Programa de UNESCO

Cultura de Paz y No Violencia para los Niños del Mundo

Decenio 2001-2010

 

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Mensaje del Secretario General de la UNESCO

 

Mensaje del Director General de la UNESCO marcando el comienzo de la Década Internacional para una Cultura de Paz y de no Violencia para los niños del Mundo.

 

 

Las Naciones Unidas y la UNESCO fueron fundadas para lograr un mundo de paz. Esto significa ausencia de guerra. Significa justicia y equidad para todos sobre la base de vivir juntos en armonía y libres de violencia. Para todos nosotros, ahora, pero aún más para nuestros niños y las generaciones venideras. Los próximos diez años nos traerán una oportunidad única para traducir nuestras solemnes declaraciones y buenas intenciones en realidades. Vayamos todos juntos a renovar una plegaria compartida para el logro de éste objetivo – un mundo en paz consigo mismo- en un nuevo siglo y en un nuevo milenio.

 

La Asamblea General ha designado al período 2001-2010 como la Década para una Cultura de Paz y de No Violencia para los Niños del Mundo. Este título implica una ambición sustantiva y un llamado a la acción. Establece un marco temporal para nuestros cometidos individuales y colectivos, brindándonos los medios para hacerlos moralmente vivos y ponerlos en [práctica.

 

Enfocando en nuestros niños, implícitamente estamos pidiendo educación para todos, un concepto que combina educación formal y no formal y que busca promover educación básica de calidad, asentada sobre los valores universales –y sobre la práctica- de una cultura de paz y de no-violencia. Tal tarea bebe comprometer a cada uno de nuestros ciudadanos en todas las dimensiones de su vida: en escuelas, lugares de trabajo, hogares; en niveles nacionales y comunitarios; en los sectores públicos, privados y voluntarios. Sobre todos, los mismos niños deben ser potenciados para ser actores y no meros espectadores, dando forma propia a sus visiones y futuros.

 

Realmente, las naciones del mundo se han ya comprometido en la Declaración y Programas de Acción para una Cultura de Paz. En el año 2000, el Año Internacional para una Cultura de Paz, más del uno por ciento de la población mundial ha firmado el manifiesto 2000, una plegaria común a observar y a poner en práctica en nuestras vidas diarias, principios universales de una cultura de paz y de no-violencia. Esos mismos valores han sido adoptados por la Cumbre del Milenio, el más grande evento que convoca a los Jefes de los Estados Miembro.

 

Este movimiento emergente es global en su sentido más sutil: un ordenamiento de todas las fuerzas existentes para la mejora social a partir de las sociedades civiles del mundo y una movilización de sus energías, ideas y cometidos. Tal movimiento planetario debe contar con el soporte pleno de la familia de las naciones Unidas y de sus Estados Miembro. Eso será una avenida para orientar a las fuerzas de la globalización para el bien común y para un mundo mejor.

 

La Paz está a mano; está en nuestras manos

 

 

Koi chiro Matsuura