, pauperizado, sin
capitales y con producciones que tienen cada vez un acceso más limitado a los
mercados internacionales, con superproducción y con protecciones. Aceptada
ésta premisa, solo faltaría correr un modelo de simulación matemática y ver
cuando colapsa el sistema. La respuesta de Perogrullo es: el sistema estalla
cuando la gente no aguanta más. La experiencia Argentina y la de Europa en
tiempos previos a las dos guerras mundiales nos pueden suministrar
interesantes datos estadísticos. Por ejemplo, Argentina, que viene sufriendo
una desocupación real del orden del 20% desde hace más de seis años, está en
pleno proceso de explosión social. Cuantificación Global del Fenómeno en
Latinoamérica
Suponiendo
una base de desocupación de 80 millones de trabajadores y tomando como costo
de creación de un puesto de trabajo en 10.000 dólares (estamos hablando de
economías muy empobrecidas, siendo en los países altamente desarrollados
necesario estimar 75.000 dólares para cada nuevo puesto laboral estable). La
cifra necesaria sería entonces del orden de los 800.000 millones de dólares,
cifra ciento cincuenta veces superior a la que Estados Unidos destinaría como
ayuda financiera a la región. Los gobernantes que prometan crear
puestos de trabajo y no dispongan de financiación están simplemente
mintiendo, alargando su muerte política. Los pueblos deberán aprender a crear
trabajo en base a grandes sacrificios, quizá por una a dos generaciones. Los
pueblos que tengan la fortuna de disponer de importantes recursos naturales
deberán valorizarlos, soportando la presión para venderlos a precio vil. Y en
el ínterin de la gran transformación necesaria, la región debe ser solidaria,
tratar de vivir cada uno con sus propios recursos si no se los compran, a
producir con tecnología alternativas, más pobres, más rudimentarias. |