Reportajes Directos de aunmas.com
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Argentina: Laboratorio Social
Informa: Claudia Cattivera
Informe 002: Cómo se atomiza una protesta,
12 Mar 2002
El movimiento Piquetero - Las Cacerolas
Conformación de los distintos grupos.
En el primer informe de esta serie comenzamos a desarmar la madeja de cómo se inicio el ruido de las cacerolas . En éste iremos viendo como los distintos modos de protestas, todas legítimas, van atomizándose hasta licuarse y hacerse tan comunes que ya no llaman la atención ni tienen fuerza.
Durante la primer presidencia de Carlos Menem (1989-1995), la Argentina comenzó a insertarse en el mundo, luego de la Hiperinflación que nos dejó la presidencia de Raúl Alfonsín, quién abandonó su puesto 6 meses antes por su incapacidad de manejar la crisis. Menem, luego de algunos meses y ministros de economía, nombra a Domingo Cavallo al frente del Palacio de Hacienda y comienza a regir la Ley de Convertibilidad, que sitúa el precio de 1 Peso = 1 Dólar.
Pero también comenzaba un largo proceso de pérdida de puestos de trabajo debido a la falta de competitividad de la industria argentina.
Está situación fue solapadamente generando un clima social de insatisfacción a lo largo de la segunda presidencia de Menem y el adormecimiento, por las épocas de supuesta bonanza, de la sociedad. Por supuesto, que no solo la falta de trabajo generó el cansancio de la sociedad, pero esto es lo que intentaremos desgranar en éste informe.
El movimiento Piquetero.
El movimiento piquetero es esencialmente el movimiento de los desocupados de menores recursos. Su metodología de acción es hacer piquetes en rutas nacionales o provinciales, cortando el paso e impidiendo la libre circulación, buscando así llamar la atención de las autoridades y la sociedad.
Solicitan en estos cortes de rutas la entrega de planes sociales denominados "planes trabajar". Estos planes trabajar son un subsidio de desempleo encubierto que los líderes piqueteros reciben del gobierno y entregan a quienes asisten a los cortes, dándoles a estos lideres el poder de manejar a libre albedrío a quien se los otorgan y a quienes no. Uno de los errores del Estado: delegar las facultades que son de su competencia como la ayuda social.
A raíz de ésta situación de supuesta discriminación en las entregas, los piquetes fueron perdiendo adeptos, por lo que a partir de la disminución de cantidad de gente los cortes se volvieron más violentos y menos escuchados. Estos dirigentes no tiene consenso en el conjunto de la sociedad, pero si en las clases más desprotegidas quienes necesitan imperiosamente los planes para subsistir. Y como ellos, son los que los entregan…
Las cacerolas.
El movimiento "cacerolero" según los analistas, esta conformado mayoritariamente por ahorristas de clase media que vieron como se confiscaban sus depósitos por la implementación del corralito financiero del 3 de diciembre del 2001. Después de los dos primeros cacerolazos que barrieron con los gobiernos de Fernando De la Rúa y Adolfo Rodriguez Saá respectivamente, comenzaron al finalizar las manifestaciones al producirse hechos de violencia por parte de grupos aún no identificados oficialmente y que determinaron el alejamiento de quienes espontáneamente asistían. Surgen así las Asambleas Barriales. Gente que se junta en su barrio, determina las acciones a seguir, se unen luego en Asambleas Imterbarriales y marchan generalmente los viernes a la noche a la histórica Plaza de Mayo, eje del encuentro popular.
Un desprendimiento de estos "caceroleros", son los que casi a diario manifiestan durante los días de semana y en horas del mediodía en las entidades bancarias provocando también hechos de violencia que han llevado a las entidades financieras a tomar medidas de seguridad tales como proteger a los bancos con paredes de metal.
Atomización
Del abuso que se ha hecho de éstas formas de protesta luego años de silencio, surge ahora la atomización de las mismas, restándole importancia y fundamentalmente, participación. ¿ Y porqué ocurre esto?. Bueno , tenemos que ir adentrándonos en uno de los temas que más hondo cala en el pueblo argentino: la falta de justicia y el avasallamiento permanente a nuestra Constitución Nacional. En la misma, surge que el derecho a trabajar -por lo que tienen razón los piqueteros en pedir que se atiendan sus reclamos- lo realiza hoy día la sociedad toda generalmente en silencio. Pero en el acto de pedir que se respete la Constitución, infringen la misma que en el art. que garantiza la libre circulación por el territorio de la Nación. Y cercenan el derecho a asistir a sus trabajos a aquellos que quedan bloqueados en las carreteras.
La Constitución también preserva la propiedad privada, con lo que los caceroleros tienen razón en pedir la devolución de los depósitos en la moneda de origen de los mismos, el dólar. Pero infringen nuevamente la Constitución rompiendo bancos y destruyendo la propiedad privada .
En los dos casos se observan claramente grupos no mayoritarios de la izquierda envejecida que con alguna astucia intentaron capitalizar la protesta espontánea. Y la disgregaron.
No hace falta pertenecer a la CIA o a la SIDE ( Secretaría de Inteligencia del Estado, en nuestro país). Bastó ver por televisión como las banderas celeste y blanca, fueron desapareciendo dejando lugar las banderas rojas de los partidos de izquierda, a tal punto que el emergente con más popularidad de la izquierda radicalizada Luis Zamora les sugiriera amablemente a sus seguidores que bajen las banderas y escuchen a la gente, que así como iban desperdiciarían este momento inédito de participación. Lástima, que no han escuchado a su líder. Pena, que no han entendido el mensaje.
Recuerdo en este momento lo que en abogacía es la famosa “Teoría del fruto del árbol prohibido”. La misma indica que , para demostrar un acto delictivo no puede Ud. obtener la prueba cometiendo otro delito.
La mayoría de la población en Argentina observa entonces que, por reclamar legítimamente y amparados en el derecho a peticionar que la Constitución garantiza, se viola la misma, generando así una sensación más de injusticia. Como si pocas hubiera. Y así se diluyen dos reclamos tan enormemente justos: el derecho a trabajar y el respeto a la propiedad privada. Y se viola además, la esencia de la representatividad en la Argentina que indica que “el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes”. Por buenos o malos que sean los actuales políticos, si están allí, es porque se los votó. Y si no nos representan, será cuestión de no volver a votarlos.
En conclusión vemos como, arrogarse la representatividad de uno u otro sector, lleva al descreimiento de la forma de protesta en sí misma y la disgregación de los legítimos reclamos. Con 14 millones de pobres oficiales, una desocupación del 23 % tambien oficial y la confiscación de los ahorros, es momento que de la calma y del sentido común surja una propuesa superadora.
Esto no indica que las causa de los problemas haya desaparecido, sino que quizás cambien las modalidades. O quizás sigan siendo las mismas. Pero sin grupos que organicen protestas, en nombre del pueblo argentino.
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