La educación es fundamental
El desaparecido Julius Nyerere, ex maestro de escuela y venerado primer Presidente de la República Unida de Tanzanía, dijo: "la educación no es una manera de escapar a la pobreza del país; es una manera de combatirla". Sabemos que más de 110 millones de niños en edad escolar del mundo en desarrollo no asisten a la escuela y que la mayoría de ellos están trabajando. También sabemos que cada año que un niño asiste a la escuela reduce notablemente las probabilidades de que termine en estado de servidumbre económica.
La educación es un derecho de cada niño; nada puede compararse ni competir con ella y, cuando es de buena calidad y pertinente a las vidas infantiles, puede realmente combatir la pobreza. La educación amplía los medios de acción, al abrir nuevas posibilidades y oportunidades para que los niños participen y contribuyan, dentro del máximo de sus posibilidades, sin obstáculos por motivos de clase o de género.
En el Convenio sobre la eliminación de las peores formas de trabajo infantil se reconoce plenamente el poder de la educación y se señala que la solución a largo plazo para la explotación infantil reside en el crecimiento económico sostenido, conducente al progreso social y, en particular, en la mitigación de la pobreza y la educación universal.
El vínculo entre educación y mitigación de la pobreza es especialmente importante debido a que en el último decenio se ha ampliado el abismo económico que separa a los ricos de los pobres. Actualmente, pese a una expansión económica mundial sin precedentes, es cada vez mayor en número de personas sumidas en una pobreza cada vez más profunda. Los bienes de los tres multimillonarios más ricos del mundo, por ejemplo, son superiores al producto nacional bruto (PNB) combinado de los 48 países menos adelantados y sus 600 millones de habitantes.
En cambio, al quinto más pobre de la población mundial corresponde sólo un 1% del PNB mundial. En la lucha contra el trabajo infantil y la explotación de los niños, la educación debe ir de consuno con medidas mundiales para amortiguar las presiones sobre los países pobres mediante acciones como un intercambio comercial más equitativo, una mayor asistencia, mejores políticas de inversión y unos precios más estables de los productos básicos.
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